Fin de semana en una Camper Van

  ¿Os acordáis de la Tarta Camper Van? Pues la original, el modelo Mohawk de Vanyou, la hemos podido disfrutar este fin de semana. Era la primera vez que hacíamos un viaje en Camper Van y ha sido una experiencia inolvidable. Las niñas (y nosotros) se lo han pasado pipa. Ha sido toda una aventura !!!!!! Gracias a Paula y Chema por permitirnos tener esta maravillosa experiencia. Es curioso llevar una mini casa a cuestas con pequeños detalles y comodidades que te facilitan la estancia y el transporte en carretera. Sin duda para repetir.

      

 

  La fugo viene totalmente equipada con mini nevera, menaje (incluye cafetera italiana), hornillo de gas, depósito de 20 litros de agua, fleco de ducha, 2 camas (una en el techo), calefacción y A/A, generador para cargar o enchufar aparatos eléctricos, mesa y sillas de camping, espacio para guardar comida y cajón para ropa, útiles para lavar menaje, mesa plegable interior, techo elevarle muy cómodo para permanecer de pie dentro de la furgo, hasta llevábamos un WC portátil por si las moscas, … La noche del sábado la pasamos estacionados en el camping Fonts de l’Algar por 10 euros la noche. Pudiendo disfrutar de sus instalaciones.

     

  En fin, muy completa, perfecta para recorrer kilómetros sin necesidad de alojarse en hoteles. Aquí tenéis los detalles de su equipación. ¿Quieres hacer un viaje diferente? ¿Parar sin preocuparte del alojamiento y tener comodidades en un sólo vehículo? Prueba algo diferente, divertido e inolvidable, prueba la experiencia de viajar en una furgoneta Camper. A nosotros nos ha conquistado. Y por eso os cuento nuestra experiencia. Ha sido un fin de semana de lo más completo.

A mis hijas, lo de dormir en el techo elevable les encantó.

  Salimos desde Valencia con destino a:

  • El lago de Anna, en la provincia de Valencia, una albufera con un bonito paraje perfecto para disfrutar de la tranquilidad y hacer un picnic, disfrutando de la naturaleza. El precio al público por el acceso es de es de 3 euros.

  • Bocairent, en la provincia de Alicante. Es un pueblo muy bonito. Nos encantó ir a les Covetes dels Moros (las cuevas de los moros), unas cuevas excavadas por el hombre en la época de la invasión árabe en la Comunidad Valenciana. En la entrada del pueblo encontramos una zona perfecta para un picnic.

  • El Castell de Guadalest o Casa Orduña, desde el que se ve el embalse de Guadalest.

  • Callosa de Ensarrià, también en Alicante. En la cuna del níspero. Una zona muy bonita donde pudimos visitar Les Fonts d’Algar (las fuentes del Algar)

  • La albufera de Valencia, un parque natural, un humedal único, hábitat de aves acuáticas, con sus arrozales y aquí, en mi tierra. A un paso de la ciudad tienes un entorno natural envidiable.

Como veis el fin de semana ha dado mucho de sí, pronto repetiremos seguro. Espero que os animéis. Con Vanyou tenéis la opción de contratar estas fuegos en Valencia, Málaga y Mallorca. Desde la primera y original Mohawk hasta las últimas incorporaciones aún mejor equipadas. No os lo perdáis, merece la pena. Además Paula y Chema son encantadores.

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Tarta Dragon Ball

  Allá por el año 1.990 dos hermanos de 12 y 3 años empezaron a ver una serie mítica de nuestra infancia en TV3. Se llamaba Bola de Drac (en catalán). Años después se emitió en Canal 9 (la TV autonómica valenciana) y en Antena 3. Yo en realidad digamos que se me había pasado la época de los dibujos animados pero al llevarme 9 años con él me enganché a esta y a otras series de la época como Dr. Slump, Musculman o los Caballeros del zodiaco. De eso hace ya 28 años. Y ahora con 41 años pensé que era hora de darle un homenaje a nuestra infancia y a mi hermano Héctor, por su 32 cumpleaños.

  Era la época en que empezaban a conocerse series de cómics Manga del creador Akira Toriyama. Su trama describe las aventuras de Gokū, un guerrero saiyajin, cuyo fin es proteger a la Tierra de otros seres que quieren conquistarla y exterminar a la humanidad. Conforme transcurre la trama, conoce a otros personajes que le ayudan en este propósito. El nombre de la serie proviene de siete esferas mágicas que al ser reunidas invocan a un dragón, Shen Long, que concede deseos.

  Pues bien, tenía muchas ganas de hacer esta tarta así que fui cogiendo ideas, sobre todo en Pinterest e Instagram. Lo tenía claro, la cara de Goku iba a ser el personaje protagonista. Tenía que salir también el dragón modelado. La duda era cómo hacer las esferas, las bolas de Dragón (Dragon Ball). Pensé en hacerlas de bizcocho, cakepops o galleta pero no, no lo veía claro. Hasta que vi un tutorial en YouTube de esferas en gelatina y la idea me encantó, sencilla y muy realista porque imita a la perfección el color y brillo de las bolas originales.

  Para hacer la tarta he optado por dos clásicos: he duplicado la receta de bizcocho de calabaza (da para 3 capas de 20×3 cm) y ganaché de chocolate (con 250 ml de nata y en proporción 2:1).

  He utilizado este dibujo para hacer la silueta de Goku, y este tutorial para modelar al dragón Shen Long aunque variando el tamaño, la postura y alguna técnica de modelado pero me ha sido de lo más útil.

  Para el tamaño de bolas que he hecho he utilizado la mitad de la cantidad que dice la receta y me ha llegado para hacer unas 15 bolas en tamaño cakepop. He utilizado este molde de cakepops de Kitchen Kraft, lo podéis encontrar aquí. Si no disponéis de molde podéis utilizar copas o vasos que tengan la base totalmente curvada.

 

Bolas de Dragón de gelatina 

INGREDIENTES:

– 7 hojas de gelatina

– 1 sobre de gelatina Royal sabor piña

– 300 ml de agua

– Estrellitas rojas de azúcar

– Una pizca de colorante naranja

  En un bol poner las hojas de gelatina a hidratar en agua fría. Mientras calentar el agua junto con el sobre de gelatina de piña en el microondas durante 60 a 90 segundos a máxima potencia hasta que se disuelva del todo. Una vez hidratadas las hojas añadir a la mezcla y un  pelín de colorante naranja en gel. Rellenar los moldes de media esfera hasta el borde, si quedan burbujas en la superficie retirar con una cucharita. Si vuestro molde es de silicona colocar una bandeja debajo para que no se mueva el contenido y lo podáis transportar mejor. Dejar durante 30 minutos en el congelador. Una vez pasado este tiempo sacar del congelador y dejar que se descongele un poco antes de retirar del molde (5 minutos). Reservar. Volver a rellenar las medias esferas, esta vez sin llegar al borde, y congelar sólo 5 minutos. Pasado este tiempo esperar unos minutos a que la parte superior se humedezca y no esté congelada y colocar con cuidado las estrellitas. Rellenar un poco más la media esfera y colocar encima con cuidado las otras mitades reservadas. Si desborda un poco limpiar el sobrante. Dejar en el frigorífico una media hora, desmoldar y retirar el exceso de la junta. Ya las tenéis listas. ¿A qué es fácil?

  Un consejo, de un día para otro las estrellas se hinchan por la humedad de la gelatina y aumentan de tamaño, por lo que es mejor utilizar estrellitas pequeñas o hacerlas el mismo día que vayamos a decorar la tarta. Tenedlo en cuenta.

  Aquí os dejo el montaje de la Tarta de Bola de Drac.

 

Montar el Layer Cake y cubrir con ganaché de chocolate.

Forrar con fonfant, yo he utilizado 1/2 kg de fondant Pastkolor azul de FormyCake

Paso a paso la silueta del busto de Son Goku.

Y el Dragón Shen Long modelado en fondant, todo un reto.

Para ser mi primer dragón no ha quedado mal ¿eh?

¡Hasta marqué las escamas, una a una!

Es de esas tartas que ha conseguido dejarme muy satisfecha con mi trabajo.

Creo que las bolas de dragón han quedado muy logradas.

  Al final nos dio pena comernos el dragón y conseguí dejarlo intacto para el recuerdo.

Para que veáis que no sólo es bonita por fuera sino también por dentro.

 

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Bundt Cake de chocolate y Guinness

  Holaaaa, sí, os traigo otra receta muy parecida a la que publiqué ayer y también es de chocolate y cerveza Guinness pero esta vez en forma de Bundt Cake muuyyy esponjoso. Este bizcocho lo preparé para celebrar mi cumpleaños con mis compañeras de trabajo y duró un suspiro. Ni pude hacer foto de un trocito jejeje. Pero no defrauda, enamora, os lo aseguro.

  En este caso, en lugar de buttermilk lleva nata ácida. Queda esponjoso pero húmedo. Se prepara en un momento y no sé, igual es por el molde de bundt de Nordic Ware, pero me gusta aún más que la Tarta de chocolate y Guinness. La receta original la puedes encontrar aquí. Yo he utilizado la mitad de las cantidades, para un molde tipo bundt (los de chimenea) de 9 cups. En mi caso he utilizado el Fleur de Lys de Nordic Ware.

  Se supone que según la receta había que utilizar cacao puro en polvo natural o Unsweetened Cocoa Powder” que es el que más utilizan los americanos, como la marca Hershey’s pero a mí no me quedaba y he utilizado el de Valor que es cacao puro en polvo con proceso holandés o “Dutch-Processed or Alkalized Unsweetened Cocoa Powder“. Es una cuestión de combinar ácido-álcalis pero me he saltado el proceso de equilibrar ácido-base y ha salido bien. Lo digo porque lo más correcto es utilizar el unsweetened con bicarbonato y el Dutch con polvo de hornear.

  El procedimiento es muy parecido al del bizcocho de la Drip Cake de chocolate y Guinness así que obviaré alas fotos del paso a paso. Si quieres clica aquí para conseguir unos consejos para que tus Bundt Cakes queden siempre perfectos.

Bundt cake de chocolate y Guinness

INGREDIENTES (12 RACIONES):

Bundt

– 240 ml de cerveza tipo Guinness (stout)

– 230 g de mantequilla sin sal

– 70 g de cacao puro (yo usé Valor)

– 250 g de harina

– 400 g de azúcar

– 1/2 cucharada o TBSP de bicarbonato sódico

– 1/2 cucharadita o TSP de sal

– 2 huevos tamaño L

– 180 g de nata agria (la puedes hacer casera)

– 1 cucharadita o TSP de extracto de vainilla

Salsa de caramelo

– Clica aquí

– Escamas de sal Maldón

  Es muy sencillo. Preparar el molde de Bundt Cake con aceite desmoldante y espolvorear con un poco de harina. Precalentar el horno a 170ºC. Preparar la noche antes la nata agria si la vais a a hacer casera. Yo he utilizado una que consigo en un supermercado de productos rusos. Calentar la cerveza Guinness en un cazo y hervir 1 minuto y mantener el fuego medio, añadir la mantequilla troceada y cuando se haya derretido por completo retirar del fuego. Añadir el cacao tamizado y el azúcar y remover con la ayuda de unas varillas manuales. En un bol mediano batir los dos huevos, agregar la vainilla y nata agriaEn un bol grande, puede ser el de la KA, tamizar el resto de ingredientes y añadir el azúcar. Agregar las dos mezclas preparadas anteriormente y remover con varillas a baja velocidad hasta que todos los ingredientes estén integrados, sin sobrebatir. Bajar la masa de las paredes del bol y mezclar de nuevo. Repartir en el molde y hornear a media altura unos 55 ó 60 minutos o hasta que al introducir un palillo en el centro salga limpio. Dejar en el molde 10 minutos y luego desmoldar sobre una rejilla. Cuando esté totalmente frío el bizcocho podéis decorar. Unos chorros de salsa de caramelo y unas escamas de sal Maldón. Delicioso y con una presentación muy sencilla.

Así tal cual se aprecia el dibujo del molde, queda taaaaan bonito.

El punto dulce-salado del caramelo contrasta con el chocolate, me encanta.

Queda de lo más esponjoso.

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Drip Cake de chocolate y cerveza Guiness

  Otro año más. Tengo la suerte de tener una gran familia y un grupo de amigos que me quiere. La vida me ha brindado unos años de felicidad y tranquilidad así que no puedo más que estar tremendamente agradecida. Sobre todo a mi marido Jose por hacerme tan FELIZ. Porque él me ha hecho el mejor de los regalos, mis hijas, por lo que le estaré siempre agradecida. Gracias cariño, sabes que TE QUIERO.

  Ayer fue mi 41 cumpleaños así que me preparé una de esas tartas que no falla, ¿por qué a quién no le gusta el chocolate? ¿Y si lleva un ingrediente secreto? No es la primera vez que la hago. Ya hice un layer cake hace unos años para el Día del Padre y en versión cupcake. Es ese típico sabor a chocolate con algo más, que está muy rico pero no sabes decir qué más lleva. Pues me apetecía hacerla en otra versión y además de la tarta hice un bundt cake para celebrar mi cumpleaños con mis compañeras de trabajo. He estado haciendo pruebas de sabores y texturas y esta es la que más me ha convencido, bizcocho esponjoso, chocolateado y húmedo. En una palabra BRUTAL.

  La receta del bizcocho y del frosting de crema de queso está adaptada del libro The Hummingbird Bakery, Mother’s & Fathers Day Treats. La receta de la salsa de caramelo salado la puedes encontrar en el blog, pincha aquí. Y para coronar una tarta espectacular he triturado unos cuantos Pretzels que he espolvoreado por encima. Lo de que caigan los chorros de salsa de caramelo es mmmmmm. Aunque si quieres una versión más sencilla puedes espolvorear la superficie con cacao en polvo y listo. La mía es más festiva que para eso es mi tarta de cumpleaños.

  La historia de la cerveza Guinness comienza en el año 1.752 con la creación de la humilde cervecería en el condado de Kildare de Arthur Guinness. En el año 1.759 abre una cervecería en St. James’s Gate en Dublin, firmando un alquiler con las autoridades dublinesas por 9.000 años a razón de 45 libras anuales (eso es una renta antigua y lo demás son tonterías). Es a partir de 1.799 cuando comienza a centrar su producción en la cerveza oscura (porter), llamada así porque los vigilantes de las calles la toman (porter en inglés es vigilante. Dejando así de fabricar cerveza tipo ale o de fermentación alta. Y así va creciendo el imperio que empezó, como muchos, con muy poco. Y se va heredando de padres a hijos. En 1.833 se convierte en la cerveza más vendida en Irlanda. En 1.862 se crea la famosa etiqueta beige típica de Guinness que incluye tres elementos: la firma de Arthur, la legendaria y simbólica arpa y el nombre de Guinness. El arpa es el símbolo por antonomasia de Irlanda, con la salvedad de que Guinness lo registró como propio de manera que la empresa llegó a un acuerdo con el Estado irlandés. Así, el arpa que aparece en el escudo de armas de Irlanda es la misma pero al revés. El primer volumen del libro Guinness de los Records se publicó en 1955. Desde el año 1.997 forma parte de una multinacional inglesa, aunque se acordó que la marca mantendría algunos derechos propios como marca. Si quieres más información curiosa de la cerveza Guinness, pincha aquí.

  La Guinness es potente, tiene un sabor que va muy bien con el cacao. Éso sí, la tarta no es apta para diabéticos, el nivel de azúcar es alto para contrarrestar el amargor del cacao y la stout, que es como llaman a la cerveza negra, tostada, de sabor fuerte. Además veréis por las fotos que tinta de un tono muy oscuro al bizcocho. He horneado el bizcocho repartiendo la masa en dos moldes redondos pequeños y he doblado y adaptado la cantidad de frosting para no hacer corto, me ha sobrado un poco para adornar 3 cupcakes que les he preparado a mis compis del hospital.

 

Drip Cake de chocolate y cerveza Guinness

INGREDIENTES (12 raciones):

Bizcocho

– 250 ml de cerveza Guinness

– 250 g mantequilla sin sal

– 80 g de cacao puro en polvo (yo uso Valor)

– 400 g de azúcar extrafino (Caster Sugar)

– 2 huevos L

– 1 cucharadita o TSP de extracto de vainilla

– 140 ml de buttermilk (lo puedes hacer casero)

– 280 g de harina

– 2 cucharaditas o TSP de bicarbonato sódico

– 1/2 cucharadita o TSP de polvo de hornear (tipo levadura Royal)

– 1 cucharadita o TSP de sal

Frosting

– 160 g de mantequilla sin sal

– 600 g de azúcar en polvo (icing sugar)

– 250 g de queso crema graso (yo he utilizado Philadelphia)

Decoración

Salsa de caramelo salado

Pretzles muy troceados

 

  La preparación es muy sencilla. Preparar los moldes con aceite desmoldante o pincelar con mantequilla derretida. En el fondo del molde colocar 1 círculo de papel de horno. Precalentar el horno a 170ºC. Preparar el buttermilk si lo vais a a hacer casero. Calentar la cerveza Guinness en un cazo y hervir 1 minuto y mantener el fuego medio, añadir la mantequilla troceada y cuando se haya derretido por completo retirar del fuego. Añadir el cacao tamizado y el azúcar y remover con la ayuda de unas varillas manuales. En un bol mediano batir los dos huevos, agregar la vainilla y el buttermilk. En un bol grande, puede ser el de la KA, tamizar el resto de ingredientes. Añadir las dos mezclas preparada anteriormente y remover con varillas a baja velocidad hasta que todos los ingredientes estén integrados, sin sobrebatir. Bajar la masa de las paredes del bol y mezclar de nuevo. Repartir en los moldes y hornear a media altura unos 45 minutos o hasta que al introducir un palillo en el centro salga limpio. Dejar en el molde 10 minutos y luego desmoldar sobre una rejilla. Cuando esté totalmente frío el bizcocho podéis rellenar y cubrir el layer cake. Unos chorros de salsa de caramelo y unos trocitos de pretiles coronando la tarta. Deliciosa y con una presentación muy festiva.

  ¿Hay algo mejor que una Tarta de cumpleaños para celebrar con la familia y los amigos un día muy especial? Gracias a todos los que habéis hecho que me lleve un recuerdo tan especial de este día. Otro año más !!!!!! Y a seguir cumpliendo.

Utilicé un poco de la masa para hacer unos cupcakes.

Es una tarta realmente jugosa y muy muy chocolateada.

Espero que os haya gustado tanto como a mí.

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Trdleník

  Como os contaba en la entrada anterior, la guía dulce de Praga, me ha encantado este dulce, tanto que hoy os traigo la receta. También llamados TrdleníkSkalický Trdelník, Kürtős Kalács, kürtőskalács o chimney cakes. Trdleník, sí, no lo he escrito mal, no penséis que me he comido alguna vocal. Traen un poco de controversia entre los praguenses. Si buscáis una guía antigua de la ciudad no los encontraréis entre sus delicatessen. Y es que aunque están por toda la ciudad en mercadillos y puestos callejeros, en realidad, no son tan típicos de Praga. Pero es inevitable el probarlos.

  Desde hace unos 10 años inundan la ciudad con sus puestos callejeros. El Trdelník es de origen eslovaco y ha invadido las aceras de Praga. Es una masa fermentada que se estira y se enrolla en un Trdlo, palo de madera o hierro colado, y se asa sobre brasas, este palo le da su forma característica.

  La forma final es la de una masa cocida al fuego de forma cilíndrica y hueco en su interior, con ligero sabor ahumado que se recubre de una mezcla de azúcar y canela, a veces también con trozos de frutos secos como nueces o almendras. Se puede hacer cilíndrico o cónico. Se toma tal cual, o untando sus partes interiores de Nutella o rellenándolo de helado, nata con fresas, … A mí la idea de comer helado a -9ºC no me atraía nada, más bien lo hubiera rellenado de vino caliente. Para ser tan azucarado no es especialmente dulce, depende del relleno. En los carteles de cada quiosco se anuncian como producto checo tradicional, en algunos incluso se dice que lo están produciendo desde 1.890.

  El trdelník es un plato cuyo origen en realidad radica en la región de Transilvania, que en aquella época pertenecía a Hungría. El nombre original es Kürtős Kalács o kürtőskalács. El término procede de kürtő, que significa “chimenea”. El nombre original en húngaro significa “pastel con chimenea”, refiriéndose a su forma de chimenea pequeña, con el vapor saliendo por arriba. De ahí se extendió a otras regiones de Hungría, entre ellas Eslovaquia, que fue hasta 1.918 una región de este país. Actualmente se encuentran en muchos mercadillos de Centroeuropa.

  Fue concretamente el cocinero del conde József Gvadányi, general y filósofo húngaro que llevó la receta a Skalica (Eslovaquia) en el siglo XVIII, donde la receta se alteró y nació la forma actual del trdelník, un nombre que no es checo sino eslovaca. Durante dos siglos se trató de un dulce reservado para ocasiones especiales como bodas y festivales, pero en la actualidad se halla en todo mercado que se precie y cuenta desde 2.004 con denominación de origen protegida y una asociación civil que intenta salvaguardar el Trdelník tradicional.

  El caso es que está rico, pero lo de típico praguense es de hace cuatro días como aquel que dice, es como decir que los gofres son típicos de Valencia porque haya muchos puestos que los preparan. No verás a muchos praguenses consumiendo este dulce.

  Eso sí el aroma de la canela tostada, así como su consistencia esponjosa y cálida de masa recién hecha, resultan ideales en los días fríos, especialmente en el marco nevado y mágico de un mercadillo invernal. Son innumerables los puestos de este típico dulce en las calles de la ciudad de Praga.

       

  Me traje un molde especial de Trdleník de la marca Tescoma de Praga, allí sus productos son los más vendidos. Podéis encontrarlo en su página online española. No es imprescindible tener el molde porque podríais utilizar unos botes de refresco o botellines de cerveza forrados de papel albal pero bueno, yo por comodidad, me traje mis moldes bajo el brazo. Los originales se hacen sobre brasas o fuego pero estos se hacen al horno. Aunque ya os digo yo que están también deliciosos. Si no tenéis este molde podéis forrar unas latas de refresco con papel albal y listo. Los horneáis en vertical.

Así queda la masa enrollada y pincelada antes de hornear.

Dos cosas que me han encantado de Praga: los Trdleník y la cerveza.

Mmmmm tienen buena pinta ¿eh?

  En febrero inauguraron en Valencia un local dedicado a los Trdleník o Chimney Cakes que se llama Roll in Wood. Pues bien, yo como siempre prefiero las versiones caseras, ya puestos.

  Vamos con la receta, ingredientes a temperatura ambiente. Podéis utilizar levadura fresca o seca de panadero tanto la normal como la instantánea (ver Dulcepedia). La receta que he utilizado es la que más veces he visto en la red y curiosamente la que viene en las instrucciones del molde de Tescoma. Son todos de andar por casa. La receta es sencilla. Importante respetar el tiempo de levado. Conseguir una masa lisa y elástica. Enrollar con cuidado sobre los tubos previamente untados con un poco de aceite o mantequilla. El último trozo a enrollar lo colaremos bajo el anterior para que no se nos suelte durante el horneado. La primera hornada es de entrenamiento, se me descolgó y rompió uno de ellos, visto el error la siguiente quedó mejor. No os excedáis poniendo masa, ni la pongáis demasiado fina.

¿Y si los rellenamos de Nutella, nata fresca montada, fresas y sirope de chocolate?

Trdleník

INGREDIENTES (4 unidades):

Masa

– 280 g de harina

– 150 ml de leche entera tibia

– 70 g de mantequilla sin sal

– 15 g de azúcar glas

– 1 sobre de levadura de panadero instantánea ó 13 g de levadura fresca

– 3 yemas de huevo

– Una pizca de sal

– Un poco de aceite de girasol

– 150 g mantequilla derretida

Decoración

– 100 g de azúcar (ao he utilizado dorado Golden  Caster sugar)

– 1 TSP o cucharadita de canela

– 1 sobre de azúcar avainillado

  Preparar el molde de los Trdleník untado con un pelín de aceite. Si se utiliza levadura fresca desmenuzar en la leche tibia con una cucharada de azúcar. El resto de azúcar mezclarlo con la harina. En el caso de la levadura seca mezclar directamente con la harina y el azúcar. En el bol de la amasadora (también se puede hacer a mano) batir las yemas de huevo con la mantequilla pomada hasta que quede una mezcla cremosa. Añadir la harina y el azúcar y con la ayuda del gancho amasador mezclar bien. Formar una bola, dejar en un bol untado con un poco de aceite y cubrir con un trapo húmedo, dejar que doble su volumen (más o menos 1h en un ambiente cálido o 30 minutos en el horno a 30ºC). Precalentar el horno a 200ºC con calor arriba y abajo. Una vez levado colocar en una superficie ligeramente untada en aceite, separar la masa en dos trozos y cada uno en dos más. Amasar un poco para descalificar y formar una tira larga de 1 m. Extender la tira y rodar el tubo sobre ella enrollando sin pasar la masa dos veces por el mismo sitio pero dejando que se aplasten y junten un poco, sellar los bordes bajo la masa.

  Una vez enrollada la tira hacer rodar el cilindro sobre la superficie para aplastar un poco la masa y que se junten un poco las juntas de las tiras de masa, como un rodillo.  Intentar no tocar las agarraderas de silicona con la masa o durante el horneado se deslizará. Untar toda la superficie con mantequilla derretida y dejar reposar 15 minutos. Mientras, preparar una bandeja en la que mezclaremos los azúcares y la canela para luego rebozar la superficie del Trdleník. Colocar el soporte metálico en una bandeja de horno y colocar los cilindros con la marca I boca arriba (hay tres: I, II y III). Hornear de 20 a 25 minutos a 200ºC a media altura. Cada 7-8 minutos girar un tercio (hasta la siguiente marca y con cuidado de no quemarse) y volver a untar de mantequilla con la ayuda de un pincel. Una vez dorados retirar del horno y dejar enfriar 5 minutos para no quemarnos al coger las agarraderas de silicona (yo utilizo una manopla). Volver a untar con mantequilla y rebozar en la mezcla de azúcar y canela. Retirar el agarrador de silicona y deslizar por el cilindro para sacar el Trdleník. Limpiar el molde y volver a repartir el proceso, salen 2 más.

Como veis quedan bastante bin para no estar hechos en las brasas.

¿Solo o untado de crema de avellanas por dentro?

  Poniendo una galleta como base dentro en uno de los extremos podemos rellenarlo de nata y fresas mmmm.

  Lo ideal es tomarlos aún calientes o tibios (sobre todo si los rellenamos). Si os queda alguno para el día siguiente darle un punto de horno antes de servir estará duro. Podéis rebozarlos también en trocitos de almendra o nueces picadas.

¿Te animas a prepararlos?

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Hot Cross Buns

  Mmmmm sólo de recordar lo tiernos, sabrosos y aromáticos que están estos bollitos ya estoy salivando. Ya tenía ganas de hornear estos típicos bollos ingleses de Pascua. El año pasado tuve la ocasión de ir a Londres con toda la familia y por supuesto no dejé pasar la oportunidad de probarlos. Ya sabéis lo mucho que me gusta un bollo !!!! Y tenía que hacerlos estas Pascuas sí o sí.

Estos bollos especiados son típicos del Reino Unido y otros países como Australia, Nueva Zelanda, Canadá, India, Sudamérica o Sudáfrica (en las colonias que fueron inglesas).

  Los Hot Cross Buns marcan el final de la Cuaresma. Según la tradición, con los Hot Cross Buns tienes el pan, según la comunión, tienes las especias que representan las especias en las que Jesús estaba envuelto en la tumba, y tienes la cruz. Están bastante cargados de simbolismo cristiano. Incluso antes de que el medievo extendiera el cristianismo se decía que la cruz alejaba a los espíritus malignos que podían afectar el pan, y lo ponían mohoso o rancio, por lo que los panaderos habitualmente hacían estos cortes en forma de cruz en la superficie de sus productos horneados, y los clientes buscaban esta marca. Se dice que un monje empezó a hornear estos bollitos y decidió marcarlos con una cruz en honor a la Pascua, en el s. XII. A medida que crecieron en popularidad, se convirtieron en una tradición anual. Según la ciudad de St. Albans, fueron creados por otro monje. En 1.361, el Hermano Thomas Rocliffe creó el bollo. Lo llamó Alban Bun y lo distribuyó a los pobres el Viernes Santo. Con el tiempo, el nombre cambió a Hot Cross Buns. Como veis siempre hay diferentes versiones en estos casos.

En realidad, la primera referencia escrita a los ‘Hot’ Cross Buns, fue en ‘Poor Robin’s Almanac’ en 1.733:

Good Friday comes this month, the old woman runs, with one or two a Penny Hot Cross Buns.” (“El Viernes Santo llega este mes, la anciana corre, con uno o dos Hot Cross Buns por un penique”).

  Aquello derivó en una rima para niños muy conocida.

One a penny, two a penny, hot cross buns
If your daughters will not eat them give them to your sons,
But if you haven’t any of those pretty little elves
You cannot then do better than eat them all yourselves

  La Pascua ya sabéis que tiene su origen, como muchas otras fiestas cristianas, en ritos y tradiciones paganas. Para hacer una “buena” transición de las fiestas de las religiones paganas politeístas a la religión cristiana monoteísta, muchas tradiciones, rituales y costumbres paganas se adecuaron para digamos “contentar” a todas las partes. En la Antigüedad las religiones paganas ya celebraban la Pascua (en inglés, Easter) como una celebración de la venida de la Primavera. La Diosa Ostara (en lengua germánica) o Eostre (en inglés antiguo) es el nombre de una antigua divinidad germánica de la primavera que traía fertilidad a los campos. De ahí deriva la palabra Pascua, Easter en inglés y Ostern en alemán. La celebración de conejos, huevos, también viene de estas fiestas paganas. Ya se celebraban fiestas con panes dulces marcados con una cruz que simbolizaba las 4 estaciones o las 4 fases lunares o los cuatro puntos cardinales. También los griegos marcaban sus panes con un cruz. Somos de tradiciones desde nuestros ancestros.

Diosa Ostara

  Hay muchas leyendas que rodean a estos típicos bollos anglosajones: si cuelgas un Hot Cross Bun en tu cocina en Viernes Santo, la leyenda dice que el pan permanecerá fresco y libre de moho durante todo el año. Esto se remonta al cuerpo de Cristo, que, según la Biblia, no mostró signos de deterioro después de su crucifixión y antes de su resurrección. El pan debe ser reemplazado cada año el Viernes Santo.

Vendedor victoriano de Hot Cross Buns

  Se supone que los Hot Cross Buns colgados en la cocina, protegen de los malos espíritus. También se dice que previenen el incendio de la cocina y garantizan que todos los panes horneados ese año salgan deliciosos. Del mismo modo, tomar Hot Cross Buns en un viaje en el mar dota al barco con cierta protección contra el naufragio, según la leyenda.

  En 1.592, la reina Isabel I decretó que los Hot Cross Buns ya no se podían vender en cualquier día a excepción del Viernes Santo, Navidad o entierros. Eran simplemente demasiado especiales para ser comidos en cualquier otro día. Para evitarlo, las personas horneaban los panecillos en sus propias cocinas, aunque si los pillaban tenían que ceder todos los bollos ilegales a los pobres.

 Antigua Bakery horneado Hot Cross Buns

  En la actualidad se coronan con una cruz hecha de una mezcla de harina y leche, pero antiguamente la cruz se hacía cortando la superficie de la masa, sin glaseado. Hoy en día se pueden encontrar en supermercados como Tesco o Waitrose todo el año y en diferentes sabores (chocolate, tofee, …).

Ya sabéis que me gusta investigar un poco a cerca de la historia y los orígenes de los postres. Y dicho esto vamos con la receta que ya nos hemos culturizado un poco.

  He hecho varias pruebas, aunque la receta original de Paul Hollywood habla de 500 g de harina para mi gusto la masa queda más manejable con 600 g, será por la humedad de Valencia. La receta es similar a la de Bea Roque, del libro Delicias para compartir, aunque ella hace 2 levados. En cuanto a las especias yo las añado al principio a la harina para que queden más repartidas. Utilizo la mezcla de siempre, la preparo yo misma en casa. He probado a hacerlos con levadura fresca y de la seca, con 2 levados y con 3. Me parece que con la seca y 3 levados quedan más esponjosos. El amasado y el tiempo de levado determinan el desarrollo del gluten y por lo tanto quedan más tiernos. Lo bueno se hace esperar. Esta no es una de esas recetas que tienes hechas en un pis pas, hay que respetar los tiempos de levado, vale la pena. Las pasas las remojo en Brandy, quedan más aromáticas y blanditas. Aún tenía naranja confitada de Navidad así que la aproveché. Si no os gustan las pasas como le pasa a mi hija pequeña, podéis hacerlos con pepitas de chocolate, combinadas con la naranja quedan espectaculares. El azúcar que he utilizado es un azúcar inglés extrafino y dorado (Golden caster sugar), pero si no lo encontráis podéis utilizar azúcar blanco. Una vez horneados se les da un poco de brillo con la mermelada rebajada con un poco de agua. No me digáis que no dicen cómeme.

  Perfectos para un desayuno o merienda. Se pueden guardar unos días en una lata hermética. Si les dais un calentón de horno quedan como recién hechos. Otra opción es cortarlos en dos rebanadas, tostar y untar con mantequilla y/o mermelada. A mí me han encantado de todas las maneras posibles.

Hot Cross Buns

INGREDIENTES (15-16 bollitos):

– 550-600 g de harina de fuerza (yo uso Harimsa de 13 g de proteína)

– 100 g de Golden Caster sugar (ver Dulcepedia)

– 2 cucharaditas o TSP de Pumpkin spice Mix

– 1 cucharadita o TSP de sal

– 15 g de levadura fresca prensada ó 7 g de levadura seca de panadero ó 5 g de levadura seca instantánea

– 300 ml  de leche entera

– 50 g de mantequilla sin sal

– 1 huevo L

– 75 g de pasas embebidas en un poco de Brandy

– 50 g de corteza de naranja confitada

– Ralladura de 1 naranja mediana

– Un poco de aceite de girasol

Cruz

– 50g de harina

– 1 cucharada o TBSP de azúcar glas

– 3 cucharadas o TBSP de leche

 

Cobertura

– 3 cucharaditas o TSP de mermelada de melocotón, albaricoque o naranja

– 3 cucharaditas o TSP de agua

  Colocar las pasas en un bol pequeño o tarro con un chorrito de brandy a macerar. En un bol grande (si vais a utilizar robot de cocina, en ese bol) tamizar la harina con las especias y añadir la sal y el azúcar, reservar. Calentar la leche en un cazo, cuando esté caliente retirar del fuego y añadir la mantequilla troceada. Remover hasta que se deshaga y dejar que se enfríe un poco. Si utilizamos levadura fresca desmenuzar sobre la leche una vez tibia y remover hasta su disolución, dejar reposar 10 minutos. Si utilizamos levadura seca de panadero se vierte directamente sobre la mezcla de harina. Verter la mezcla de leche y mantequilla sobre la mezcla de harina poco a poco e ir mezclando con el gancho amasador. Después añadir el huevo y seguir mezclando. Si no tenéis robot amasador se puede hacer con la ayuda de una cuchara de madera y después amasar a mano durante 10 minutos. Amasad también de 5 a 10 minutos con el robot. La masa debe despegarse de las paredes, si hiciera falta se puede añadir algo más de harina. Debe quedar lisa y suave, no excesivamente pegajosa.

  Dejar levar en un bol untado con un poco de aceite de girasol o de oliva suave y cubrir con un film también untado con un poco de aceite. Poner un trapo por encima y dejar levar en un sitio templado durante 1h o hasta que la masa haya doblado su volumen. Si hace mucho frío se puede dejar en el horno a 30ºC para acelerar el proceso. Pasado ese tiempo desgasificar presionando con el puño y añadir las pasas escurridas, la corteza de naranja confitada y la ralladura de naranja. En este paso no hace falta sacar la masa del bol. Volver a cubrir y dejar que leve otra hora más o hasta que duplique su volumen.

  Enharinar un poco una superficie lisa tipo encimera y verter la masa, desgasificar y repartir en 15 ó 16 pedazos de unos 75 g cada uno. Con la mano ahuecada y el trozo de masa bajo nuestra mano, con movimientos circulares, girar la masa hasta conseguir una bola redondeada con la superficie bien lisa, sin marcas y colocar sobre una bandeja forrada con papel de horno, teflón o silpat. Colocar todas las bolas de manera que queden separadas unos 7 cm entre sí. Volver a cubrir, sin presionar, con papel film untado en aceite o con un trapo de cocina limpio que no deje pelusa. Volver a dejar levando al menos 1h o hasta que las masas doblen su volumen.

  Preparar la masa para la cruz mezclando la harina tamizada junto al azúcar, añadir la leche tibia 1 cucharada de leche cada vez y remover. Mezclar bien hasta que quede bien lisa y un poco espesa, reservar. Podéis colocarla en una manga pastelera, yo para estas cosas utilizo el Decoren de Lékué y así no genero tanto residuos, es cómodo y limpio. Dibujar una línea y después la que cruza. Si están juntos en la bandeja podéis hacer una línea larga horizontal y luego las líneas verticales, en lugar de decorarlos de uno en uno.

  Precalentar el horno a 190ºC. Una vez caliente hornead a media altura, unos 20 minutos, cuidado que pasan de estar dorados a socarrados en un momento no me preguntéis cómo lo sé). Mientras se hornean preparar la cobertura dando un golpe de calor en el micro a la mermelada mezclada con el agua, desechar los tropezones. Nada más salir del horno pincelar los bollos con esta mezcla. Quedan brillantes y aún más apetitosos si cabe porque el olor mmmm.

Recién salidos del horno.

Pincelados con la mermelada.

Si pasados unos días empiezan a quedarse un poco densos no los tiréis …

El olor a recién horneados es brutal.

… tostados con mantequilla y mermelada están mmmm.

  SI TENÉIS ALGUNA DUDA, SI OS HA GUSTADO LA ENTRADA, DADLE AL ME GUSTA, COMPARTID O DEJAD UN COMENTARIO. GRACIAS POR LEER MI BLOG Y HASTA LA PRÓXIMA ENTRADA. PATRI.

Guía dulce de Praga

  Ya sabéis lo mucho que me gusta viajar. Pues bien, esta vez el destino es una de esas ciudades monumentales europea, la vieja Praga. La ciudad de las Cien Torres. Ya sabéis que este no es un blog de viajes pero siempre os muestro parte de la repostería de algunos sitios que visito, y algún retazo de ciudades o pueblos que vale la pena visitar.

  Praga es una ciudad llena de historia, medieval, con el suelo adoquinado, bañada por el río Moldava, de esas que se puede pasear tranquilamente. Todas las calles céntricas son más bien estrechas, no hay grandes avenidas así que da gusto pasearla y las distancias son cortas. Cogimos un día el tranvía para ir al castillo (Hrad), que es en sí una ciudad dentro de otra ciudad. Su grandeza se observa ya desde el puente Carlos (Karlův Most), el más antiguo de la ciudad. No os perdáis la catedral de San Vito en el Hrad, es preciosa. Luego recorrimos los alrededores a pie. Bien vale un paseo bajar desde lo alto del castillo por las escaleras y la calle Nerudova hacia Malá Strana (la pequeña Ciudad Real) y cruzar de nuevo el puente de Carlos hacia la Ciudad Vieja.

  El frío no fue un problema, y eso que llegamos a ver en el termómetro -9ºC pero con buen calzado, ropa de abrigo y un buen vino especiado caliente se lleva mejor.

  Cuando vas de vacaciones todo lo ves bonito ¿verdad? Si además la ciudad te recibe con una nevada y tienes la oportunidad de ver esta maravillosa ciudad cubierta de nieve ¡qué más se puede pedir!

  Praga, la ciudad de las mil torres y los mil campanarios parece un escenario teatral. La ciudad de oro, la ciudad bohemia, una de las tres puntas del triángulo mágico europeo. Cuna de alquimistas, magos, sueños, títeres, matemáticos y músicos.

  Como viene siendo habitual en los últimos años además de disfrutar de la ciudad y de su gastronomía en general también os traigo algún postre típico de la ciudad. En Praga los dulces merecen un capítulo aparte.

  Las tartas, dortý, cubiertas de crema de almendras, de chocolate, de vainilla o café. Pasteles bañados con ron, rumore řezy. 

  Los kremrole, canutillos rellenos de crema ligera y espumosa.

  Los kolače, tartaletas elaboradas con masas de levadura de cerveza, hojaldre o pasta quebrada, rellenas de requesón, semillas de amapola trituradas y cocidas con miel y leche, o con povidla, un tipo de mermelada concentrada.

El buchty, un dulce que consiste en bolitas de masa fermentada rellenas que se toma recién sacado del horno. Las palačinky, crepes rellenas de mermelada, nata, fruta, helado o chocolate caliente. Como veis hay mucha variedad.

Krusta  Bakery se encuentra junto al Puente de Carlos en Malá Strana (ciudad pequeña)

  Si quieres darte un homenaje ve a una pastelería, cukrárna, o a una panadería, pekárna

   Capítulo aparte merecen los Trdleník

  También llamados TrdleníkSkalický Trdelník, Kürtős Kalács, kürtőskalács o chimney cakes. Trdleník, sí, no lo he escrito mal, no penséis que me he comido alguna vocal. Traen un poco de controversia entre los praguenses. Si buscáis una guía antigua de la ciudad no los encontraréis entre sus delicatessen. Y es que aunque están por toda la ciudad en mercadillos y puestos callejeros, en realidad, no son tan típicos de Praga. Pero es inevitable el probarlos. Desde hace unos 10 años inundan la ciudad con sus puestos callejeros. El Trdelník es de origen eslovaco y ha invadido las aceras de Praga. Es una masa fermentada que se estira y se enrolla en un Trdlo, palo de madera o hierro colado, y se asa sobre brasas, este palo le da su forma característica.

Trdleník de Krusta Bakery

  La forma final es la de una masa cocida al fuego de forma cilíndrica y hueco en su interior, con ligero sabor ahumado que se recubre de una mezcla de azúcar y canela, a veces también con trozos de frutos secos como nueces o almendras. Se puede hacer cilíndrico o cónico. Se toma tal cual, o untando sus partes interiores de Nutella o rellenándolo de helado, nata con fresas, … A mí la idea de comer helado a -9ºC no me atraía nada, más bien lo hubiera rellenado de vino caliente. Para ser tan azucarado no es especialmente dulce, depende del relleno. En los carteles de cada quiosco se anuncian como producto checo tradicional, en algunos incluso se dice que lo están produciendo desde 1.890.

  El trdelník es un plato cuyo origen en realidad radica en la región de Transilvania, que en aquella época pertenecía a Hungría. El nombre original es Kürtős Kalács o kürtőskalács. El término procede de kürtő, que significa “chimenea”. El nombre original en húngaro significa “pastel con chimenea”, refiriéndose a su forma de chimenea pequeña, con el vapor saliendo por arriba. De ahí se extendió a otras regiones de Hungría, entre ellas Eslovaquia, que fue hasta 1.918 una región de este país. Actualmente se encuentran en muchos mercadillos de Centroeuropa.

  El caso es que está rico, pero lo de típico praguense es de hace cuatro días como aquel que dice, es como decir que los gofres son típicos de Valencia porque haya muchos puestos que los preparan. No verás a muchos praguenses consumiendo este dulce.

  Eso sí el aroma de la canela tostada, así como su consistencia esponjosa y cálida de masa recién hecha, resultan ideales en los días fríos, especialmente en el marco nevado y mágico de un mercadillo invernal. Son innumerables los puestos de este típico dulce en las calles de la ciudad de Praga.

  Acompañado de un ponche caliente para sobrellevar el frío invierno praguense.

O de un vino especiado o svařené.

Aunque yo tampoco le hago ascos a un buen gofre.

    En la Plaza Wenceslao y en la Plaza de la Ciudad Vieja (Staroměstské náměstí) han comenzado ya los mercadillos de la Pascua, que se prolongarán hasta el domingo 8 de abril.

  En España la Pascua es de recogimiento, pero en Centroeuropa es más como una celebración de la llegada de la primavera. Me encanta.

Que te acompañe la nieve en el viaje es todo un espectáculo para una valenciana.

Poco acostumbrada a la nieve me parece un auténtico espectáculo.

  Y además de dulce, los puestos de comida del Hrad ofrecen tentempiés como este. Porque no sólo de dulce vivo yo. Ahora os enseñaré algunos de los platos que hemos probado en Praga.

  Un sitio muy recomendable si estáis en Staré Město (Ciudad Vieja) es Naše Maso. Esta carnicería-restaurante es pequeña, tiene pocas mesas y un mostrador abarrotado de carne. La calidad es muy buena y puedes comprar género para llevar o que te lo preparen allí y lo degustas al momento. La carne es de origen checo.

  Muy cerca de allí está Lokal, es un sitio con muchas mesas, es muy largo, recorre toda la calle Rybná. Buena cerveza y comida checa a buen precio. Tiene otros 4 locales en la ciudad. Probamos una sopa de pollo con fideos y albóndigas de hígado, un entrecot y por su puesto acompañado de la típica guarnición checa, albóndigas de pan.

  Muy cerca de nuestro hotel, en el C.C. Palladium encontramos este restaurante que al principio nos pareció un poco turístico pero la verdad que la comida estaba buenísima y a muy buen precio. En Old Prague pedimos una sopa goulash servida en pan (Gulášová polévka v chlebu)  que estaba mmmm. Y una bandeja con un surtido de carne de pato, cerdo, jamón de Praga, salchicha y col , un plato para compartir (Staropražský pekáč). Aquí son muy de acompañar la carne con col lombarda y de repollo tipo chucrut. También encontraréis como guarnición unas rodajas de albóndigas de pan y otras de patata (bramborové a houskové knedlíky). Y todo regado con la bebida nacional, unas buenas cervezas. Calidad-precio muy buena.

¿Alguna vez habéis cenado en una cueva con estalactitas? Pues si os apetece podéis ir a la zona de Nové Město al restaurante Tritón.

  Escondido en el sótano de un hotel de la plaza Wenceslao se encuentra esta “cueva” que se inauguró en el año 1.912.

  Pedimos un menú degustación checo, muchos platos, cantidades pequeñas, pero estaba bueno menos la Apple Strudel que fue decepcionante. No es barato pero nos dimos el capricho. Para una cena romántica diferente.

  Al día siguiente me apetecía a media mañana un buen brunch, el día estaba lluvioso y frío. Me decanté por un sitio con historia, el Café Louvre.

  Pedimos un desayuno completo checo, con chocolate caliente y un trozo de bizcocho.

Prague,Czech Republic 28.07.11 – Cafe Louvre / Photo by Jan Prerovsky

  Es un Café histórico inaugurado en 1.902 y por el que desfilaron Einstein a su paso por Praga, y el escritor checo más conocido a nivel mundial, Franz Kafka, antes repudiado por su pueblo por escribir en alemán, ahora venerado.

  Cuando el frío aprieta a pesar de la ropa de abrigo bien viene uno de los numerosos cafés de Praga. Como este que queda cerca de la Plaza Republik, Cacao Prague. Aunque el Apfelstrudel es más bien austríaco y alemán no pude resistirme a probarlo, muy bueno la verdad. El local nos quedaba cerca del hotel y era muy agradable.

Tampoco le hicimos ascos a esta tarta de chocolate. Riquísima.

  En el castillo, en el Callejón del Oro, del s. XVI, podéis ver unas casas situadas en los arcos de la muralla donde vivían arqueros y orfebres. Hay estancias con objetos de la época. Y yo que me voy fijando en cómo cocinaban en esa época, me llamaba la atención las cocinas con sus platos, tazas, tarros, jarras, cafeteras, molinillos, …  y por supuesto moldes para bizcochos y esas sartenes tan prácticas para hacer 4 tortitas de una sola vez.

  Y ahora nos vamos de compras. Otro sitio que podéis visitar bajando del castillo en la calle Nerudova es el Gingerbread Museum, más bien una pequeña tienda, para hacer un regalo diferente. Está llena de galletas de jengibre. Les traje dos a mis niñas y un adorno para el árbol de Navidad. Además tiene una casita de jengibre para que jueguen los niños muy cuca. Había galletas enormes con glaseado siguiendo un patrón como si estuvieran bordadas, me encantaron. Parecía ropa de bebé de verdad. Y de todo tipo. Lo encontramos por casualidad y parecía sacado de un cuento.

  Y no podía faltar una visita a un supermercado de la zona para ver qué tipo de productos utilizan. Muchos tipos de azúcares y harinas y todo un catálogo de productos de la marca Dr. Oetker de repostería. En los lácteos una envidia, natas de diferentes porcentajes de materia grasa.

  Y también por casualidad di con una tienda de menaje, textiles y decoración que tenía muchísimos productos de la marca Green Gate. Me la hubiera llevado entera, Apropos en Staré Město (Ciudad Vieja).

La tienda era una auténtica cucada.

Menaje bonito y de calidad.

  Cerca de nuestro hotel, el Grandior Hotel Prague, había tres centros comerciales muy interesantes, se encuentran en la calle Na Pořičí. Y es que si el frío apremia, anochece a las 18h y los museos, castillos e iglesias están cerrados me veo en la obligación de hacer un tour reposteril. Uno es el Florentinum y podéis encontrar una tienda de Tescoma, que es líder de productos de repostería en Chequia. Allí me vi en la obligación de traerme un molde de Trdleník para hacerlos en casa. Es que estaba muy bien de precio y no me pude resistir.

Habrá que probarlo y

dedicarle un post claro.

  Otro C.C. el Palladium, esconde una tienda de esas de las que te lo llevarías todo si no es porque todo lo que quería traerme pesaba demasiado en la maleta. Kitchen Aid, Emile Henry, Nordic Ware, Mauviel, Villeroy & Boch, Peugeot, Lekué, Kilner, Rosenthal, …

  Vamos un paraíso del que no quería salir ni arrastras. Porten & Pannen, hay varias tiendas en la ciudad, os lo recomiendo. El tercer C.C. es más modesto, Bílá labut’, en el que encontré una tienda Kika City, con mucho menaje y cosas para la casa.

  Otros sitios se quedaron en el tintero como el Café Imperial, en el que hay que reservar con al menos una semana de antelación, o el Café Savoy. Aunque cuatro días dan mucho de sí siempre queda algo pendiente. Fue una decepción que el reloj astronómico de la Plaza Vieja estuviera en restauración hasta el verano de 2.018, una pena, pero si hubiéramos ido entonces no hubiéramos visto la ciudad cubierta de nieve con ese aire mágico. Siempre hay que dejarse sitios por ver, para tener una excusa para volver en el futuro.

  No está de más llevarse unos bonitos souvenirs para recordar la ciudad ¿verdad? Y por supuesto dos de los muchos títeres de la ciudad fueron a Valencia para hacer felices a mis hijas y a mi sobrino por un rato.

  

  Me ha encantado conocer el trabajo de Alfons Mucha, un pintor y artista checo del que había visto infinidad de carteles pero no tenía ni idea de quién los había pintado ni de que fuera checo. Su salto a la fama lo logró con su primer cartel litográfico para la actriz Sarah Bernhardt y su Théâtre de la Renaissance, el cartel anunciaba la obra Gismonda de Victoreen Sardou, apareció en los primeros días de enero de 1.895 en los muros de París, y causó una auténtica sensación.

Hasta el próximo destino, espero que os haya gustado mi viaje.

Praga, una ciudad inolvidable.

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