La Más Bonita

Esta es la entrada por el paseo de la playa.

 

  Hoy no os traigo ninguna receta. Vengo en modo playero total. Lo que nos gusta una buena terraza y una copa fresquita en estas fechas en que en Valencia nos derretimos del calor y de la pegajosa humedad. Pero lo bueno es que tenemos playa para darnos un buen chapuzón. Pues hoy os voy a enseñar un sitio nuevo que conocí hace un par de meses. Y que me encanta!!!!! Aunque hace unos años que está abierto aún no había ido y tenía muchas ganas. Es un restaurante en primera línea de la playa de La Patacona en Valencia con chiringuito en la arena incluido, y es de lo más cuco. Un restaurante que se llama La Más Bonita. Tiene otro en pleno centro, en Ruzafa, con una decoración parecida pero sin la playa. Este es de lo más ibicenco con la playa justo al lado. Como veis me estoy poniendo al día ¿eh? Pronto recetas nuevas.

Esta es la entrada por la calle de detrás.

  Comida casera, ecológica y de comercio justo que puedes probar en el desayuno, brunch, comida, merienda o cena ya que la cocina permanece abierta todos los días del año de 8h de la mañana a 00h de la noche. Se trata de un espacio con un aire mediterráneo inspirado en la típica casa de Formentera, construcción rústica, paredes imperfectas, vigas a la vista, techos muy altos y, por supuesto, el color azul cielo contrastado con el blanco.

El día acompañaba, soleado, airoso y con espectáculo de cometas incluido.

  Tiene un aire ibicenco que invita al relax. Con un menú diferente y lo mejor, sus batidos y tartas. De las mejores que he probado. Y el sitio me enamoró desde el minuto 1. Vamos que si me vuelvo a casar hago allí la celebración. A mí me ha conquistado. Y como una imagen vale más que mil palabras os dejo el publirreportaje completo.

Me encantan los olivos, su silueta, sus formas retorcidas.

Detalles que la hacen especial.

Además un plus es poder entrar con las bicis por la puerta de atrás.

Empezamos con una copa de vino blanco.

Tiene una zona de terraza con mesas de diferentes tamaños.

Para una velada romántica o en compañía de tu grupo de amigos.

Con techados de loneta para no estar a pleno sol.

O bien de cañizo.

Mmmm licuados hechos al momento.

Para un desayuno o brunch.

Pequeños rincones con encanto.

Y hasta un rincón para los más peques.

Empezamos con un aperitivo: croquetas de queso de cabra.

  Sandwich La Más bonita: salmón y aguacate con espinacas y pepino en pan de semillas acompañado de patatas con mayonesa.

¿Y si pedimos algo de postre?

  Yo no sabía por dónde empezar, así que pedí un poco de todo: frappé de galleta de OreoCheesecake de Baileys (tengo que hacerla sí o sí porque está brutal !!!!!!). Y algo para llevar.

Apple Pie para llevar en una de sus cajitas azules taaaannnn bonita.

 

  Como veis salimos encantados de allí. ¿Os animáis? Si vivís en Valencia ya estáis tardando en ir. Si venís a Valencia a conocer esta preciosa ciudad Mediterránea no podéis perderos este acogedor rincón. Uno de los restaurantes más bonitos de Valencia. Y lo mejor, con diferencia, los postres. Eso sí, aviso importante, he puesto enlaces al precio de los platos porque barato no es. Para mí vale la pena para una merienda.

 

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Mi cocina nueva

  Los sueños se hacen realidad. Sí, suena un poco cursi pero si algo he aprendido en esta vida es a saber esperar. A que todo llega en su justo momento. La edad y la madurez nos quitan un poco la impaciencia de la juventud y nos vuelven más serenos. Algo bueno tiene cumplir años y eso es la experiencia y las tablas que nos da la vida. Cuando eres joven lo quieres todo ya, ahora, no puedes esperar. Pero lo bueno se hace esperar.

  Esta es la tercera transformación de mi cocina desde que vivo en este piso y será la definitiva. Por circunstancias de la vida mi infancia y mi juventud me llevaron a cambiar muy a menudo de vivienda. Cuando hace 17 años compramos este piso, que se ha convertido en nuestro hogar, le dije a mi media naranja que no me iba a mover de él ni en sueños. No era perfecto, pero tenía muchas posibilidades. La cocina era pequeña, las puertas de roble, rústicas. Con los años cambiamos esas puertas a otras de cerezo, lisas, sin molduras, más actuales, más fáciles de limpiar. Pero seguía sin ser la cocina que deseaba tener. Los cachivaches ya no me cabían en los armarios. Aún teniendo un patio o terraza en la cocina se me amontonaban las cosas por falta de espacio. Y no hablamos de cuando preparaba una tarta muy elaborada, galletas decoradas, … Acababa sacando trastos al comedor no quedaba espacio para cocinar … Además no era muy cómodo comer en una cocina pequeña, plegar y desplegar la mesa en un reducido espacio.

  Siempre me han gustado las cocinas grandes, de joven veía las pelis americanas, donde los personajes hacían vida en la cocina y soñaba con tener una cocina grande. Y siempre me han gustado luminosas, blancas, nórdicas. La idea estaba ahí rondando en mi cabeza durante años hasta que mi marido me siguió en otra de mis ideas delirantes y el sueño se hizo realidad. Dentro de mis posibilidades creo que al final lo he conseguido.

  La cosa no iba a ser fácil, mi casa tiene 4 dormitorios, uno se lo dimos al salón hace años. Lo reconvertimos en salita diáfana con un arco blanco que me hizo mi suegro (es ebanista). En casa entre mi suegro y mi marido siempre han hecho todos los muebles, incluso los del baño así que ese don hay que aprovecharlo.

  Hace unos meses volvimos a cerrar la salita y la reconvertimos en el nuevo dormitorio de mi hija pequeña, un poco más grande y luminoso. Junto a mi antigua cocina estaba el único baño de la casa. Se lo dimos entero a la nueva cocina y conseguimos una cocina de 13 m². Como veis la obra no se podía hacer en un par de semanas. Y había que empezarla trasladando primero la habitación de mi hija. Del baño antiguo, por dimensiones, nos sirvió para obtener un cuarto de baño y un pequeño aseo con ducha que abrimos a nuestro dormitorio. Por todo esto nos mudamos de casa por 2 meses y he estado un poco atareada estos últimos tiempos. Justificado ¿verdad?  Et voilà casa nueva y cocina ESPECTACULAR.  Aprovechamos para alisar paredes y lavar la cara al resto de la casa. Así que como veis no puedo estar más FELIZ. Por fin, 17 años después de comprar nuestro piso, tengo la casa como a mí me gusta.

  El mobiliario de la cocina es en DM blanco lacado, el modelo de puerta se llama Málaga. Optamos por poner tiradores en cromado para seguir la línea de los electrodomésticos, todos visibles menos el lavavajillas que va panelado, está oculto en el armario bajo la Kitchen Aid.

  Aunque viva en un piso y no en una casa es un lujo tener terrazas, da más sensación de libertad y quería tener unas bonitas vistas desde mi ventana.

  La mesa y las sillas son de IKEA, la medida nos venía perfecta. El anexo que veis en blanco junto a la mesa esconde una pequeña sorpresa.

Mi nueva taza de la tienda Taste of America lo dice todo.

  La campana también en inox y decorativa. El cartel de COOK es, en realidad, un atril para libros de cocina que compré hace unos años en Stavanger. La encimera de la cocina continúa como un panelado por el salpicadero. Así queda más práctica a la hora de limpiar, más decorativa e integrada. Ahora que la he probado os digo que es todo un acierto.

  Como veis tener la terraza a continuación da más sensación de amplitud. Las cocinas con poca luz ganan mucho si eliges mobiliario y azulejos blancos con brillo.

  Esta parte la he ganado al ampliar la cocina. Con lo mucho que uso el horno era necesario ponerlo en columna, en su nueva posición es más cómodo a la hora de meter y sacar las cosas recién horneadas. Además es una zona más limpia y perfecta para preparar los desayunos. Mi hija mayor dice que es la zona de dulces.

  El stand de dos alturas es también de IKEA y tiene todo lo necesario para aderezar nuestro café o la leche de las peques.

  Y justo al lado la tostadora con sus prácticas 4 ranuras y un buen surtido de tazas, ya sabéis que son mi debilidad. En la vitrina de arriba está la panera así, tengo las rebanadas de pan más a mano. Está todo pensado.

  El suelo de la cocina es un porcelánico que imita los antiguos suelos hidráulicos. Combina blanco y gris, los colores predominantes de la cocina. Me encantan estos azulejos y ahora están de nuevo de moda pero quería algo sutil, sin colores fuertes.

  La elección de la encimera estaba claro. Elegí el modelo Aura de Dekton, ultrarresistente a impactos, manchas y a altas temperaturas. Me encanta el veteado. Desde que mi marido me enseñó esta cocina con la misma encimera expuesta en su trabajo lo nuestro fue amor a primera vista.

  Mi nueva batidora de vaso Smeg en verde menta y tiene un lugar privilegiado. Me la regaló mi marido por mi cumpleaños. He visto muchas cocinas con todos los electrodomésticos a juego, del mismo color, pues a mí la Smeg me enamoró en su verde aguamarina así que no, no la cambié por una roja.

  Pero la reina sigue siendo mi Kitchen Aid que luce su rojo triunfal en mi nueva cocina. Muchas la imitan pero esa silueta retro y atemporal al mismo tiempo y sus materiales la hacen duradera. Esto sí que es amor para toda la vida.

  Además como veréis he añadido algún que otro extra a los interiores. Este es un organizador llamado Kitchen Tower de la marca Peka. Caben todos mis tarros de especias, aceites, vinagres, y además tiene un cubo donde guardo los utensilios de madera. En un lateral puedo colocar las tablas de cortar. De lo más completo oiga. Y como me sobraba hueco pusimos un estante adicional donde guardo la báscula de cocina y las tazas medidoras. En el interior de la puerta he colgado las cucharas medidoras. La idea me la dio Bea Roque al colgarlas en sus armarios. Así lo tengo todo a mano.

  Para organizar el interior de un armario esquinero nada mejor que uno de esos cachivaches que facilitan la vida en la cocina.

  Todo en orden y accesible gracias al extraíble Le Mans.

  La campana extractora de Cata es potente y además decorativa.

  Me encanta ver el pequeño jardín a través de la ventana. Los maceteros son de IKEA

  El azulejo que elegimos es el azulejo de metro en blanco. Se llama así porque es el que se empezó a poner en el metro de Nueva York, hace más de 100 años, luego en Londres, París, …, como veis es atemporal.

  Lo que más nos costó en cuanto a decoración es decidir cómo meter una pantalla negra en una cocina tan blanca, no sabía como encajarla. Sí, las hay con marco blanco pero no en Smart TV. Y no me acababa de decidir. ¿Dónde podíamos poner la T.V. sin que desentonara y que pudiéramos verla todos al mismo tiempo? ¿En la encimera? ¿Empotrada en un mueble? ¿En columna junto al horno y microondas? No, no me acababa de convencer. Nuestra antigua TV estaba en la pared y los altavoces distorsionaban por la grasa acumulada por dentro imposible de limpiar. Y que queréis que os diga, no me gustaba la idea de ver la TV colgada de mis nuevos azulejos.

  Hasta que vimos la solución en You Tube: un elevador de T.V. empotrado en un pequeño mueble haría que pudiéramos mostrar o esconder la T.V. a nuestro antojo. Así no desentona y además está protegida de la grasa de la cocina. ¿Qué os parece? Compramos el elevador en Amazon y mi marido le hizo un mueble a medida. Mis hijas alucinaban !!!!!!

  La suerte de vivir en un primer piso es que tenemos dos terrazas, una en nuestro dormitorio, más de disfrute, y otra en la cocina. Es un desahogo poder guardar todos los productos de limpieza, cubos, escobas, fregonas, carro de la compra, lava-secadora, calentador, … , hasta mi gato Lenny tiene sus cosas en la terraza. Esta vez además pensamos en lavar un poco la cara de la terraza colocando tablillas de madera tropical de Ipé y renovando y trasplantando mis plantas a grandes maceteros. El resultado me encanta.

La combinación de madera y plantas siempre es un acierto.

  Como a pesar de tener una gran cocina necesito mucho espacio para material de repostería estos dos grandes armarios de compacto blanco me sirven de almacenaje. Es un tipo sintético de madera que resiste el agua y el estar a la intemperie.

  Siempre me han gustado las clásicas alacenas así que quería una donde  poder guardar los innumerables tarros de harina, azúcares, … Bien organizada eso sí.

  Tener el horno más alto es una ventaja, siempre me han gustado los hornos en columna. Son mucho más prácticos.

  Ahora tengo grandes vitrinas donde guardar mis stands de tartas, bandejas, latas, … Todo a la vista.

  Había visto esos bonitos rincones del café en Pinterest y tenía ganas de hacer uno en casa, todo a mano, sólo necesito coger la leche para el café, el resto está en el stand de dos alturas: azúcar blanco, moreno, miel, el cola cao de mis niñas, café soluble, té, Chai té soluble, cucharitas, mix de especias para aromatizar el café, … Y mi Nespresso Lattissima, porque yo soy una adicta al café, pero con leche.

  El letrero es casero, DIY. Encontré un cuadro alargado en una tienda y con una fina cinta de doble cara le pegué un trozo de cartulina negra a la medida. Las letras están pintadas con Chalk Paint.

  No hay ningún material que me guste más que la madera natural, así que, no podía faltar en mi cocina. El taco, los nudos, curvaturas de la madera natural casi sin tratar me encantan.

  Los cuberteros son de madera de bambú y extensibles. Todo organizado en 3 grandes cajones Hettich que se deslizan solos. Los que me conocen bien saben que soy ordenada casi rayando lo patológico, me da tranquilidad, serenidad, y no puedo evitarlo!!!!!

  Y grandes caceroleros para guardar además de sartenes algunos de mis moldes de repostería.

  El fregadero es grande y los bajos ocupan mucho espacio así que preferimos poner estas prácticas y baratas cestas para las basuras que aparatosos e incómodos cubos además carisísimos. En casa reciclamos todo en el mueble bajo el fregadero tengo dos basuras: orgánica y envases. En la terraza guardo en otro cubo de dos compartimentos el papel y el vidrio, en un contenedor pequeño las pilas.

  Este fue el aspecto original de la cocina: clásica, rústica, oscura, pequeña. Sus inicios. Nada que ver con la actualidad. Parece sacada de otra casa.

     

  Este era el aspecto tras la segunda reforma: más moderna, un poco más clara pero igualmente pequeña y oscura. Ahora me doy cuenta de que he hecho grandes creaciones en una cocina muy pequeña. Ahora tengo una bancada grande y espaciosa y eso me hace muy FELIZ. Como veis la transformación ha sido INCREÍBLE. Me siento como las familias de los programas de decoración de casas de Divinity. Es como estrenar casa de nuevo. Ha valido la pena el esfuerzo.

Vuelvo a la carga, tranquila y relajada, la actividad bloguera se reanuda.

  Y claro hay que estrenar la K.A. en la nueva cocina: cookies de lacasitos, madeleines, minicakes de limón y arándanos (con la misma receta de las madeleines pero añadiendo arándanos), brownie, clafoutis de cerezas, limonada casera y batidos de Oreo. ¿No está mal como inauguración eh?

  Porque lo mejor de estrenar cocina es preparar meriendas de inauguración para mi familia y amigos.

  Una nueva cocina diseñada a medida, plasmando ideas sobre el papel. Nada en ella se ha dejado al azar. Tenía claro su diseño, materiales, distribución, … Y así ha quedado, como yo esperaba, increíblemente bonita, espaciosa, luminosa, para vivir. Y todo gracias a la persona que me acompaña desde hacia media vida, mi media naranja, mi todo, desde que tenía 19 años llegó a mi vida para quedarse (y tengo 40) y hacerme feliz. Siempre lo consigue, gracias por estar ahí vida, sabes que te quiero. Un proyecto de vida que me ha traído otro de mis sueños, mi nueva cocina.

Nota: actualizado 25/07/17.

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Guía dulce de Londres

Parlamento y Big Ben desde la London Eye

  Decir que me gusta Londres se queda corto. Es una de las ciudades más cosmopolitas que he visto en Europa. Es enorme, viva, llena de tradiciones que conviven con aires nuevos. Lo que llega a Londres, diez años después llega a España. Tiene montones de restaurantes, cafeterías y tiendas donde me quedaría literalmente a vivir. Hace 12 años estuvimos por primera vez mi marido y yo. Me encantó y pensé que volvería de nuevo a pasear por sus calles, su puentes, sus museos, … Es una de esas ciudades que no te las acabas, estuvimos una semana y me supo a poco. Esta vez la he notado diferente, como con aires nuevos. Deseosa de pasearla y de hacer compras!!!!!

Puente de la Torre (Tower Bridge)

  Esta vez hemos ido con las niñas y han venido encantadas. Íbamos más tranquilos, sin prisas, a su ritmo, con ganas de enseñarles sitios bonitos, de descubrir alguno nuevo, de pasear y correr por sus grandes parques y jardines. Haceros una guía completa me llevaría mucho tiempo del cual no dispongo. Quizá este sea el último post en un par de meses, la semana que viene mi casa estará patas a arriba, todo sea por mi nueva cocina. Hemos reestructurado la casa. Menos una habitación reformamos casi todo asía que volveré con aires nuevos deseas de mostraros mi NUEVA COCINA !!!!!

London Eye

  Enumerar cuál guía de viajes todos los rincones a visitar me sería imposible. Mejor me centraré en los lugares que me han encantado a nivel culinario, sobre todo dulces rincones. Tomar un Afternoon Tea, recorrer alguna de las mejores pastelerías de Londres, perderse por alguno de sus mercadillos y hacer algunas compras, visitar los mejores Food Hall de la ciudad. La verdad que ha sido increíble. Y eso que por primera vez perdimos un vuelo (el de vuelta). Pero después de llegar a Valencia y ver el inefable atentado acometido en Westminster lo del vuelo quedó en una mera anécdota.

Puente de Westminster

  Fueron cinco días que exprimimos al máximo. Espero que os guste. Si tenéis alguna duda no dudéis en preguntarme a través de este post.

Big Ben

  Supongo que la primavera es una buena época para visitar la ciudad, no hace mucho frío, y las flores llenan todos los rincones. Quizá no es tan gris como la pintan, quizá no llueve tanto como parece así que como veis vengo encantada de la vida. Se quedaron pendientes algunas tiendas y pastelerías en el tintero (sobre todo de las afueras) pero eso lo dejaremos para otra ocasión. Siempre hay que dejarse algo pendiente, como excusa para volver al destino. Y volveré.

Torre blanca de la Torre de Londres

  Lo primero de todo es que acertamos con el hotel, The Gainsborough, un 4 estrellas en la zona de South Kensington. La decoración es de lo más británica, pero es limpio, cómodo, parte de la recepción son españoles, muy amables y con atención 24h, incluye desayuno continental y guarda maletas.

Desayunos en el Hotel The Gainsborough

  Está a la vuelta de la esquina del National History Museum, visita obligada con niñ@s. El favorito de mis hijas con diferencia, porque el British Museum una vez pasas la zona de las momias pierde todo interés para ellas.

Aunque para mí, parte asiria del British es impresionante.

    Y la egipcia, la griega, con la práctica totalidad del Parthenon, … , en general más que exploradores yo llamaría a los ingleses expoliadores, hasta un momia de la Isla de Pascua que se trajeron. Pero ya sabéis, su excusa es que si no estuviera en un Museo no estaría ya en este mundo. Bueno, yo me hubiera perdido horas por el Museo, menos mal que hace muchos años lo vimos con detenimiento.

     

  Volviendo al hotel, la habitación era realmente cuádruple, es decir, cuando reservas una habitación de hotel para 4 personas eso quiere decir que te ofrecen una doble con cama supletoria. Esta vez no fue así: habitación con cama de matrimonio y otra habitación doble con 2 camas, ambas con TV, servicio de té, un mini frigorífico, escritorio, cómoda, armario, además de baño completo con bañera de hidromasaje!!!!!! Mami, tiene jacuzzi!!!!! Mis hijas flipaban jeje. Así que después de un duro día de patear la ciudad teníamos recompensa.

Sala de desayunos del hotel.

  La situación del hotel ideal, junto a Hyde Park y con la estación de South Kensington a 5 minutos andando. Si las ventanas no vibraran con el viento ya hubiera sido perfecto. Pero la verdad quitando eso estuvimos la mar de a gusto.

  A pesar de estar cerca de algunos sitios de interés turístico queda alejado de otros, como es natural así que os recomiendo que si estáis más de 3 días en Londres os saquéis la Travelcardallí las distancias son muy grandes. El transporte público es puntual, tiene mucha frecuencia de paso, es cómodo y fácil de entender las direcciones de los metros.

  Os hará falta una foto (para la Photocard que acompaña a la Travelcard). Si además la compráis en una estación de tren en lugar de las habituales de metro podréis obtener un práctico 2 por 1 en algunas de las atracciones turísticas de visita obligada en las que sí se paga entrada, por ejemplo, la London Eye, la abadía de Westminster o la Torre de Londres, entre muchos otros sitios que ofrecen descuentos. Partimos de la base que todos los Museos en Londres son gratuitos menos el de cera, Madame Tussaud’s. Por eso no os recomiendo la London Pass. Con la Travelcard tendréis incluidos viajes de metro y bus ilimitados durante una semana.

Mapa del metro de Londres hecho con piezas de Lego

  En nuestro caso las niñas de 8 y 10 años no pagaban transporte y para facilitar la entrada y salida de las estaciones lo hacíamos por las puertas más anchas (las de carritos y maletas). Nosotros compramos las nuestras en Victoria Station pero si vais del aeropuerto a Londres en tren podéis hacerlo allí también. Es importante hacerlo en una estación de tren y no de metro porque si no tiene el logo  de la National Rail no obtendréis los descuentos 2 por 1. Y las de máquinas expendedoras automáticas tampoco valen. También podéis imprimir los descuentos aquí. No olvidéis coger los típicos autobuses de dos pisos. Nosotros utilizamos el metro para trayectos más largos y el bus para algunos cortos, a las peques les encantaba subir al segundo piso.

  Cuando mi marido y yo viajamos solos solemos movernos en transporte público y los traslados aeropuerto-hotel-aeropuerto hacerlos por nuestra cuenta pero cuando vamos con las niñas optamos por contratar traslado privado. Yendo 3 ó 4 personas sale económicamente mejor, y más cómodo claro. Esta vez contratamos los traslados a través de esta página. Y quedamos muy contentos.

 ¿Por dónde empezar? En fin hicimos más de 1000 fotos así que esta es sólo una muestra, tranquilos he hecho unos collages para que sea más ameno pero no os perdáis detalle. Bueno, empecemos por los Food Hall, paraísos de todo gourmet que se precie. Y de eso los ingleses saben mucho. Distinción, clasicismo, y depende del sitio exceso y lujo por doquier. Un paraíso para sibaritas. Algunos grandes almacenes son tan a lo bestia que luego al volver a nuestro Corte Inglés me parece que se queda en nada. Encontré mucha información sobre los Food Hall el blog Un blog y un paraguas en Londres de una ilustradora española que vive a caballo entre Londres y Madrid, que os recomiendo como guía de la ciudad.

  Durante muchos años Harrods fue propiedad del magnate egipcio Mohamed Al Fayed (futuro suegro de Lady Di si la pareja no hubiera fallecido trágicamente). El edificio es todo lujo y excesos. Desde las firmas de moda, cosméticos, perfumes, … Hasta las escaleras y los ascensores son increíblemente lujosos, no perderos el egipcio. Mis hijas no querían salir de la planta de juguetes. Hasta hay una boutique de Disney que mis hijas miraban alucinadas. Porque no sólo de bolsas de souvenirs viven estos almacenes.

Stand de Kitchen Aid de Harrods, para quedarse a vivir oiga, un auténtico paraíso.

  Pero para mí, lo mejor, su Food Hall: quesos, ahumados, ostras, caviar, pescado, marisco, el típico Fish and chips (pescado rebozado con patatas fritas), para tomar, para llevar, … El surtido de comida preparada es increíble: Scottish eggs (huevos rebozados), sauzales rolls (salchicha envuelta en hojaldre), pies salados (empanadas de carne, pescado, queso, …), ahumados, sandwiches, ensaladas, smoothies, fruta fresca, todo lo que puedas desear para preparar un picnic en Hyde Park de lujo. Y no sólo típicas preparaciones inglesas sino de cualquier tipo de comida: sushi, indi, … También hay una sección de productos frescos: fruta, verdura, carne, pescadería, … Los dependientes llevan delantal y unos sombreros de paja muy característicos. Fijaros en los techos, son muy bonitos. No sabréis donde mirar así que mejor ir un par de veces para no dejarse nada. Nosotros lo teníamos muy cerca del hotel así que era muy socorrido.

 

  Nosotros no pudimos resistirnos a hacer un picnic aunque no fuera un tiempo muy idóneo, fresquito hacía, pero al menos no nos llovió.  Baguette de aguacate y pollo ahumado, Panzarotti de jamón y queso (es como una empanadilla), Pie de queso Stilton y cerdo, Scottish egg (huevo rebozado), brioche con rodajas de pato ahumado y para beber limonada. Como veis comimos muy bien.

  Y qué decir de los dulces OMG, croissants, donuts, pasteles, èclairs, macarons, tartas clásicas como los típicos pies de frutos rojos, de mil frutas, arco iris, Drip Cakes, tartas de fondant, glaseadas, con mazapán, … cupcakes, algunos especiales por ser St. Patrick’s, … Imposible decidirse. Y en la sección de menaje para llevarse media planta, me conformé con un sujeta-tostadas muy mono. Eso sí, como lo mío es amor a primera vista, me enamoré de un juego de té para niñ@s con las ilustraciones de John Tenniel, el ilustrador de Alicia en el País de las Maravillas de la planta de juguetes. Por el módico precio de 100 libras!!!! Eso sí en una pequeña cesta de picnic la mar de bonita.

  La planta de juguetes les encantó a mis hijas. Harrods en piezas de Lego.

  Y si esto os parece poco pasaros por la sección de tés, cafés, pastas, bombones, chocolates, cookies, todo ello en bonitas latas, tarros, cajas, de lo más bonitas. Y si además unimos a que la Pascua estaba a la vuelta de la esquina imaginaos el despliegue de huevos de chocolate por doquier. Como veis no tiene desperdicio, para mí de lo mejor de Londres gastronómicamente hablando. Un placer para los sentidos. Aunque no compréis mucho vale la pena verlo.

  Otro sí o sí de los gourmets, la tienda en Piccadilly de Fortnum & Mason’s (F&M). En 1.707, el propietario de caballerizas Hugh Mason y el lacayo real William Fortnum establecieron un negocio juntos como tienda de comestibles y comerciantes de té. Y por supuesto comenzaron a servir el famoso Afternoon Tea, el té de las 5, en sus lujosos salones. Dos plantas de Delicatessen (sótano y planta baja) y una de menaje (primera planta) que no te puedes perder. Yo es que las plantas de moda y ropa no las transito demasiado. Son famosísimas sus cestas de picnic, desde 60 a 600 libras!!!!! Listas para hacer uno de esos picnics que tanto les gusta a los ingleses, y a mí. Tés, cafés, mermeladas, cookies, chocolates, … , todo ello envuelto con primor. Eso sí, a veces rozando lo cursi, algunos tarros de quesos o mermeladas son de lo más kitch!!! No sabría por donde empezar a elegir por la cantidad de alimentos que venden a cual más exquisito, lo vulgar no tiene cabida aquí. Yo desde luego me quedo, sin duda, con sus cestas de picnic y su latas de tés. Me compré una lata de galletas con ese color verde suyo tan característico y una bolsa de rafia para mi bici.

  En su fachada hay un ostentoso reloj que cada hora que marca activa un mecanismo de autómatas y el Sr. Fortnum y el Sr. Mason salen a saludarse. A mis hijas les hizo mucha gracia. Ahí estábamos los cuatro en el semáforo esperando que salieran a saludar.

¿Qué os parece?

  Justo al lado hay una tienda muy bonita Cath Kidston, todo un clásico británico desde 1.993. No os la perdáis, me la recomendó Bea Roque. Yo me he traído uno de sus libros de cocina. Cath Kidston comenzó vendiendo telas vintage, empapelados y muebles reciclados pintados con colores intensos, lo que hoy son un clásico en sus locales. Son conocidos sus diseños estampados, con flores, lunares, en colores pastel, desde telas a menaje, bolsos, ropa de cama, … , todo un universo.

  Otro clásico de los grandes almacenes de Londres, Selfridges, y por supuesto visita obligada a su Food Hall. No es tan ostentoso ni lujoso como los anteriores pero tiene una cantidad increíble de productos británicos. Lo podéis encontrar en su planta baja. Yo compré unos tarros de mermelada, lemon curd y un bote de mostaza en polvo.

Los mejores productos ingleses los encontrarás aquí.

  Y por último el Food Market de Harvey Nichols, otro de los grandes almacenes londinenses. Más sobrio, del estilo del anterior, con una gran variedad de productos ingleses. En este caso está en la quinta planta. Además también puedes encontrar un bote de cacao en polvo de Valhorna o de Chai Tea Latte instantáneo.  Algún souvenir tenía que llevarme ¿no?

  Y después de tanto lujo y precios un poco desorbitados os recomiendo que no os perdáis los Simply Food de Marks & Spencer. Hace años habían tiendas de ropa de M&S en Valencia pero finalmente se retiraron del mercado español. Pues en Londres los hay por todas partes, y no sólo de ropa sino también en supermercados. Aunque ya os aviso que los del centro tienen más comida preparada para llevar que fresca. Los precios están muy bien y además a partir de las 20h podéis encontrar muchas ofertas al 50%. Nos hicieron el apaño para las cenas. Llegábamos cansados al hotel después de batallar todo el día de aquí para allá así que hacíamos cenas ya preparadas en el hotel, las niñas querían su jacuzzi y cena rápida. Ensaladas, sandwiches, fruta fresca, un smoothie y a dormir.

Sección especial Pascua de M&S.

  Como dice Bea Roque, el paraíso de los lácteos. Tantas variedades diferentes ¡qué envidia! Si hay algo que me encantó de visitar los supermarkets de Londres es ver la variedad de productos lácteos frescos. A partir de la leche hacen más cantidad de derivados: soured cream, clotted cream, double cream, extra thick double cream, single cream, extra thick single cream, crème fraîche, … Y eso que este es un Simply food Mark & Spencer para salir del paso. No me quiero imaginar la cantidad de derivados lácteos que habrán en otros supermarkets más grandes!!!!!

  Por cierto nos contaba uno de los chóferes en el traslado que siguen llevando leche fresca en lecheras desde las granjas de las afueras a la gran ciudad, en lecheras o botellas, como antaño. Ahora está de moda, ya sabéis, rollo vintage. Lo viejuno, tradicional y natural afortunadamente, vuelve a estar de moda.

  No me pude resistir a probar los Hot Cross Buns tan típicos de Pascua, qué delicia, ya estoy tardando en hacerlos!!! Estos son de Waitrose y estaban deliciosos. Ay lo que me gusta a mí un bollo!!!! Para cuando acabe las obras en casa ya tengo muchas recetas pendientes de hacer y esta es una de ellas.

  Si quieres hacer un picnic rápido y económico te lo recomiendo. Los supermercados que encontramos por Londres eran todos de paso, quiero decir, en Valencia o en España la mayoría venden gran variedad de productos frescos. Aquí son los menos. Del estilo son Tesco, Sainsbury’s, y Little Waitrose. Para encontrar grandes supermercados hay que salir del centro.

  Como veis también se puede comer y salir del paso a precios más económicos. Hasta encontré boquerones en vinagre!!! Mi hija pequeña me hacía la ola jeje. Todo listo para hacer un picnic.

  Si queréis comer bien, productos preparados, de calidad, y algunos de producción propia y casera no podéis iros sin visitar Borough Market. Me encantó!!! Eso sí, el sábado estaba hasta la bandera!!!! Mi marido dice que la hamburguesa que nos comimos allí es la que mejor que ha probado en su vida. Hay un bar que pone un puesto en la puerta y las vende como si no hubiera mañana. Se llama Whiskey Ginger-Borough, vale la pena hacer la cola. Una hamburguesa y una pinta ¡qué felicidad! Y eso que no me gusta mucho la cerveza pero yo es que en el extranjero me mimetizo. Donde fueres haz lo que vieres. Aviso 1 pint es casi 1/2 l de cerveza!!!! Así que si no queréis tanta pedid half pint. La comida de estos puestos me pareció de lo más auténtica y había para todos los gustos. Y como colofón pedimos una Carrot Cake. Veréis luego que me recorrí varias pastelerías, pues este trozo de tarta le daba mil patadas a todas. Parecía sacada de un horno casero. El puesto es Ion Patisserie, de veras, la mejor que he probado en mi vida. Y si me conocéis un poco sabéis que por un trozo MA-TO. Jugosa, húmeda, espaciada, sabrosa, OMG tengo que volver a hacerla de nuevo. No os perdáis este mercado, es un verdadero placer. Las hamburguesas, empanadas inglesas, quesos, mermeladas caseras, y los dulces!!!! Tartas caseras, cookies, funges, cupcakes, chocolates, … Y los panes de mil formas, semillas harinas, Sordough, … Además de los puestos “callejeros” tienen fijos tipo Mercado Central con productos frescos. Indispensable.

  Y si hablamos de mercados otro sí o sí para mí es Portobello Market. A este hay que ir los domingos y pronto.

  Me encanta por su bullicio, sus antigüedades, su menaje para el té, sus cámaras de fotos antiguas, ilustraciones, … Pero además tienen puestos de fruta y verdura fresca. Como el ruibarbo, tan difícil de encontrar aquí y tan a mano allí en Londres. Para preparar mermeladas, compotas, tartas, … También podéis encontrar quesos, pan, flores, … , y muuuuuchos dulces. La gastronomía inglesa no será la mejor del mundo (ahora que no me oyen Gordon Ramsay ni Jamie Oliver) pero ay la repostería!!!! Muero de amor. Ahí son los reyes. De hecho en Londres se consume más comida de origen hindú que propiamente británica. Gastronómicamente la hambruna tras la Segunda Guerra Mundial hizo mella y ahora parece que quieren resarcirse alabando las maravillas de sus guisos (?).

  Hay una tienda tan famosa como la tetera roja de Portobello Road y esa es Alice’s Antiques, tienen cosas alucinantes y muy vintage. Me la hubiera llevado puesta oiga pero no, no me cabía tanto en la maleta. Con eso de que se lleva lo vintage puedes comprar hasta orinales jeje. También podéis encontrar una tienda que explota muy bien las obras de Banksy, el grafito de moda. Pero no os quedéis sólo en esa zona. Notting Hill tiene mucho más que la tienda que hiciera famosa la película homónima de Julia  Roberts y Hugh Grant. Que por cierto, The Travel Book Shop se ha convertido en una tienda de souvenirs para aprovechar el tirón. No, perderos por sus calles de casas blancas y color pastel. Observar los cerezos en flor, ¿hay algo más bonito en primavera?

Sus icónicos edificios blancos y color pastel.

Sus árboles en flor.

  Cuidando hasta el último detalle. Y no penséis que lo de las casitas es una mera anécdota en Londres. Claro que hay edificios de viviendas pero son los menos.

  La mayoría vive en unifamiliares, eso sí, sin garaje, aprovechan los sótanos como vivienda y los coches (y los cochazos) duermen en la calle. A pesar de ser una ciudad con casi 9 millones de habitantes la gran mayoría vive en casas. ¡Qué envidia!

¿No son preciosos?

  Y si os gusta cocinar no podréis evitar entrar en Books for Cook, una librería cuya máxima es que cocinemos. Yo no pude evitar entrar y llevarme de souvenir 4 libros!!!!! Además de empezar a vender libros de cocina en una época, los ’90, en la que hablar de cocina inglesa era casi como una broma, tiene un restaurante muy pequeño en el que testan recetas de los libros que venden. Le llaman Test Kitchen. Hay un precioso mural pintado allí que me encantó. Y puedes quedarte a comer en su pequeña cocina-restaurante. Ademas las empleadas son muy amables.

  Otra excusa para ir a Notting Hill es visitar una de las franquicias de The Hummingbird Bakery. Hay una en la misma Portobello Road. Pero nosotros fuimos a otra que teníamos cerca del hotel.

Me encanta la decoración del escaparate y de la puerta.

  Y mi gran sorpresa fue encontrar allí Whittard, una tienda de tés que tiene varias sucursales por la ciudad. Enamorada de su escaparate me quedé.

  Si le añades la nueva colección que tienen de Alice in Wonderland de Lewis Carroll con las ilustraciones originales de John Tenniel ya me matan. Claro, otro souvenir que me llevé (una taza y unas latas de té). Y no me traje más porque estoy de reformas sino … Pero me he enterado de que hacen envíos a España!!!! Menaje para el té, latas de galletas, mermeladas, tés, … Todo para preparar una fiesta de No Cumpleaños fantástica.

  Otro mercadillo al que fuimos fue Camden Market. Es un buen sitio para comprar ropa, si te gusta el estilo de estas tiendas de ropa pero claro, también venden comida. Otra ruta gastronómica, lástima que las niñas estuvieran cansadas y no pudiéramos prodigarnos mucho. Dimos una vuelta par que vieran la cantidad de tiendas con fachadas a cual más original.

Mis hijas miraban alucinadas

las fachadas. A cuál más espectacular. Es algo diferente.

  ¿Sabíais que en Londres hay canales transitables? Pues sí, se puede coger un barquito en la ciudad, no sólo en el Támesis.

Hasta un mero café-zumería estaba de lo más ornamentado.

Para perderse, literalmente, porque los domingos está hasta la bandera.

Había tanta gente que aquí ya nos dimos la vuelta.

¡Éso sí, nos dio tiempo para tomar el té con el sombrerero loco!

  Y tomar uno de los mejores Fish and Chips de la ciudad en Poppins. Y no olvidéis bajar a los aseos, es muy chula la decoración.

  Como veis nos dio para ver y visitar muchos sitios. Siempre dejando tiempos de juego y paseos por los muchos parques de Londres. De Hyde Park a Kensington Gardens, Regent’s Park, Green Park y St. James’s. Recordad que íbamos con las niñas y no perdonan un parque y un rato de juego.

Corriendo entre los cerezos

y bulbos en flor.

Dando de comer a las ardillas.

Buscando a Peter Pan en Hyde Park, los niños perdidos

y a las hadas.

Bordeando The Serpentine, el lago entre Hyde Park y Kensington Gardens.

Una ciudad para perderse por sus parques y jardines.

Y disfrutar de los magnolios en flor.

  Otro sitio donde perderse pero a comer, a tomar un brunch, un buen desayuno inglés o un afternoon tea es Muriel’s Kitchen, en este caso en el SoHo londinense. 

Una de sus mesas tiene sillas-columpio muy originales.

Es realmente bonito y acogedor, como una antigua cocina.

  Fuimos a comer y tomamos Scottish egg, lasaña, noodles y sopa de la casa que aunque estaba buena no era sopa sino una crema de verduras. Pero después de tanto sandwich frío me apetecía algo caliente. Por cierto, puedes pedir agua embotellada o agua del grifo. Un a la pagas, la otra no.

Si queréis auténtica comida inglesa lo mejor es ir a un típico Pub.

  Los hay a montones, os recomiendo ir un domingo, hacen un plato especial el Sunday Roast. Consiste en un asado de carne, normalmente vacuno, porcino, cordero, pollo o pavo, que se sirve con patatas asadas o mashed potato (especie de puré de patatas) y gran variedad de verduras cocidas o asadas. Las verduras pueden variar, ya que tradicionalmente se servían las verduras dependiendo de la región y la temporada, pero normalmente podemos encontrar brócoli, coliflor, judías, zanahoria, guisantes… y además se acompaña con gravy, una salsa especial de carne, que pueden servirlo en una jarrita o ya en el plato, y un Yorkshire Pudding, una especie de pan esponjoso.

 

Otra zona que les encantó a las niñas fue Chinatown, justo al lado de Picadillo Circus (que por cierto tenía sus típicas pantallas de obras hasta verano). Es muy diferente a lo que ellas hayan visto hasta ahora.

Ver patos laqueados en los escaparates.

     

  O ver cómo en Chinatown Bakery hacen una masa esponjosa en unos moldes muy graciosos con formas de pez. Son los Tay Yaki y van rellenos de crema. También había pasteles, tartas, bollería y Cheesecake japonés.

  Como veis combinamos visitas culturales, ocio, parques y gastronomía, sobre todo dulce. Lola’s cupcakes es una franquicia que como su nombre indica ofrece estupendos cupcakes y que podréis encontrar en muchos sitios de la ciudad, hasta en el metro, com este puesto con su estética retro de carritos.

  Si lo que quieres es degustar un auténtico Afternoon Tea y sin arruinarte, te recomiendo este en Welcome Kitchen, no te pierdas el post que le dediqué al famoso té de las 5h. Todo un lujo para los sentidos.

  Una tienda que me gustó mucho fue Anthropologie, está muy cerca de la juguetería más famosa de Londres, Hamley’s, así mis niñas se quedaban con su padre en la sección de Sylvanian Families y yo hacía algunas compras.

  Además de vender ropa, en el sótano tienen menaje y accesorios para la casa, es diferente, no son los típicos platos que encuentras en cualquier sitio. Compré una huevera de loza y unas tazas medidoras de cobre muy bonitas.

  Por dos veces fuimos a esta juguetería, Hamley’s, que es el sueño de cualquier niño (siete plantas de juguetes). Desde casitas de muñecas, peluches, Lego, Star Wars, … , no sabían por donde empezar. Ellas también se llevaron souvenirs pero en forma de muñequitos de Sylvanian.

  Si viajáis con niños os recomiendo también la tienda de Lego.  Mapa de Londres hecho con piezas de Lego.

 Carroza de Cenicienta en la Disney Store

Tienda de M&M’s  en Leicester Square. Es gigante!!!!!!

  Y después de una buena sesión de tiendas toca una recompensa. Si te cansas de la repostería inglesa y quieres probar la escandinava no lo dudes, no hace falta salir de Londres, Nordic Bakery es tu sitio. Por supuesto me pedí un Cinammon Roll. Estaba delicioso y con una forma diferente, como un croissant al que le han cortado los cuernos. Incluso puedes comprar su libro de recetas.

  Además tienen sandwiches, refrescos, smoothies, pan de centeno, …

Para tomar un rico tentempié en pleno Soho londinense.

  Callejeado encontramos una librería un tanto peculiar. Con ilustraciones tan bonitas como estas. Se trata de House of Minalima. Es una exposición y tienda del arte gráfico de las películas de Harry Potter ™, y otras obras.

Con todos los escudos de las casas de los niños de Hogwarts.

  Y si eres fan de Harry Potter visita imprescindible para todo fan que se precie es ir al andén 9 ¾ en Kings Cross, la estación de El Expreso de Hogwarts aparece en todas las películas de Harry Potter. Echa un vistazo a los andenes 4 y 5, los que se utilizaron durante el rodaje, y hazte una foto empujando un carrito rumbo al mundo mágico atravesando la pared marcada como andén 9 ¾ (ojo, hay cola!!!). En las películas, se utilizó el exterior neogótico de la Estación de St. Pancras para representar la estación desde la que Harry subía a bordo del Expreso de Hogwarts así que fíjate bien en su fachada.

  Además, visita la tienda de Harry Potter, diseñada para parecerse a la tienda de varitas de Ollivander. O si dispones de tiempo y dinero ve al parque temático de Warner Bros. Studio Tour London – The Making of Harry Potter.

 Esta es la pastelería más antigua de todo Londres, dicen.

  Sí, llovía, por primera vez. Se nos truncaron los planes de enseñarles a las niñas la animada Covent Garden que tanto me gusta. A pesar de los paraguas nos mojamos de lo lindo, llovía de canto y con fuerza. Así que volvimos al hotel a cambiarnos y ya de paso pasamos por The Hummingbird Bakery en South Kensington, junto al hotel, e hicimos una parada técnica.

  Carrot Cake, muy buena pero mejor la de Borough Market, Red Velvet y Swirl Red Velvet Cheesecake. Todo muy rico, la verdad, no defrauda.

  Si os gusta la mostaza esta es una de las mejores, francesa, por cierto, Maille.

Otras pastelerías que no hay que perderse, menudos escaparates, Patisserie Valerie.

O Caffé Concerto, el lujo más barroco.

  Para mí la mejor pastelería francesa en Londres, delicioso es decir poco, PAUL es un must. Sólo el olor al entrar te embriaga. Probamos sus macarons gigantes de chocolate y un trozo de tarta llamada Craquant. Una tarta de capas de bizcocho de chocolate negro con mousse de chocolate, una fina capa de praliné crujiente y un glaseado de chocolate oscuro.

  Uno de los caprichos que me permití este viaje y que estaba deseando hacer fue ir a Peggy Porschen Cakes en la zona de Belgravia. Me encanta todo lo que hace esta mujer. ¿Os acordáis de las galletas decoradas Baby shower que hice hace unos años? Pues las hice siguiendo el libro Boutique Baking de Peggy Porschen. Fundada en 2.003 por Peggy Porschen y su marido no sólo es una pastelería al uso, preparan Tartas de boda y otros eventos para la lata sociedad londinense y además acoge en un local de enfrente una Escuela de Decoración de Tartas, Peggy Porschen Academy. La pastelería es un sitio pequeño con muy pocas mesas dentro y algunas más fuera. Tuvimos la suerte de que dejaran libre una mesa nada más entrar nosotros.

  A pesar de que no soy muy amiga del color rosa está decorada con elegancia, sin estridencias  ni ornamentos barrocos. Sirven porciones de tartas, cupcakes, galletas, … , se pueden recoger encargos o llevarse unas mermeladas caseras o algunos de sus libros y hasta moldes, cortadores, stands de tartas, … Incluso sirven botellitas de Moët Chandon Rosé Imperial!!!! Estaba decorada en modo Pascua. Las lámparas son como moldes de flan !!! Nosotros pedimos un capuccino, un Gingerbread Tea, un chocolate caliente, Rapsberry lemon & rose Cake (bizcocho tierno, cítrico y con la acidez de las frambuesas), Banofee Cupcake y Chocolate Heaven Cupcake muy muy buenos la verdad que valió la pena la merienda.

Un sitio muy recomendable.

Espero que os haya gustado este viaje por la animada Londres.

  Si tenéis la oportunidad de salir del centro de Londres os recomiendo estas tiendas especializadas en menaje y repostería: Kitchen Ideas, Windsor Craft Ltd, Sugar Shack,  y LakelandYo me conformo con verlas online, otra vez será. No me quejo, he visto sitios de Londres que desconocía, he hecho una muy buena ruta repostera. Me he reencontrado con un compañero del colegio que es concertista de piano y vive en Londres desde hace 8 años, él y su novia María, una enfermera filipina afincada en Londres, nos acompañaron una tarde de tertulia y compras por la ciudad y fueron muy amables. Me encantó que nos volviéramos a ver ¡y en Londres! Y lo más importante, mis niñas han disfrutado mucho del viaje. ¿Qué más se puede pedir? Pues esperar al siguiente, siempre.

 

 

  He traído mucho material para hacer nuevos posts practicando con estos libros y revistas, sólo de ojearlos ya tengo un montón de recetas pensadas. La hora del té se ha instaurado en casa.

  Y ahora a seguir con la mudanza, que las obras de mi nueva cocina empiezan YA. Un beso, nos vemos en poco tiempo con novedades.

  SI TENÉIS ALGUNA DUDA, SI OS HA GUSTADO, DADLE AL ME GUSTA, COMPARTID O DEJAD UN COMENTARIO. GRACIAS POR LEER MI BLOG Y HASTA LA PRÓXIMA ENTRADA. PATRI.

Afternoon Tea en Londres

  Hace un par de semanas estuvimos en Londres, en familia, niñas incluidas. Mi marido y yo habíamos estado hace más de diez años durante una semana recorriendo muchos de los típicos sitios de postal londinense, entrado a mil museos e ido a parques, mercadillos, … Así que esta vez, con las niñas, íbamos más relajados, sin agendas ni rutas, sobre la marcha, día a día, y a su ritmo. Pero una cosa que no quería dejar de hacer era la ceremonia del té de la tarde.

  El té es originario de China y se toma desde el año 2.737 a.C. y allí se convirtió en algo milenario y ceremonioso. El emperador Shen Nung estaba recolectando plantas y decidió descansar bajo un alto arbusto de té salvaje y hervir un poco de agua. Unas hojas de té cayeron en el agua caliente y el resultado fue una bebida refrescante a la que llamaron té. Se introdujo en Europa de la mano de comerciantes portugueses y alemanes aunque por circunstancias siempre se asocia a los ingleses porque lo toman con más asiduidad. En 1.658 en la corte inglesa, en la boda de Carlos II y Catalina de Braganza (portuguesa), se sirvió té y ahí comenzó todo. Barcos cargados de té desde la Compañía Británica de las Indias Orientales facilitaron que la corte pudiera tomar el té y que años después llegara a las clases menos pudientes.

  Para los británicos la pausa del té en el medio de la tarde (entre la comida y la cena) es la hora de parar y tomarse un respiro. Es una excusa para poner la tetera al fuego (“put the kettle on“) y hacer una taza de té. Lo que nosotros hacemos tomando un café o los suecos en su fina o pausa para el café. Y si lo acompañamos de un sandwich y algo dulce pues ya tenemos el tan inglés Afternoon Tea. Fue la Duquesa de Bedford la que en el siglo XVIII creó el ritual del afternoon tea. Era una de las damas de honor de la Reina Victoria. Un buen desayuno, una comida ligera y una gran cena hicieron la necesidad de cubrir el hueco y el desmayo que sentía la Duquesa a media tarde, así que pedía que le llevaran un té unos pasteles a su cámara. Tantas veces la pidió que esta costumbre se propagó rápidamente a través de la Corte y alrededor del Palacio de St. James’s y por supuesto la tienda en Piccadilly de Fortnum & Mason’s. En 1707, el propietario de caballerizas Hugh Mason y el lacayo real William Fortnum establecieron un negocio juntos como tienda de comestibles y comerciante de té. Y por supuesto comenzaron a servir el famoso Afternoon Tea.

  Hasta hace un tiempo yo pensé que consistía en tomar una taza de té y unas pastas. Pero al parecer los británicos tienen su protocolo y últimamente se ha vuelto a poner de moda. Para todo hay modas y parece que  el té y toda su ceremonia vuelve a ser actual y no un ritual del pasado.

  Hay diferentes variantes:

  • Cream Tea que incluye un té y unos scones con clotted cream y mermeladas. Digamos que sería el más sencillo.
  •   Y el Afternoon Tea que sería una pequeña merienda salada y dulce que además del té consta de tres platos que suelen incluir finger sandwiches, scones con clotted cream y mermeladas y un surtido de dulces (bundts, Victoria Sponge Cake, cupcakes, …). Los sandwiches se cortan en tiras (de un dedo, de ahí lo de finger) o en triángulos. Los scones son unos dulces originales del siglo XV de Escocia pero se hicieron populares por todo el país, están los clásicos, con pasas, … , servidos con una especie de nata-mantequilla llamada Clotted Cream y con mermeladas. Pueden parecer secos o amorfos pero están riquísimos, me sorprendieron mucho.

  Me hacía mucha ilusión ir a Londres e invitar a mi familia a tomar un auténtico Afternoon Tea. Mirando por diferentes webs oficiales y blogs la verdad es que pensé que iba a ser un todo un lujo que se salía de mi presupuesto. Por supuesto las recomendaciones van desde tomarlo en el Ritz, en Harrods, en Fortnum & Mason en el elegante Diamond Jubilee Tea Salon, entre música de piano, una cuidada selección de sandwiches y scones y con nada más y nada menos que 82 variedades diferentes de té donde elegir, en el hotel One Aldwych de Londres ambientado en el cuento Charlie y la fábrica de chocolate, en el Oxo Tower Restaurant and Brasserie ambientado en la hora del té de Alicia en el país de las maravillas, el del hotel Claridge’s sin duda el favorito de los londinenses, el Orangery de Kensington Palace donde tenemos la opción de tomar el té en un auténtico palacio real o en The Cellarium, el espacio gastronómico de la Abadía de Westminster, bajo sus techos abovedados del siglo XIV. Hasta se puede tomar té en el autobús turístico de dos pisos!!!!

  Como veis las combinaciones son infinitas y el precio desde £20 a unas £100 libras por cabeza. Sí habéis leído bien. Y en alguno de ellos es imprescindible ir de etiqueta. Pues bien, una cosa es una cena pero para una merienda gastarse para cuatro personas entre £80 y £400  no entraba en mis planes. Mi primera opción fue Muriel’s Kitchen un sitio del Soho donde comimos que nos encantó tanto por el sitio, la decoración y la comida. Pero buscando, investigando e indagando me ceñí a una recomendación: en los museos de Londres (la mayoría gratuitos) sirven un Afternoon Tea excelente y económico.

  Pues bien, además me enteré que existe la versión inglesa de Groupon y que podía conseguir una merienda estupenda para 4 personas por £21 en Wellcome Collection, un Museo que tiene restaurante y cafetería y que ofrece un Afternoon Tea muy completo y delicioso. La diferencia es abismal con otros sitios. No, no es una abadía, un palacio ni un salón centenario pero está más que bien. Sin descuento el precio es de £11.50 por persona que tampoco está mal. Al museo no entramos, pero la merienda la disfruté muchísimo. Pude comprar el cupón y hacer la reserva online a continuación desde casa antes de viajar a Londres. Se sirve todos los días de 15 a 17:30h excepto los lunes que la galería permanece cerrada. Nosotros teníamos reserva a las 17h el domingo 19 de marzo para celebrar el Santo de mi marido y el Día del Padre.

  La Wellcome Collection combina tres galerías: ‘Medicine Man’, ‘Medicine Now’ y ‘exposiciones especiales’. Trata temas de la ciencia, la salud y la identidad humana. Los 1.300 objetos expuestos muestran la gran variedad que estos temas incluyen. Las obras de Leonardo da Vinci, Andy Warhol y Martin Parr se asientan junto a artefactos como la navaja de Nelson, el cepillo de dientes de Napoleón, las hojas de Guillotina usadas, un robot de secuenciación de ADN, … Charles Darwin también está representado aquí – por su bastón de ballena, completo con el detalle del cráneo. Hay exposiciones únicas, comenzando con “el corazón”, con imágenes fascinantes de la cirugía de corazón vivo; Un video-link permite al público hacer las preguntas del equipo quirúrgico mientras llevan a cabo la compleja reconstrucción de una válvula cardíaca.

  Nosotros fuimos directos a la cafetería y tomamos una selección de mini sándwiches, scones recién hechos con clotted cream de Cornualles y mermelada de fresa Tiptree, una selección de pasteles y varios tés disponibles de hojas sueltas.

4 tés en teteras individuales, 4 servicios de té, 4 scones, 2 stands de 2 pisos. Merienda-cena

Sandwiches:

4 x salmón, crema fraîche y cebolleta
4 x pepino, queso suave y eneldo
4 x jamón y queso
4 x mayonesa de huevo y berros con mostaza

Mini cakes:

4 x mini cakes de limón y arándanos
4 x mini tartaletas de chocolate y caramelo
4 x macarons de frambuesa
2 x brownie con nueces
2 x St. Clements
4 x scones caseros con clotted cream y mermelada de fresa

Selección de té de hojas sueltas:

English breakfast
Earl Grey
Escaramujo e hibisco
Jengibre y limón
Manzanilla
Oriental Sencha
Poleo menta
Elderflower y limón

A mis niñas les encantó el té de jengibre y limón.

    Había tanta comida para una merienda

que pedimos que nos pusieron las sobras para llevar, en una cajita de cartón.

Me he traído unas cuantas cositas de souvenirs para preparar un Afternoon Tea en casa.

  Si quieres tomar el clásico Afternoon Tea sin morir en el intento puede que este post te sea útil. Es una manera de sentirse inglés por un día, tomar el té de las cinco sin arruinarse, sin pomposidad pero igualmente clásico y delicioso. Por cierto me encantó la vajilla!!!!

  El día que volvimos a Valencia fue el día del atentado en Westminster, una zona que obviamente como turistas transitamos varias veces. Cada uno tiene su destino, el nuestro era volver a casa sanos y salvos y eso que perdimos el avión de vuelta. Salíamos el martes, en teoría, pero llegamos y las puertas de embarque estaban cerradas así que por primera vez perdí un avión. Después del sofoco y lo del atentado se quedó en una mera anécdota la verdad.

  Mi viaje por Londres da para otro post: ruta repostera por Londres. Próximamente en el blog. Recordad que estoy de obras en casa y me prodigo últimamente poco por el blog. Prometo post para junio presentando mi nueva cocina!!!!

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Panna Cotta tradicional con coulis de frambuesa

  Sí, ya sé que hace mucho tiempo que no me pasaba por aquí. Pero tengo excusa. No es que haya perdido el interés por hacer recetas dulces ni por compartirlas con vosotros. Los que me seguís por Instagram sabéis que estoy de obras en casa. Todo sea por mi cocina nueva. Menos la habitación de mi hija mayor, el resto de la casa la reformamos toda. Mi cocina va a ser el doble de grande, que aunque no lo creáis hago todas mis creaciones en una cocina muy pequeña. Una reforma integral pero sin los gemelos de los programas de Divinity que en 5 semanas te hacen la reforma jejeje. Como veis no estoy para hacer macarons ni pintar galletas, aunque me muero por volver a coger los pinceles !!!!!

  Esta receta la hice hace semanas pero no había tenido tiempo, ni ganas, sinceramente, de sentarme al ordenador. No me gustan las obras, ni a mí ni a nadie, supongo. Pero estoy deseando ver el resultado final. Así me consuelo entre el caos que va a reinar en mi casa durante unos meses. Si no me prodigo mucho por el blog ya sabéis el por qué.

  Bueno, pues a lo que vamos. La receta de hoy llevaba tiempo queriéndola hacer. He probado muchas Panna Cotta comerciales y “caseras” en restaurantes italianos pero la verdad que todas me sabían a poco, algo tipo flan gelatinoso pero insulso al paladar si no se le añade extras de caramelo, mermeladas, coulis o salsas de frutas, … Y yo había oído que era un postre italiano de lo más sabroso y delicioso. Así que me puse a investigar.

  Literalmente Panna Cotta significa “nata cocida”, en eso coinciden todas las recetas,  su ingrediente principal es la nata, un poco de azúcar, algún aroma tipo vainilla o cítricos y básicamente la mayoría de las recetas aportan consistencia cociendo la nata y añadiendo gelatina. Es un postre italiano de la región de Piamonte de origen incierto. Como en muchas regiones del mundo era una manera de aprovechar el excedente de nata. Se dice que se cuajaba con un poco de clara de huevo o cola de pescado (la primera gelatina conocida).

  Alessandro Molinari Pradelli, escritor y periodista especializado en cultura, enología y gastronomía, asegura en su obra “800 Ribete Tradicional” que los nativos de la región conocida como ‘El corazón verde de Italia’, es decir, Umbría, fueron los creadores de esta genuina receta en un recóndito lugar cercano a las orillas del lago Trasmino.

  Bueno, para el caso, yo he adaptado la receta de las hermanas Simili. Como dice El Comidista: Margherita y Valeria Simili, más conocidas como las hermanas Simili o sorelle Simili en italiano, son gemelas, panaderas y unas adorables ancianas que se han convertido en un verdadero fenómeno mediático en su país. Descendientes de una larga estirpe de panaderos y creadores de masas, su familia tenía una panadería y una tienda de pasta fresca. Dirigieron una de las escuelas de cocina más respetadas de Bolonia, y en los últimos años –gracias a esa mezcla de socarronería, coquetería y humor que caracteriza a las abuelas molonas– se han convertido en personajes mediáticos y muy queridos. Sus dos libros, editados en España por la editorial Libros con Miga con los títulos Pan y dulces italianos y Pasta fresca italiana. Ya sabéis, otro libro para mi colección.

  Es una receta perfecta para dejar preparada de un día para otro. Se pueden utilizar claras frescas o pasteurizadas. Azúcar avainillado o vaina de vainilla, yo esta vez quería un aroma sutil y que no se vieran las motas de vainilla. Pero eso según más os guste. Si queréis innovar podéis poner a enfriar volteando un poco los vasitos, le da un toque de originalidad. Yo como veis los he llenado bastante. Esta receta admite caramelo, mermeladas, purés de frutos rojos o coulis.

  Por cierto el blog ya ha tenido más de medio millón de visitas!!!!!! Yupiiiiiiiiiieeeeeee!!!!!! Gracias a todos los que lo hacéis posible. Un abrazo y un beso fuerte y a por la receta.

Pana Cotta tradicional con Coulis de frambuesa

INGREDIENTES (para 4 ó 5 raciones):

Panna Cotta

– 500 ml de nata para montar 35,1 % de materia grasa

– 80 g de azúcar

– 10 g de azúcar avainillado

– 1 pizca de sal

– 5 claras (frescas o pasteurizadas)

Coulis de frambuesas

– Pincha aquí para hacerlo casero.

– Frambuesas para adornar y unas hojas de menta o de fresas

     

  El procedimiento es muy sencillo, calentar la nata con el azúcar, la pizca de sal y el azúcar avainillado hasta que se disuelvan por completo. Retirar de la fuente de calor justo cuando comience a hervir y dejar enfriar. En un bol batir ligeramente las claras para quitarles tensión, no hace falta que espumen en verdad y previo paso por el colador mezclar ambas preparaciones y verter sobre moldes tipo flanera o ramequines, yo utilizo vasos bajos de helado.

     

  Calentar el horno a 130ºC y preparar una fuente con agua caliente para el baño María, que cubra 3/4 partes de los vasitos. Hornear durante 1 hora hasta que cuajen, el centro quizá quede un poco blandito o tembloroso como una cheesecake, no importa. Apagad el horno y dejar el horno entreabierto. Sacad la fuente con el baño y los vasitos y dejar que se enfríe por completo. Una vez fríos los vasitos refrigerar en nevera toda una noche. A la hora de servirla sacad un poquito antes de la nevera. Simplemente deliciosa y con muy pocos ingredientes.

Utilicé las hojitas de una fresa para adornar el conjunto.

Como colofón a una comida, o mejor aún, para una merienda deliciosa.

  En el próximo post os contaré mis aventuras por Londres, temblad Bakeries y Food Halls voy para allá. Hace 13 años que no he vuelto y ahora tengo un aliciente repostero añadido.

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Butterscotch Bundt Cake

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Con lo sencillo que es preparar esta receta me ha dado más de un quebradero de cabeza, hasta 3 he hecho, he tuneado tanto las recetas que he probado que esta combinación la he hecho propia. Como recordaréis por las RRSS mi muñeca sigue dándome la lata, así que últimamente hago bizcochos dejando que mi Kitchen Aid trabaje por mí aún cuando hayan algunos como este que se pueden hacer perfectamente a mano. Y también le estoy dando mucho uso a mi nuevo robot de cocina, la Monsieur Cuisine Plus, o lo que es lo mismo, la Thermomix de Lidl. Nunca he tenido una Thermomix así que no puedo comparar, pero sí deciros que una cuesta 1.100 euros y la otra sólo 266. Para mí ha sido un factor muy a tener en cuenta. Su funcionamiento y accesorios es tan parecido que se acoplan todas las recetas de un aparato a otro sin problemas. En casa mi pequeña Martina empieza a cogerle el gusto a los platos de cuchara así que ya hemos podido empezar a variar un poco nuestros menús. He hecho lentejas,  ternera guisada, costillas con patatas, pimientos rellenos de pescado y gambas, verduras y salmón al vapor y hasta un bizcocho de limón y semillas de amapola. Pica el chocolate en segundos y lo reduce a polvo así que estoy tan encantada que a lo mejor subo alguna receta con mi MC.

  Bueno, pues este Bundt Cake me ha encantado y lo he odiado a partes iguales. Es fácil que se pegue algún trozo por el uso de caramelo y a poco que lo horneéis de menos, queda incomestible su interior. Le he añadido más huevo, menos crema agria, más harina, lo he hecho con azúcar muy oscuro y con otro más claro, … Vamos que puedo decir que esta es una receta hecha a mi medida. La única precaución que tendréis que tener es no dejar trozos de caramelo o butterscotch en contacto con el molde porque al derretirse se queda un poco pegado al molde y al desmoldar puede haceros una mala pasada. Por eso es importante la recomendación que os he dado y además preparar bien vuestro molde con aceite desmoldante o mantequilla.

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  ¿Y qué es el butterscotch? Pues es un caramelo de azúcar moreno con mantequilla y es inglés. Son como los toffees, que cuando los masticas se quedan pegados a los dientes. Se pueden comer tal cual o hacer pudines, salsas, bizcochos, … En USA se ha hecho tan popular que lo comercializan en forma de gotas como los chips de chocolate y se lo ponen a cualquier cosa, hasta aromatizan cerveza o palomitas!!!!

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  Rebuscando en la despensa encontré un tarro con pequeños chips de butterscotch así que me decidí a utilizarlos en un bizcocho. Normalmente los encuentro en Taste of America de las marcas Nestle, Guittard o Hershey’s. Pues dicho esto vamos con este delicioso, húmedo y acaramelado bizcocho. Esta vez he utilizado el molde Aniversario de Nordic Ware. Podéis utilizar un molde un poco más pequeño de 9 cups en lugar de 12. Si no tenéis o no podéis conseguir estas gotas podéis poner en una picadora caramelos toffee o unos Werther’s Original. Yo también he utilizado unos que encontré en el supermercado inglés Iceland este verano, Cornish dairy fudge de la marca Waitrose. Después de picarlos enharinar un poco y menear para evitar que se adhieran unos trozos a otros. Para esta receta podéis utilizar azúcar moreno en diferentes formas de presentación, el típico español, los ingleses Dark brown o Light brown, moscovado, integral de caña, … Contra más oscuro y rico en matices sea más caramelizado y oscuro queda el resultado final. Si no encuentras nata o crema agria o ácida puedes hacerla casera, pincha aquí. El glaseado está espectacular de sabor, si lo quieres más espeso añade un poco más de azúcar glas. Recordad, ingredientes a temperatura ambiente. Como veis no he puesto el paso a paso pero es que es tremendamente sencillo.

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  Si quieres saber más sobre los moldes tipo Bundt de Nordic Ware clica aquí. Si quieres consejos para hornear el Bundt Cake perfecto clica aquí.

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Butterscotch Bundt Cake

INGREDIENTES (12 raciones):

Butterscotch Bundt Cake

– 4 huevos M

– 400 g de azúcar moreno

– 210 ml de aceite de oliva suave

– 1 cucharadita o TSP de extracto de vainilla (pincha aquí si quieres hacerlo casero)

– 300 g de harina

– 1/2 cucharadita o TSP de bicarbonato sódico

– 1/2 cucharadita o TSP de sal

– 200 g de nata agria

Glaseado

– 50 g de mantequilla

– 50 g de azúcar moreno

– 2 cucharadas de nata espesa

– 1 cucharadita o TSP de extracto de vainilla

– 100 g de azúcar glas

  Precalentar el horno a 165ºC con calor arriba y abajo. Preparar un molde tipo Bundt Cake con aceite desmoldante o mantequilla y espolvorear con un poco de harina. Tamizar la harina, la sal y el bicarbonato y reservar. En un bol grande batir juntos los huevos y el azúcar hasta que espumen y crezcan un poco. Sin dejar de batir, pero más despacio, añadir el aceite en hilo e integrar. Luego añadir el extracto de vainilla y mezclar. Añadir luego alternando la mezcla de harina y la crema agria empezando y acabando con la harina, sin sobrebatir, sólo hasta que quede una masa batida integrada. Verter un poco de la mezcla sobre el molde y añadir los chips o trocitos de caramelo enharinados evitando tocar las paredes del molde.

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  Vierte más masa, más chips y más masa para finalizar. Hornear a media altura, sobre rejilla durante una hora o hasta que al introducir un palito en el centro este salga limpio. Yo utilizo el termómetro de Bundts de Nordic Ware. Sacar del horno, dejar enfriar en el molde 10 minutos, sacudir un poco el molde para despegar de las paredes y dejar enfriar sobre una rejilla.

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  Mientras se hornea el Bundt preparar el glaseado: calentar la mantequilla en un cazo junto con el azúcar moreno sin dejar de remover. Cuando empiece a burbujear retirar de la fuente de calor y añadir la nata y el extracto de vainilla. Integrar bien y añadir el azúcar tamizado, remover hasta homogeneizar la mezcla.

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  Cuando esté aún tibio el Bundt Cake verter sobre él el glaseado. Adornar con unas chips de caramelo, trocitos de almendra, sésamo, …

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Húmedo y deliciosamente caramelizado.

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Al corte queda muy esponjoso.

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Con azúcar más claro queda menos intenso el color y el sabor.

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Delicioso …

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Lo mires por donde lo mires.

  SI TENÉIS ALGUNA DUDA, SI OS HA GUSTADO LA RECETA, DADLE AL ME GUSTA, COMPARTID O DEJAD UN COMENTARIO. GRACIAS POR LEER MI BLOG Y HASTA LA PRÓXIMA ENTRADA. PATRI.

Marquesas

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  ¡¡¡¡Feliz Año Nuevo 2.017!!!! Espero que este año venga cargado de esperanza, optimismo, salud, trabajo, amor y que sea aún mejor que el 2.016 que dejamos atrás. Bueno pues aquí estamos en plenas fiestas navideñas. Espero que estéis disfrutando en familia, con vuestros seres queridos, amigos y de la mejor manera posible. Los que me seguís por las redes sociales sabéis que debido a un esguince en la muñeca no voy a poder amasar ni Panettone, ni Roscón de Reyes ni galletas decoradas este año. Y bien que me pesa, pero la verdad que no podía resistirme a hacer algo que mi Kitchen Aid pudiera hacer sola. Ella hace la mezcla y yo sólo coloco la masa en las cápsulas.

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  Las marquesas son un postre típico de Navidad, hecho con almendra molida. Son bizcochitos finos y esponjosos. Es un dulce hecho desde su origen a base de pasta de mazapán, almendra molida, azúcar, huevo y ralladura de limón. Fue creada por el confitero Hipólito Juanes De la Cruz en el año 1.924, y comercializado por su confitería en el municipio de Sonseca, en Toledo. La producción nacional de mazapán, de entre tres y cinco millones de kilos cada año, se concentra principalmente en Toledo, aunque también se fabrica en puntos de Alicante y Ciudad Real. Aunque su origen es incierto se le suele atribuir a los árabes.

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  Bueno, pues para despedir el año las he vuelto a hacer, a mi suegra le han gustado tanto que las he horneado ya tres veces. A mí me gusta más comerlas acompañadas de un buen chocolate a la taza, como el nuevo ValorCao de Chocolates Valor con sabor más intenso. La combinación de chocolate y almendra me encanta, para merendar son una auténtica delicia. Vamos con la receta, es una receta tan tradicional que la he encontrado en varios libros y webs prácticamente iguales. La única variación es montar el azúcar con los huevos a punto de cinta e incluso separar yemas de claras y montar estas a punto de nieve y las yemas con el azúcar a punto de cinta. Sinceramente las he hecho de tres formas diferentes y no he encontrado mucha variación en la textura. De hecho la primera vez que las hice sin batir en exceso los huevos también quedaron muy esponjosas. El azúcar que he utilizado es todo molido, para mí queda más fina la marquesa. Ingredientes a temperatura ambiente.

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Marquesas

INGREDIENTES (12 marquesas):

– 240 g de azúcar glas (separar en 2 mitades la cantidad 120+120 g)

– 250 g de almendra molida

– Ralladura de un limón

– 40 g de harina de todo uso

– 40 g de maicena

– 1 cucharadita o TSP de levadura química o polvo de hornear

– Una pizca de sal

– 4 huevos M

– Azúcar glas para espolvorear

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  Precalentar el horno a 180ºC y preparar unas cápsulas de papel preferiblemente cuadradas.  En un bol mediano mezclar juntos la almendra molida, la mitad del azúcar, la ralladura de limón, las harinas, el polvo de hornear y la sal. Reservar. En un bol grande con la ayuda de unas varillas manuales o eléctricas o robot de cocina, batir los huevos hasta que espumen. Añadir la otra mitad de azúcar glas y seguir batiendo hasta que crezcan un poco. Después añadir la mezcla de ingredientes secos que habíamos reservado. Integrar poco a poco, en 2 ó 3 tandas, con la ayuda de una espátula o batidor a velocidad lenta. Lo suficiente para integrar los ingredientes sin sobrebatir. La mezcla queda un poco espesa no os asustéis. Repartirla entre las cápsulas con la ayuda de una cuchara de helado o 2 cucharas soperas sin llegar al borde de las cápsulas. Hornear a media altura unos 15-20 minutos más o menos o hasta que al introducir un patio este salga limpio. He visto muchas recetas en las que indica unos 12 minutos pero en ese tiempo, de las 6 hornadas que he hecho ninguna estaba bien esponjosa en tan poco tiempo. La superficie se dorará ligeramente por los bordes.

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  Una vez fuera del horno espolvorear con un poco de azúcar glas hasta cubrir la superficie. Y a disfrutar de su sabor 100% navideño.

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  Aunque parecen magdalenas no los son por lo que no esperéis que le salga el típico copete, eso sí, en su interior encontraréis una delicia fina y esponjosa al paladar con ese sabor tan característico a almendra.

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