Mona de Pascua tradicional valenciana

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  Sí, sí, ya sé que en algunas zonas de España hace ya una semana que ya se acabó la Semana Santa pero aquí en Valencia aún estamos de fiesta.  Y hemos podido degustar panquemaos, tortas de panses i anous (de pasas y nueces), panouets, longanizas de Pascua y por supuesto las tradicionales Monas de Pascua.

  Los que me seguís por Facebook sabréis que he estado todo el mes un poco ocupada haciendo el curso online de fotografía culinaria con Sonia de ¿A qué saben las nubes?. Ha sido mi primer curso y la verdad es que me ha encantado. La plataforma online de La Tallerería lo prepara muy bien y ha sido una delicia trabajar con Sonia, es una fotógrafa maravillosa y tiene mucha paciencia. No sólo he aprendido unas bases de fotografía sino que ahora le saco más partido a mi cámara. Espero que se note en los post un poco más de calidad fotográfica. Si tuviera más tiempo ya hubiera empezado otro de los muchos cursos que imparten.

  Luego con la Pascua y las vacaciones familiares en el parque Warner también he estado entretenida. Después de los cupcakes de nidos de Pascua cierro el capítulo pascuero por este año con las tradicionales Monas de Pascua.

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  Y ahora vamos a lo que nos ocupa, ya sabéis que entre todos los postres y dulces la bollería es una de mis favoritas. Sin cremas ni chocolates ni nada. Un buen bollo bien levado, bien horneado, con aromas naturales, … es mi perdición. Después de los Skillingsboller o rollos de canela noruegos, el Panettone y el roscón de Reyes que hice estas Navidades (por cierto ¡no subí el post!) ahora le toca el turno a la mona de Pascua.

  La mona de Pascua históricamente simboliza el fin de la cuaresma y su abstinencia. En la Comunidad Valenciana, Cataluña, Aragón y Murcia es tradición que el domingo de Resurrección o al día siguiente, el lunes de Pascua, se tome la tradicional Mona de Pascua. En Cataluña la tradición es que los padrinos de bautizo regalen a sus ahijados la mona de Pascua que allí ahora es más como una escultura de chocolate. Recuerdo que en mi niñez mi madre y yo íbamos a Tortosa a ver a mis tíos y mis primos y me quedaba embobada mirando los escaparates de las pastelerías, era impresionante.

  Aquí, en Valencia, es como un bollo de masa tipo brioche, muy esponjoso con aroma cítrico y anisado. Antiguamente se hacía coronando la masa con un huevo duro que posteriormente se cambió a un huevo de chocolate o incluso un huevo Kinder para los más pequeños. Yo de pequeña me comía la Mona y estampaba el huevo duro en la frente de alguien para cascar mi huevo, era la tradición. Y como a mí esas tradiciones me gustan las he horneado con su huevo duro, como no. Que para eso vamos luego a ver si en Viver han venido los conejitos de Pascua y nos han dejado escondidos huevos de chocolate. La globalización es así, unos hornean Cross hot buns, otros Semlor … Yo este año me decanto por lo tradicional: las torrijas, la leche frita y las monas de Pascua. Pero cuando estuvimos hace 3 años en Nueva York, coincidiendo con la Semana Santa, me encantó ver a los niños por Central Park con sus cestas buscando huevos de chocolate. Esta es la tercera Pascua que en el pueblo de Viver donde mis suegros tienen una casa, salimos en Pascua al campo y hacemos suelta de huevos por el campo que mis inocentes niñas se encuentran muy ilusionadas. Es todo un espectáculo que les encanta. Y nos llevamos a casa un pequeño tesoro.

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  Por esta zona también comemos Pan quemao y tortas de pasas y nueces, que yo tengo que hornear, claro. Aunque la masa es muy similar cambia la forma: bollo redondo con moño o en forma de torta, menos hinchada y con tropezones (pasas y nueces). En el caso de las monas de Pascua la diferencia es que se le suelen dar formas diferentes. Ahora veréis las que yo he horneado. He preparado 2 hornadas una para el lunes de Pascua y otra para el lunes de San Vicente, o sea hoy.

  Después de buscar y buscar y probar y probar, creo que he encontrado la receta que más me ha convencido de todas cogiendo de aquí y de allá. Primero probé la de Corteza y miga, de sabor valenciano total, pero el bollo no tan esponjoso como a mí me gusta (igual es que soy especializa jejejeje) y al día siguiente me pareció más chicle. Muy muy buenas si las consumes en el día, eso sí.  Luego hice la de Vicky de Sucreart que está basada en los Sockerkringla unos bollos suecos que Atina de mundorecetas puso de moda hace unos años y que hicieron furor en la red. De esta receta me quedo con la textura del bollo, esponjoso incluso al día siguiente, pero el sabor, mmmm, le falta algo, no es el de la mona típica valenciana claro es un bollo sueco. También cotorreé la de Thermomix con masa madre pero como no tengo Thermomix y eso de meter la masa madre en agua, qué sé yo, no me hacía. Al final hice mi propia versión basándome en todas ellas. Por cierto os recomiendo sus blogs, son una delicia. Lástima que Atina no tenga blog propio, sería increíble.

  Cualquiera que sea la receta que utilicéis en bollería es muy importante respetar los tiempos de levado si no la masa no quedará esponjosa sino una masa densa con una miga prieta. Hay que dejar que se desarrolle la malla del gluten, tanto en el amasado como en el levado. La diferencia si no es abismal. Luis de My european cakes lo explica muy bien en su blog.

  Las monas típicas tienen un toque anisado y yo además de los anisetes quería utilizar aroma natural de anís. En lugar de comprarlo lo que he hecho es infusionar la leche con estrellas de anís y dejar reposar unos 10 minutos cubriendo el cazo con una tapa. Luego dejamos que se temple antes de añadirla al resto de ingredientes. La harina que utilizo en este tipo de bollería es la de fuerza, yo compró la de Harimsa de 13% de proteína. En lugar de utilizar pasta o aroma de vainilla me he decantado por el azúcar avainillado porque no quería que la intensidad de la vainilla restara aroma a los cítricos y al anís, sólo necesitaba un matiz a vainilla. En este caso he utilizado Caster sugar, más fino, en lugar del azúcar normal que sólo lo he empleado para espolvorear por encima.

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  Recordad que cuando ralléis cítricos no tenéis que apurar y rallar la parte blanca sino sólo la parte amarilla o naranja. Si no lo hacéis así corréis el riesgo de que os amargue la mezcla. Ya sabéis, ralladura de color sí, blanco no.

  Como yo no tengo Thermomix la he hecho batiendo a mano y con la ayuda de mi robot Bosch en el amasado pero se puede hacer todo a mano. Si queréis utilizar huevos duros coloreados podéis hacerlo también. Vicky Ortiz de Sucre Art lo explica muy bien. También podéis hacer como explica Joana Verdú de Corteza y miga y retirar el huevo duro y cambiarlo por uno de chocolate después. Aunque entonces no debéis taparlo ni hundirlo mucho para no hacer un destrozo al retirarlo.

  En mis primeras monas utilicé huevos duros normales, en las últimas hornadas compré huevos coloreados en el súper Vidal con un veteado muy bonito.

  Así que con todas estas premisas, vamos allá con la receta. Con esta cantidad salen unas 12 monas individuales. Se pueden congelar recién hechas envueltas en papel de film si no se van a consumir todas y sacarlas el día que queramos.

 

Mona de Pascua tradicional valenciana

INGREDIENTES:

– 550 gr de harina de fuerza

– Una pizca de sal

– Ralladura de 1½ limón y de ½ naranja

  – 120 gr de azúcar (a mí me gusta dulce)
  – 110 ml de aceite de girasol
  – 150 ml de leche infusionada con 4 estrellas de anís
  – 50 ml de zumo de naranja
  – 1 ½ sobre de azúcar avainillado (12 gr)
  – 25 gr de levadura fresca
   – 2 huevos M
Para decorar:
 – Huevos duros y huevos de chocolate
 – Anisetes para decorar
– Azúcar para espolvorear
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  Lo primero que hay que hacer es hervir los huevos que queramos para decorar hasta que queden duros y dejar enfríar. Tamizar las harinas junto con la sal y dejar en un bol aparte. Luego rallar los cítricos y reservad. Preparar la leche infusionada como he explicado arriba y exprimir el zumo de naranja. Desleír la levadura en un poco de agua tibia (nunca fría) y dejar reposar 10 minutos. Preparar un bol grande y mezclar las ralladuras con el azúcar. Luego añadir el aceite, el zumo de naranja, la leche infusionada y el azúcar avainillado mezclando bien después de incorporar cada ingrediente antes de añadir el siguiente. Agregar la levadura disuelta y los huevos batiendo después de añadir cada uno de los ingredientes. Por último incorporar la harina tamizada de nuevo y remover con una espátula. Una vez obtengáis una masa que os cueste trabajar es el momento de batir 10 minutos a mano o con la ayuda del robot con garfio amasador. Queremos que forme la malla de gluten para que quede muy esponjosa.
  La masa es un poco pegajosa si batís a mano podéis untar con aceite un poco la superficie de trabajo y vuestras manos para ayudaros a trabajarla. Ahora toca reposar y dejar levar la masa mínimo 6 h (yo la he dejado toda la noche) en un ambiente cálido cubierta por film y un trapo o mantita. Deberá doblar su volumen. En verano levará antes que en invierno claro. En verano podréis prescindir de la manta.
  Al día siguiente sacamos la masa del bol y la trabajamos en una superficie impregnada con un poco de aceite de girasol (y también nuestras propias manos) y amasamos y doblamos en varios pliegues para retirar el exceso de gas. Luego pesamos la masa. La mía pesaba unos 700 gr. Con cuidado separamos en bolas de unos 100 gr (o al gusto) y les damos la forma deseada (tortuga, serpiente, bicho, redonda, en forma de marco de espejo, trenzada, …).
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¿Veis como dobla su volumen?
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Podéis darle muchas formas diversas a la masa.
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  Una vez modeladas las colocamos en una bandeja de horno dejando distancia entre las figuras. Luego cubrimos nuestras monas con papel de film untado con un poco de aceite, que aplicaremos con la ayuda de un pincel, para que no se pegue. Dejaremos levar de igual manera que la anterior durante unas 4h. Si tenéis prisa podéis cubrir con film y un trapo y dejar en el horno a 30ºC durante 1h u 1½h.
  Una vez doblado su volumen precalentad el horno a 250ºC y untad con huevo batido mezclado con un chorlito de leche y un poco de azúcar glas, espolvorear con azúcar grueso o azúcar humedecido o anisetes y hornead durante 8-10 minutos. Si veis que a los 5 minutos comienza a dorarse abrir rápido el horno y colocad papel de aluminio encima y volver a cerrar. Quedarán muy esponjosas y el olor, mmmmmm, delicioso. Si vais a tardar un rato en comerlas dejar que se enfríen y cubrir con papel de aluminio o film con cuidado.
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Lo mejor de las monas de Pascua es ir al campo con los amigos y familia a comérsela.
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Ver los cerezos en flor.
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Ver a mis hijas jugar en el campo.
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¿Hay algo mejor que un día en el campo?
  Yo el año que viene repito, ya no compro monas de Pascua, a partir de ahora caseras. ¿Os apuntáis? Y como prenda, las monas 2.016. Porque yo ya no compro monas de Pascua:
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Mis niñas prefieren la forma de tortuga.
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Preparadas para que las devoremos en un momento.
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En Valencia es tradición ir al río a comerse la mona de Pascua el lunes.
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Como veis tengo todo preparado.
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  A mis hijas les gusta seguir la tradición de estampar el huevo duro en la frente para cascarlo.
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Y si las acompañas de una taza de chocolate a la taza bien caliente …
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mmmmmm simplemente cierra los ojos e imagina el sabor y cómo se deshace en la boca.
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Cupcakes de Pascua


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  El de hoy va a ser un post cortito. Despúes de casi un mes vuelvo con energías pero poco tiempo. El curso de fotografía que he hecho con Sonia Martín en La Tallerería y las vacaciones en la Warner con mi familia me tenían muy ocupada últimamente. El curso para repetir, qué delicia trabajar con Sonia y cuánto he aprendido, madre mía. La Warner también, sobre todo si te sacas el pase Correcaminos Premium y evitas las temidas colas. Hemos disfrutado como niños.

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  No quería hacerlos, de veras, pero cuando empecé a a ver cupcakes de Pascua en Pinterest y en Google + me enamoré de los nidos. Después de hornear las típicas monas de Pascua valencianas me decidí a globalizarme un poco. El detonante fue encontrar los mini huevos moteados de Pascua en El Corte Inglés. Son de Lacasa y van rellenos de chocolate. Y son taaaan bonitos. Todavía reía mi boquilla de Wilton de césped sin estrenar así que pensé, ahora o nunca. Aquí en Valencia todavía estamos de vacaciones de Pascua así que me lancé.

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  Podéis utilizar cualquier receta de cupcakes de vainilla y buttercream de chocolate intenso, yo esta vez me decanté por las recetas infalibles de Alma Obregón. Aprovechando que he hecho mi primer pedido a la tienda online de Alma’s Cupcakes he utilizado una de sus recetas del libro Cupcakes y tartas que editó El País Aguilar en un pack promocional que daban con el periódico.

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Me encanta este stand de tartas, la crema pastelera iba de regalo. Rápida y eficaz esta Alma

  Yo hice sólo 4 pero perfectamente podéis triplicar las cantidades y os salen 12. Para la buttercream hice la mitad de cantidad y me sobró, pero es que con menos no se bate bien con las varillas. Recordad, ingredientes a temperatura ambiente. Y ahora vamos al tema. Me vais a perdonar pero como son vacaciones hoy no os traigo el paso a paso.

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Cupcakes nido

INGREDIENTES:

Bizcocho

– 40 g de mantequilla sin sal

– 75 g de azúcar

– 1 huevo M

– 65 g de harina

– 3/4 TSP ó 6 g de levadura química

– Una pizca de sal

– 40 ml de leche semidesnatada

– 1/2 cucharadita o TSP de pasta o estracto de vainilla

– 4 onzas de chocolate 70% de Valor (opcional)

Buttercream de chocolate intenso

– 55 g de mantequilla sin sal

– 210 g de azúcar extrafino o icing sugar (yo usé el de Funcakes)

– 40 g de cacao en polvo sin azúcar puro Valor

–  50 ml de leche semidesnatada

Adorno

– 16 mini huevos de chocolate moteados de Lacasa o similar

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  Primero preparamos los cupcakes. Precalentar el horno a 180ºC con calor arriba y abajo y preparar las cápsulas de papel en el molde de cupcakes. Tamizar la harina con la levadura y la sal y reservar. En un bol batimos la mantequilla pomada con el azúcar hasta que esté cremosa. Añadimos el huevo batido hasta que se incorpore. Agregamos la harina tamizada y removemos con la espátula con cuidado de no sobrebatir. Luego añadimos la leche con la vainilla disuelta y removemos. Repartimos la masa con la ayuda de una cuchara de helado en las cápsulas y metemos una onza de chocolate Valor. Horneamos durante unos 25 minutos o hasta que al introducir un palito en la masa salga limpio. Sacamos del horno y dejamos enfriar en una rejilla.

  Mientras preparamos la crema de chocolate intenso. Tamizar el icing sugar con el cacao en polvo y reservar. En el robot batidor o con varillas eléctricas batimos despacio durante un minuto la mantequilla junto con la mezcla anterior y añadimos la mitad de la leche. Pasado ese tiempo añadimos el resto de leche y batimos a velocidad alta unos 5 minutos. Queda una crema intensa en sabor, olor y color y espesa para que no se deforme tras la decoración. En cualquier caso si está demasiado espesa podéis añadir otro chorrito de leche.

  Cuando nuestros cupcakes estén completamente fríos decoramos con la ayuda de una manga deshechable y la boquilla césped. Formando círculos en la parte exterior del cupcake y dando varias vueltas hasta que quede bien definido el nido. La boquilla hemos de retirarla un poco de la superficie porque queremos que quede alargado no que se nos rice. Una vez formados los nidos sólo nos queda colocar nuestros huevos.

  Obtendréis no sólo unos cupcakes deliciosos sino además muy vistosos y festivos. A disfrutar!!!!!


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  En breve subo el post de las monas de Pascua aunque ya hayan pasado las fiestas. Este año me pasa como con el Rsoncón, yo lo horneo para mi familia no para el blog así que llego tarde pero el año que viene ya lo tendré al día, jejejeje. Espero que estos pequeños y rápidos nidos os hayan gustado. Un beso!!!!!

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Tarta Guinness especial del día del padre

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  ¿Qué os pensabáis, que no iba a preparar nada especial para hoy? He estado muy calladita desde que estoy haciendo el curso de fotografía culinaria. Pero hoy lo he dejado todo para celebrar en familia el Día del Padre. Además hemos estado en la semana fallera en Valencia. Esto es un no parar.

  En casa hemos celebrado esta semana muchas cosas. Que el martes 17 de marzo fue mi santo, que para eso me llamo Patricia, Patri para los que me conocen. Ése día fue San Patricio, el día Nacional de Irlanda. ¿Y qué hay más irlandés que una Guinness? Tengo dos entradas para ver a U2 en octubre en Barcelona, el grupo de Bono y Cía. también son irlandeses. Hoy, 19 de marzo es el santo de mi marido, Jose, y además celebramos el día del Padre, porque en casa tenemos «el mejor padre del mundo mundial y parte de la galaxia«.

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  ¿Os parecen suficientes motivos para celebrarlo con una súper tarta? Pues además nuestro gato Simón cumple 14 añitos!!!!!! Aunque él no ha catado la tarta, que yo no hago tartas para gatos, jejejeje.

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  Hoy el post será un poco menos extenso, no viene con el paso a paso como es habitual pero veréis que no es una tarta complicada. Y además es muy vistosa. Gracias a los imprimibles gratuitos de Megasilvita y a la receta de este bizcocho frágil, esponjoso y con ese punto a cacao y cerveza negra irlandesa. Y para que la tarta sea aún más irlandesa he utilizado una mantequilla de allí, de la marca Kerrygold. Vamos que le tenía que haber puesto banderines de Irlanda y todo, jejejeje.

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¿Sabéis ese lema tan de moda ahora de Keep calm and …? Pues eso y los moustaches 

  Una tarta para súper papás con cerveza negra irlandesa, de machotes. Ya sabéis que no soy muy cervecera pero las cervezas negras sí me gustan. Y la Guinness es potente, tiene un sabor que va muy bien con el cacao. Éso sí, no es apta para diabéticos, el nivel de azúcar es alto para contrarrestar el amargor del cacao y la stout que es como llaman a la cerveza negra, tostada, de sabor fuerte. Además veréis por las fotos que tinta de un tono muy oscuro al bizcocho.

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  Yo he utilizado moldes redondos de 18 cm de diámetro con mantequilla y poniendo un papel redondo de horno en la base. Estos bizcochos son muy frágiles así que un apoyo extra a la hora de desmoldar siempre viene bien. He horneado 4 bizcochos porque quería una tarta muy alta. Si la queréis más pequeña y baja utilizad 3 moldes de 15 cm y preparad 2/3 de los ingredientes del bizcocho, se divide muy fácil. El buttercream que he utilizado es el mismo que usé en la Carrot cake, infalible y con un toque de naranja natural que le va muy bien al chocolate. Recordad, ingredientes a temperatura ambiente.

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Nude Guinness layer cake

INGREDIENTES (para 12 raciones):

Bizcocho

– 415 gr de harina de todo uso

– 3 + 1/2 + 1/4 de cucharaditas o TSP de bicarbonato sódico

– Una pizca de sal

– 375 ml de cerveza Guinness

– 375 mg de mantequilla sin sal

– 112 gr de cacao en polvo Valor – 3 cucharaditas o TSP de café soluble

– 300 gr de azúcar glas

– 300 gr de azúcar moreno

– 3 huevos L

– 200 ml de nata fresca

– 2 cucharaditas o TSP de extracto de vainilla

Frosting – 250 gr de mantequilla – 600 gr de icing sugar (azúcar glas muy fino) – 2 TBSP o cucharadas de leche entera – 250 gr de queso crema tipo Philadelphia o Mascarpone – 2 TBSP o cucharadas de ralladura de naranja muy fina

  Primero preparar como siempre los moldes (leer nota arriba) y precalentar el horno a 180ºC ó a 160ºC con ventilador. Mezclar y tamizar la harina, el bicarbonato y la sal y reservar. En una cacerola mediana calentar la cerveza hasta que hierva, entonces retirar del fuego y añadir la mantequilla a trozos y remover hasta que se deshaga. Volver a poner al fuego bajo-medio y añadir el cacao, el café soluble y los azúcares hasta que se deshaga sin dejar de remover y retirar de la fuente de calor. Dejar que se enfríe y mientras en un bol grande batir los huevos hasta que espumen, añadir la nata fresca y seguir batiendo hasta integrar, añadir el contenido de la cacerola y el extracto de vainilla. Los ingredientes secos que teníamos reservados añadirlos al bol y mezclar con la ayuda de una espátula o cuchara de madera sin sobrebatir hasta que obtengamos una masa homogénea. Repartir de manera equitativa en los moldes y hornear a media altura durante unos 40 minutos o hasta que al pinchar con un palito este salga limpio.

  Mientras se hornea preparad el frosting de queso crema: batir la mantequilla pomada, agregar el icing sugar y batir, añadir la leche para facilitar que liguen los ingredientes, primero despacio y luego a velocidad máxima. Después añadir el queso crema tibio y batir de nuevo, primero despacio y luego más rápido. Para aromatizar el frosting añadir una cucharada de ralladura de naranja. Queda sedoso, fresco y delicioso.

  Montad la tarta intercalando bizcocho y frosting. Este montaje dejando los bizcochos a la vista, desnudos, (nude layer cake) me parecía más bonita que la versión de Megasilvita pero sí queréis podéis cubrirla toda, eso lo dejo al gusto. En la parte superior he rallado chocolate para decorar. Unos banderines y además de una sabrosa tarta obtendréis una tarta muy vistosa y festiva.

  Mezclando cacao puro Valor y cerveza negra Guinness, esto sí que es placer adulto.

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 Keep calm my friend.

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  ¡Me encanta cómo ha quedado!

DSC03351 ¡Si aún no habéis horneado un bizcocho de cerveza negra no sabéis lo que os estáis perdiendo!

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¡¡¡¡¡¡¡¡Feliz día del Padre a todos!!!!!!!!

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Muffins de arándanos con crumble de cardamomo

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  Hasta que no hice los Skillingsboller o rollos de canela noruegos no sabía cómo aromatizaba el cardamomo, aunque los suecos lo usan más en sus bollos. Y yo hice mi propia versión. Ya lo había utilizado en la mezcla de especias Pumpkin spice pie mix pero al mezclarlo con tantos aromas diferentes no lo acababa de reconocer. Pues me encanta, siempre me han gustado esos olores a especias. La última vez que estuvimos en Noruega me traje un tarro de cardamomo molido que aquí no lo encontraba molido ni a tiros, al menos en tienda física. Allí lo utilizan como aquí en España usamos el pimentón.

  El cardamomo está cubierto de una vaina, en su interior contiene unos granos negros o tostados. Es más difícil encontrarlo molido. El olor es parecido al anís estrellado. Para extraer la semilla hay que abrir la cáscara y moler el grano. Se emplea en la gastronomía de la India y en la asiática en la elaboración de currys, arroces, postres, pasteles, panes, bollos, galletas y como aroma para bebidas tales como el té. En los países escandinavos se emplea en bollos y galletas junto con clavo, jengibre y canela. También se utiliza en infusión, combate la halitosis, es digestivo, antidiarreico y combate flatulencias y cólicos. Pero sobre todo huele tan bien que aromatiza estos muffins qué da gusto.

  Aprovechando que estoy haciendo un curso de fotografía culinaria con la fotógrafa Sonia Martín de ¿A qué saben las nubes? en La Tallerería, una plataforma online donde aprender además a hacer cupcakes, macarons, tartas, galletas decoradas, scraptbooking y craft, fotografía, … Es mi primer curso y va a durar todo este mes así que ya os iré diciendo qué tal me va. De entrada tengo una cámara de fotos buena pero no réflex y muchas cosas no las puedo hacer en modo manual pero bueno quizá es cuestión de que mi cámara y yo nos entendamos mejor.

  Si hay un blog que me encanta es el de Linda Lomelino, Call me cupcake, y precisamente esta receta es suya. Aunque yo he hecho alguna variación, podéis ver la receta original aquí. Es una repostera genial pero además enamora con sus fotografías y composiciones, vamos la envidia de cualquier bloguera repostera de andar por casa como yo. Pero por eso lo del curso, poder hacer fotografías más bonitas.

  Aunque en el blog ya subí una receta fantástica de muffins de arándanos y limón que están de muerte, quería hacer estos con el curable (esas «migas») aromatizadas con cardamomo. Los de Linda también llevan limón pero yo esta vez no quería que el aroma cítrico le restase sabor y aroma al resto de ingredientes así que cambié el limón por un poquito de la pasta de vainilla de mis amores de Nielsen-Massey.

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  Por cierto yo para la foto he utilizado una botella de la que me enamoré hace unos meses y que por fin me he decidido a comprar, es de sangría, muy flamenca con sus topos y española. Todavía no la he empezado pero me paraba el precio. Ya os diré si merece la pena el esfuerzo. Yo la encontré en El Corte Inglés. La tenéis en versión tinta y clara. Me encantan las dos botellas, qué le voy a hacer. Soy así, me enamoro de cosas, tengo muchos apegos.

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¿A qué son bonitas?

  Bueno, pues ahora vamos con la receta. Si no queréis poner el curable también os quedarán unos ricos muffins pero no tan aromatizados. Ingredientes a temperatura ambiente a excepción de la mantequilla que en este caso la tendremos que derretir en un cazo o en el microondas.

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Muffins de arándanos con crumble de cardamomo.

INGREDIENTES (para 11-12 muffins):

Muffins

– 180 g de harina de repostería (160 de harina común+20 g de Maizena)

– 2 cucharaditas o TSP de levadura química

– Una pizca de sal

– 100 g de mantequilla sin sal derretida

– 100 ml de yogur griego

– 1 cucharadita o TSP de pasta de vainilla (yo utilizo la de Nielsen-Massey)

– 2 huevos tamaño mediano M

– 135 g de azúcar blanco (yo usé Caster sugar pero puede ser el normal)

– 150 g de arándanos azules frescos o congelados

Crumble

– 2 cucharadas o TBSP de harina

– 2 cucharadas de azúcar blanco (yo utilicé moreno)

– 1/2 cucharadita o TSP de cardamomo molido

– Una pizca de sal

– 25 g de mantequilla muy fría cortada en pequeños dados

  Primero preparamos el crumble. Mezclar en un bol pequeño la harina, el azúcar, el cardamomo, la sal y reservad. Cortar la mantequilla bien fría en pequeños dados y verter en el bol con el resto de ingredientes. Con la ayuda de vuestros dedos mezclar hasta obtener una textura de migas, sin trabajar mucho la masa. Tiene que quedar desmenuzada. Reservar en la nevera.

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  Precalentar el horno con calor arriba y abajo a 200ºC. En un bol mezclad la mantequilla derretida con el yogur griego y la vainilla. En un bol grande batir los huevos con el azúcar hasta que quede una mezcla esponjosa.

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  Añadir la mezcla de mantequilla, yogur y vainilla a la mezcla de los huevos y el azúcar. En otro recipiente mezclar bien las harinas, la levadura y la sal y verter previo tamizado en el bol grande con el resto de ingredientes. Por último añadir los arándanos sobre la harina para que no se vayan al fondo (también los puedes enharinar antes) y en este último paso no sobrebatir. Dejar el batidor y coger una espátula o cuchara de madera y batir suavemente hasta que la mezcla quede bien integrada.

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  Con la ayuda de una cuchara de helado de 5 cm de diámetro verter sobre el molde de muffins preparado con sus cápsulas y colocar el curable generosamente por encima. Hornear a media altura durante 18-20 minutos o hasta que al introducir un palito este salga seco. Y darle alegría al paladar. Mirar qué pinta!!!!!!

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  Así de esponjosos y jugosos quedaron por dentro. Estos son de otra hornada que hice hace tiempo intentando mejorar el crumble, pero es la única foto que le hice al contenido.

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El crumble con cardamomo le da un aroma, mmmmmm.

  Y jugando con la cámara ¿qué os parece esta fotografía? He conseguido iluminar el centro dándole importancia al protagonista, en este caso los muffins y los arándanos, difuminando y oscureciendo el fondo. Me gusta la foto, esto va progresando.

  Por cierto ¡ya he tenido 99.949 visitas en el blog! Aunque en internet sea una birria, para mí, es todo un récord. Algo tendré que hacer para celebrarlo cuando llegue a las 100.000 visitas.

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Trucos para hornear bizcochos

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  Vale que no hace falta saber física cuántica para hornear bizcochos pero unos cuantos trucos y consejos nunca están de más. Yo cada día aprendo nuevos, los voy recopilando y os los enseño. Lo iré actualizando. Ya publiqué un especial de trucos para hornear bundt cakesgalletas, hoy le toca el turno a los bizcochos. Si queréis recordar trucos, aprender nuevos o saber por qué no os sale bien ese bizcocho que habíais horneado con tanto mimo este post os puede ser muy útil. Yo no soy repostera profesional pero a base de pruebas, ensayo y error se aprende. Y si una tiene niñas pequeñas y marido a los que le gustan los bizcochos para desayunar … pues salgo a bizcocho por semana. Estos consejos son eso, consejos, no una ciencia exacta, están basados en mi experiencia. Se admiten rectificaciones y trucos que a vosotros también os funcionen.

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Cómo preparar y hornear un bizcocho: 

– Elige una buena receta. Puede parecer una tontería pero si la receta no es buena no saldrá bien, hagas lo que hagas. Y sigue las instrucciones al pie de la letra.

– Utiliza ingredientes frescos, de buena calidad y adecuados a la receta, eso repercutirá en el resultado final. Habitualmente los ingredientes estarán a temperatura ambiente, a no ser que se indique lo contrario. Esto es especialmente importante en el caso de la mantequilla y los huevos. Cuando midáis los impulsores químicos (levadura química, polvo de hornear, gaseosas o bicarbonato sódico) tener especial cuidado de no sobrepasar la cantidad indicada. Utiliza la harina indicada, suele ser harina floja de unos 9-9’5 g de proteína, a veces mezclada con Maizena, a veces harina con levadura incorporada (bizcochona). En ningún caso será harina de fuerza. Mezcla la harina con los impulsores de manera homogénea. Usa el tipo de harina que se indique, tamiza junto al resto de ingredientes secos para evitar grumos y airear la masa. Es importante que la mantequilla esté a temperatura ambiente, que no esté fría sino blanda, lo que ahora llaman «pomada» que no es lo mismo que derretida ojo. Es de una textura blanda, como pasta de dientes. Si has olvidado sacar la mantequilla antes de la nevera córtala en dados pequeños y así al aumentar la superficie se ablandará antes que en bloque. También podéis rallarla. Suele utilizarse mantequilla sin sal porque cada marca lleva una cantidad diferente de sodio. Es mejor añadirla aparte para controlar tú la cantidad y equilibrar los sabores. Nada de margarina, mantequilla con toda su grasa, si no la textura del bizcocho no será la misma. También se puede utilizar aceite de girasol o de oliva suave. Los huevos suelen ser de tamaño grande a no ser que se especifique lo contrario, si habéis olvidado sacarlo antes de la nevera puedes templarlo en un recipiente con agua caliente (del grifo) unos 10 minutos. Si lo utilizas frío puede que la masa quede como cuajada, cortada. Algunas recetas separan yemas de claras y baten estas últimas a punto de nieve incorporando luego a la masa con movimientos envolventes, es para dar más esponjosidad al bizcocho. Si la receta lleva cacao en polvo añade también café soluble, una cucharadita o TSP, para potenciar el sabor del chocolate.  Si utilizas aromas o vainilla que sean naturales y de calidad. Si lleva fruta sécala bien para que no humedezca demasiado la masa. Si lleva frutos secos pélalos si es posible para que al palaldar no quede correoso el bizcocho. En general enharina los «tropezones» para que no se vayan al fondo durante el horneado. Los trozos deben ser pequeños para que la masa los sustente.

Prepara y pesa correctamente los ingredientes para asegurarte de obtener el mismo resultado que en la receta original, utiliza báscula, vasos medidores, tazas, cucharas (TBSP y TSP), nada de a ojo de buen cubero. Es pura química y eso implica ser exactos con las cantidades, equilibrar las cantidades de ingredientes secos y húmedos, no dejarlo al azar e improvisar. Si queréis saber más sobre los ingredientes consultad la Dulcepedia de Tarta de manzana. Si queréis saber más sobre las equivalencias de medidas pincha aquí. A veces habrá que mezclar la grasa con los azúcares primero, otras veces batir primero enérgicamente los huevos para añadir aire y esponjosidad al bizcocho. Sea como fuere sigue las instrucciones en cuanto a la cantidad de ingredientes, el orden y el método de mezclado de los mismos. En cualquier caso recordad una premisa básica para que vuestros bizcochos no queden densos y apelmazados, una vez incorporada la harina no sobrebatir, mezclar lo justo para integrarla con el resto de ingredientes. Dejad las varillas eléctricas o robots en ese caso y mezclar con espátula o cuchara de madera si no queréis

– La repostería es pura física también y el calor es un ingrediente más. Hay que hornear a una temperatura y tiempo determinados según cada horno esto puede variar ligeramente. Hay que conocer nuestro propio horno, hay algunos que calientan más por un sitio que otro, otros tienen su propia temperatura que no coincide con la que marca el termómetro, otros ni siquiera tienen termómetro. Como cada horno es un mundo estudiad el vuestro y si lo conocéis bien os llevaréis mejor. Ayuda tener un termómetro extra de horno para saber si realmente lo que marca es la temperatura real. Es muy importante precalentar el horno 10 ó 15 minutos antes, pero no hace falta que tengáis el horno caliente una hora antes, recordad que es uno de los electrodomésticos de la casa que más consume. Normalmente no se hornea un bizcocho a más de 180º C. Como norma general hornead el bizcocho en el centro del horno con calor arriba y abajo y sobre rejilla, no sobre bandeja, a no ser que se indique lo contrario. Unos tienen ventilación (horno de convección) y otros no. Si el vuestro tiene, como norma, reduce entre 10 y 20ºC la temperatura si horneas con ventilador. ¿Cuáles son las diferencias entre utilizar el ventilador o no? En teoría, en un horno de convección los bizcochos quedan más esponjosos, crecen más y de manera uniforme, además puedes hacer varios a la vez. Si vas a hornear varios bizcochos al mismo tiempo asegúrate de separar los moldes 5 cm entre sí, por los lados del horno y arriba y abajo para dejar que circule el aire correctamente. No los cubras con papel de aluminio. Unos 10 minutos antes de cumplir el tiempo de horneado introduce en el centro de los bizcochos un pincho o aguja de metal (tipo pincho de barbacoa o los que venden para esos menesteres), si sale limpio ya están listos sino hornea un poco más. Los bizcochos pequeños se hornean antes pero los grandes suelen tardar más en este tipo de hornos. No hay que abrir y cerrar constantemente el horno antes de hora pues los cambios bruscos de temperatura mientras crece y sube la masa repercuten en el proceso y el bizcocho quedará hundido en el centro. En los hornos de convección se escapa más pronto el calor porque circula más rápido el aire caliente por efecto del ventilador, así que abre lo justo, el tiempo preciso y no antes de que suba. Abrir el horno sólo tras haber pasado al menos 3/4 del tiempo de horneado.

– Os recomiendo invertir en buenos moldes, aunque sean un poco más caros os durarán muchos años. Utiliza un molde de tamaño similar al que indica la receta o adecua la cantidad de masa a tu molde y varía la temperatura o tiempo de horneado. No es lo mismo hacer un bizcocho en un molde bajo y amplio a hacerlo en uno pequeño y profundo. No puede salir igual.  El tamaño del molde sí importa. Pero si cambias las proporciones sí. Aquí puedes ver las capacidades de los moldes más habituales en mililitros en función de las medidas y aquí las proporciones y equivalencias en los moldes bundt. Hay moldes de aluminio, con capas antiadherentes, de cristal, de barro o gres, de silicona, de latón, de acero inoxidable (estos dos últimos no conducen el calor de manera tan homogénea), de colores oscuros, claros, desmoldables, tipo plum cake o pan, … Ya sabéis que los oscuros retienen más calor, tenedlo en cuenta, quizá tengáis que reducir un poco la temperatura del horno. Si os fijáis, la mayoría de moldes profesionales son de aluminio claro (PME, Wilton, Nordic Ware, …), será por algo. Un consejo si utilizáis moldes de silicona, ¿será por que a mí me ha pasado? Antes de rellenar el molde de silicona con la masa colocad la rejilla sobre la encimera y el molde encima de la rejilla. Os digo esto porque luego el molde se deforma bastante cuando lo mueves lleno, incluso se os puede caer todo el contenido. Si la base no es regular y tiene recovecos mejor colocadlo sobre una bandeja en lugar de rejilla. A mí no son los moldes que más me gustan la verdad pero alguno tengo. Mis favoritos son los de aluminio y los antiadherentes. Hay gente que utiliza bandas sobre la superficie exterior del molde, yo no os puedo decir porque nunca las he utilizado.

– Tan importante es elegir el molde adecuado como la preparación del mismo. Hay varias opciones para evitar que los bizcochos se nos peguen. Podemos untar las paredes con mantequilla sólo, o bien 1 ó 2 minutos después espolvorear con harina sacudiendo luego el sobrante. Para extender la mantequilla blanda o derretida podemos utilizar un pincel que no deje restos o papel de cocina. Si el bizcocho es de chocolate es mejor no espolvorear harina o hacerlo pero con azúcar goas para que no nos quede blanco. También podemos utilizar spray desmoldante o forrar con papel de horno sulfurizado o parafinado recortado a medida según el tamaño de la base y de las paredes del molde. Elegid la que más o guste o hacedlo en función del tipo de bizcocho y según indique la receta. Los bizcochos que tienen un alto contenido en azúcar, caramelo, miel o melaza tienden a pegarse más por lo que es recomendable untar con mantequilla y luego poner papel de horno. Si el bizcocho sube mucho también es conveniente dejar que el papel parafinado sobresalga por encima del molde como pasa al hornear el Panettone italiano, por ejemplo. Para forrar un molde con papel con más exactitud utilizaremos la base como guía para dibujar el contorno y recortarlo un poquito más pequeño. Los laterales con la ayuda de una regla los forraremos con tiras del ancho del molde y en varias partes para cubrir los laterales por completo. Es útil forrar previamente el molde con mantequilla para que se fije el papel y no se nos mueva cuando estemos vertiendo la masa. Verter la masa sobre el molde, de una vez, si es más líquida se expandirá sola si no nivela para que la superficie quede igualada. No se den llenar más de 2/3 de su capacidad. Dar un par de golpes secos sobre una superficie en la que habremos colocado un trapo para evitar burbujas y ayudar a nivelar. En el caso de que hayamos utilizado gaseosas o gasificantes (como las cocas valencianas) no es preciso, la masa las forma al contactar el polvo con la humedad no porque no hayamos vertido bien la masa en el molde.

– Si queréis que el bizcocho quede con una superficie lisa una manera de evitar que se os abombe es colocando un paño húmedo alrededor del molde durante el horneado. Para ello se han comercializado también unas bandas de tela ajustables.

– Para saber si el bizcocho está bien horneado hay varios métodos. Pincha el centro del bizcocho con una varilla o pincho de metal, si sale seco estará listo. Ojo, si el bizcocho lleva fruta o trozos de chocolate, fruta, butterscotch, …, puede que salga húmedo porque habéis pinchado en un trozo húmedo no porque esté crudo. Cuando el bizcocho está a punto los bordes se separan ligeramente del molde, comienza a dorarse la superficie y al presionar con un dedo la superficie el tacto es firme. Si vemos que el bizcocho no está hecho por dentro pero empieza a dorarse por fuera podemos cubrirlo con papel de aluminio si ya han transcurrido 2/3 del tiempo de horneado.

– Para enfriar un bizcocho que ya está listo primero abrir un poco el horno y dejar que salga el calor durante 2 ó 3 minutos. Después lo sacar del horno y dejar que se enfríe en el molde fuera del horno unos 15-20 minutos (en el caso de los Bundt® bastan 10 minutos). Luego sacudir un poco el molde para facilitar el despegado de las paredes del molde. Es importante haber preparado el molde bien antes de hornear. Desmoldar dándole la vuelta sobre una rejilla. Hacedlo con cuidado, algunas rejillas dejan marcas sobre todo en bizcochos muy esponjosos, no dejéis la cara más bonita sobre la rejilla enfriando pues cuando le deis la vuelta igual os lleváis una sorpresa. Podéis colocar un papel de horno sobre la rejilla, no se enfriará igual pero no os quedarán marcas. Del mismo modo si os ha quedado una parte más abombada, con montaña, tumbadlo sobre ese lado y quizá así se aplane. Si no, siempre podéis igualar la superficie con un cuchillo o con una lira. Esto también vale si se os ha retostado un poco la superficie. Si hace falta utilizad una segunda rejilla para darle la vuelta de nuevo. Cuando esté frío podréis comerlo o guardar en un recipiente hermético. El recipiente debe tener un tamaño lo más ajustado para que no haya aire en su interior y se conserve mejor. Si la finalidad del bizcocho es montar un layer cake o forrar con buttercream, ganaché, glaseado o fondant es preferible hornear 1 ó 2 días antes para que asiente la miga. En ese caso una vez frío forrar con film y guardar en un recipiente hermético en el horno ya enfriado. Si es verano lo puedes refrigerar y sacar un rato antes de utilizarlo. También se pueden congelar la mayoría de ellos en bolsas herméticas y descongelar durante una noche entera en la nevera. De hecho Bea Roque lo hace siempre, es uno de sus trucos, y si ella lo hace yo me lo apunto jejeje. Así la miga asienta, gana en firmeza y humedad por lo que nos ahorra tenerlos que almibarar. Además si los vais a utilizar para un layer cake hace que se cubran mejor con el frosting.

  Y si después de todos estos consejos resulta que aún os pasan cosas raras con los bizcochos veamos si alguno de estos diagnósticos os coincide y podéis ponerle solución:

Mi bizcocho no queda perfecto porque …

Se encoge excesivamente, la temperatura del horno era demasiado alta o el tiempo de horneado ha sido excesivo.

Se hunde por el centro mientras se hornea, el horno está demasiado caliente, ha crecido muy rápido de manera forzosa y después se hunde. ¿Has abierto el horno antes de hora?

Se hunde por el centro al sacarlo del horno, quizá no estaba hecho del todo, se ha abierto el horno antes de hora no se ha dejado enfriar paulatinamente sino de manera brusca o se ha expuesto a corrientes.

Está abultado o con grietas, en moldes demasiado pequeños (tipo cake, corona o bundt) suelen agrietarse debido al poco espacio para crecer, quizá también el horno estaba demasiado caliente.

La corteza se ha quemado y no está hecho por dentro, el bizcocho se ha horneado demasiado tiempo o temperatura muy elevada o quizá el molde es muy pequeño.

La corteza se está tostando por arriba, baja la altura del bizcocho o coloca papel albal sobre él.

Está pastoso por dentro, no se ha cocinado del todo porque la temperatura del horno era demasiado baja o lo hemos horneado menos tiempo.

Está plano y compactado, no ha subido, puede que hayamos batido demasiado la masa al incorporar la harina, el impulsor químico o levadura esté caducado o se nos haya olvidado ponerla.

La base del bizcocho se ha quemado, ¿seguro que se ha colocado el bizcocho en el centro del horno?

La superficie del bizcocho está azucarada, y no es una coca valenciana a la que se le añade adrede, ojo, sino que no se ha mezclado bien la mantequilla con el azúcar.

Se pega al molde, suele pasar en masas con gran cantidad de azúcar, miel, melaza o sirope. Por eso es muy importante preparar bien el molde antes de verter la masa.

La superficie ha quedado pegajosa, la temperatura era demasiado baja o no estaba en el centro del horno.

Tiene motas blancas por encima, ha quedado azúcar sin diluir o disolver, quizá era muy delicada la masa y era preferible utilizar azúcar goas o incorporar mejor el azúcar.

Tiene marcas de color en la superficie, la masa no estaba homogénea, no se han mezclado bien todos los ingredientes o se ha vertido por partes sin repartir bien.

No ha subido de manera uniforme, puede que la rejilla o la bandeja estuvieran inclinadas, que la masa no estuviera bien nivelada o no hemos mezclado de manera homogénea la harina con el impulsor químico o levadura.

La mezcla batida se corta, puede que los huevos o la mantequilla estuvieran fríos o los huevos pesaran más de la cuenta o hayamos tardado en incorporar los huevos a la masa.

Al sacarlo del horno se seca, envuelvelo en papel film para que con la humedad que desprende el calor se vuelva a hidratar.

Al cortarlo se deshace, puede que la masa esté sobrebatida o hayamos añadido los huevos demasiado deprisa.

Los tropezones se han quedado en el fondo, cuando añadimos chips de chocolate, pasas, nueces, fruta, …, el truco es añadir trozos pequeños y enharinarlos para que no se vayan al fondo. También es importante secar bien la fruta, un exceso de humedad pesa más y hará que la masa quede demasiado mojada y un poco cruda.

  Espero que os hayan sido útiles mis consejos, se aceptan sugerencias!!!!!

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Trucos para hornear galletas

  A medida que pasa el tiempo y horneo más galletas me doy cuenta de lo importante que es en la repostería los pequeños detalles. Con la ayuda de mi experiencia y de los mejores blogs de galletas he recopilado una serie de consejos útiles por si os estáis iniciando en el horneado de estos pequeños manjares. Para hacer algo tan sencillo como una galleta o cookie os vendrá muy bien una serie de trucos que no debéis pasar por alto:

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– Elige una buena receta. Puede parecer una tontería pero si la receta no es buena no saldrá bien, hagas lo que hagas.

– Utiliza ingredientes frescos, de buena calidad y adecuados a la receta, eso repercutirá en el resultado final. Habitualmente los ingredientes estarán a temperatura ambiente.

– Pesa siempre los ingredientes de manera precisa, la repostería es pura física y química. La improvisación déjala para otras preparaciones. Es importante la proporción de grasa y harina, si os pasáis con la grasa estarán muy blandas, si os pasáis con la cantidad de harina estarán muy duras. Si la receta lleva levadura química o bicarbonato sódico tener especial cuidado de no sobrepasar la cantidad indicada. Mezcla la harina con los impulsores de manera homogénea. Usa el tipo de harina que se indique, tamiza sólo si lo especifica la receta. Es importante que la mantequilla esté a temperatura ambiente, que no esté fría sino blanda, que no es lo mismo que derretida ojo. Si has olvidado sacar la mantequilla antes de la nevera córtala en dados pequeños y así al aumentar la superficie se ablandará antes que en bloque. También podéis rallarla. Suele utilizarse mantequilla sin sal porque cada marca lleva una cantidad diferente de sodio. Es mejor añadirla aparte para equilibrar el sabor del dulce. Los huevos suelen ser de tamaño grande, si habéis olvidado sacarlo antes de la nevera puedes templarlo en un recipiente con agua caliente (del grifo) unos 10 minutos. Si lo utilizas frío puede que la masa quede como cuajada, cortada. El azúcar que se suele utilizar depende de si la galleta queremos que se expanda o no. Las cookies americanas suelen llevar en la masa azúcar granulado, las de mantequilla para decorar suelen llevar icing sugar o azúcar en polvo que al llevar almidón de maíz previene que la galleta se expanda. Si utilizáis azúcar blanco la galleta será más crujiente si es moreno será más jugosa (los americanos las llaman chewy). También se pueden combinar ambos. Si utilizas aromas o vainilla que sean naturales y de calidad.

– Emplea utensilios adecuados empezando por las bandejas de horno. Lo ideal es tener dos para no tener que esperar a que se enfríe para volverla a llenar. El color de la bandeja también es importante. Las más adecuadas son las de aluminio (claras), pero si las tuyas son las de horno negras de toda la vida puedes arreglarlo bajando la temperatura 15ºC de lo que indique la receta para evitar que se tuesten, el color negro retiene más el calor. También es importante que sean lo más planas posibles. En bandejas profundas el calor no se reparte igual y no se hornean de manera uniforme, utiliza bandejas lo más planas posibles.

– Coloca una lámina de papel de horno sobre la bandeja o un tapete de silicona que no pierda la forma. Este paso no es imprescindible, puedes colocar la masa de galleta directamente en la bandeja y cuando las saques del horno moverlas un poco aún calientes para que no se adhieran a la bandeja. Pasados 5 minutos con la ayuda de una espátula las pasaríamos a la rejilla de enfriar.

– La bandeja estará siempre fría, no coloques masa en una bandeja caliente. Así se ablandan y pierden definición los bordes.

– Es importante refrigerar la masa para poder cortarla mejor y que la grasa no se expanda. Al trabajarla con las manos se calienta y resulta difícil cortar con los moldes o hacer bolas. Algunas recetas incluso recomiendan congelarla con un papel de horno arriba y abajo y envuelta en film. Si te quedan sobrantes de masa los puedes reutilizar hasta dos veces, no más, pues pierde calidad la masa.

– En el caso de masas como las galletas de mantequilla para decorar que utilicen cortantes o moldes, es importante extender la masa con la ayuda de un rodillo que tenga medidas de grosor regulables para que la superficie quede uniforme o bien tablillas laterales. Yo utilizo el de Joseph & Joseph.  Si por lo que sea la masa te ha quedado muy pegajosa y grasa y se te pega el rodillo prueba a enharinar un poco el rodillo y si aún así no hay manera coloca otro papel de horno sobre la masa y amasa por encima del mismo (a mí este truco me vino muy bien para una masa de galletas de jengibre). Con la ayuda de este rodillo me salen galletas uniformes, todas tienen el mismo grosor. Una vez hecho esto colocaremos un segundo papel de horno sobre las galletas y las refrigeraremos al menos 45 minutos ó 15 minutos en el congelador en una superficie plana para que no se arrugue ni deforme. Cuando la saques cuidado al cortarla porque si está demasiado fría se puede agrietar. Puedes cortar y capturar cada forma y pasarla a otra bandeja o bien cortar y dejar en la misma bandeja retirando luego el sobrante. Si la masa se pega al cortante enharinado un poco y retira los restos que queden adheridos al molde o cortante. Si los cortes son limpios quedará una forma más definida. Una vez cortadas y colocadas en la bandeja se deben refrigerar 15 minutos para que no pierdan la forma. Lo ideal es que quepa la bandeja en la nevera.

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– En el caso de las típicas cookies americanas o aquellas masas de galleta que no requieran cortantes sino una bola de masa, es conveniente pesar cada bola o tomar la medida con una cuchara de helado para que sean uniformes (las hay de varias medidas). Si os enharináis las manos un poco os será más fácil hacer la bola con las manos. Colocad las bolas en el papel de horno separadas unas de otras al menos 5 cm para evitar que al crecer se peguen unas a otras. Podéis chafar la bola ligeramente con la ayuda de un culo de vaso enharinado. Si las queremos crujientes aplastar más, si las queremos blanditas aplastar sólo ligeramente. Algunas blogueras americanas recomiendan hacer las galletas en cápsulas de muffins o cupcakes ya que al no estar engrasadas y tener una superficie acotada evitan que la galleta se extienda mucho. Si os decantáis por esta opción tendréis que tenerlas un par de minutos más en el horno porque saldrán un poco más gruesas. Otra opción es utilizar un molde de whoopies. De todos modos sin moldes salen también muy bien, directamente en el papel de la bandeja. Si quieres que se vean bien los ingredientes de unas cookies (chips de chocolate, frutos secos, alguna fruta…) abrir rápidamente el horno a la mitad de su cocción, y colocar algunos más sobre su superficie.

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– Deja espacio suficiente entre una galleta y otra para que no se peguen entre sí. Así además se repartirá el calor adecuadamente y se hornearán de manera uniforme.

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– Precalentar el horno de 10 a 15 minutos antes de hornear las galletas y controlar la temperatura, cada horno es un mundo. En unos las galletas estarán perfectas en 16 minutos, en otros en 17. Vigilar el vuestro. Si tiene ventilación podréis hornear dos bandejas de galletas al mismo tiempo, una en el tercio superior y otra en el inferior. Si no colocad la bandeja en el centro. Yo siempre las horneo de una en una, me funciona mejor.

– Hornead las galletas sin añadir tiempo de cocción. La mayoría de galletas se sacan del horno aún blandas y acaban de endurecerse una vez frías. Si te pasas con el tiempo de horno se resecarán y tostarán cambiando por completo su sabor y textura.

– Una vez pasado el tiempo de horneado sacar del horno y dejar enfriar 5 minutos en la bandeja para pasarlas a continuación a una rejilla con la ayuda de una espátula o del mismo papel de horno deslizándolo, y dejaremos que se enfríen.

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– Una vez frías estarán listas para hincar el diente o para guardar en un recipiente hermético como una caja de latón de toda la vida. Según la receta elegida habrá que consumirlas antes o podremos guardarlas unos días o incluso semanas. No se deben mezclar galletas de aromas o consistencia diferente en el mismo tarro.

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– Si las vais a decorar dejad que se enfríen adecuadamente, e incluso que pasen un par de días para que asiente la grasa.

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– Para decorar las galletas con glasa necesitaría otro post.

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Muffins de calabaza

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  Decir que son esponjosas es decir poco, si es que viniendo de Sally de Baking addiction no podía ser de otra manera. A mi hija Martina le encanta la coca o bizcocho de calabaza y ya he perdido la cuenta de las veces que la he horneado esta temporada. Por variar un poco he hecho estas muffins en versión más cómoda de comer, no hay que partirlas y la porción individual ya está preparada. Pues todo un acierto, han triunfado, en mi casa han desaparecido en menos que canta un gallo. Otra receta básica para los desayunos o meriendas en casa. He cambiado un poco la receta de Sally. Esta vez no he usado la mezcla Pumpkin spice pie mix, le he puesto sólo canela porque a mi pequeña no le gustan tanto las especias pero lo podéis añadir y aromatizar aún más esta delicia. Si queréis saber de las propiedades de estas especias que mezclo visitar mi Dulcepedia.

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  Y como ya sabéis lo mucho que me gusta la calabaza y la cantidad de propiedades y nutrientes que tiene aún mejor, ricas y sanas. He publicado muchas recetas con calabaza y no me ha defraudado ninguna, me encanta el dulzor y el sabor caramelizado que deja la calabaza asada. Os recomiendo asarla en lugar de hervirla, no hay color. Esta receta la podéis utilizar tanto para muffins, magdalenas o cupcakes de calabaza. Yo tenía sobras de un frosting o buttercream de queso crema y naranja que han hecho las delicias de mi marido y las mías. Cualquier buttercream a base de queso crema tipo Philadelphia o Mascarpone le va que ni pintado.

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  Y hablando de color, mirar qué tono anaranjado tan bonito tienen, mmm, dicen cómeme.

  Y ahora vamos con la receta, es muy sencilla. Sólo necesitáis tener preparada la calabaza asada. Yo después de asarla, le quito hebras, pipas y piel y la trituro. Así obtienes un puré sin grumos. En el caso de esta receta lo hago junto a leche para que me resulte más fácil. Os recuerdo que no se debe usar varillas eléctricas y que es importante no sobrebatir la masa cuando añadáis los ingredientes secos. Así evitaremos tener unos muffins densos, queremos que estén esponjosos. Podéis utilizar una espátula o cuchara de madera.

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Muffins de calabaza.

INGREDIENTES (para unos 13 muffins):

– 220 g de harina de repostería

– 1 cucharadita o TSP de polvo de hornear (tipo Royal)

– 1 cucharadita o TSP de bicarbonato sódico

– ½ cucharadita o TSP de sal

– 1 ½ cucharadita o TSP de canela (o de Pumpkin spice pie mix)

– 100 g de azúcar integral de caña o dark brown sugar

– 2 huevos tamaño L

– 230 ó 250 g de puré de calabaza asada

– 120 ml de aceite de oliva suave

– 80 ml de leche entera

– 1 cucharadita o TSP de extracto de vainilla

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  Precalentar el horno a 180ºC y preparar el molde de muffins con las cápsulas. En un bol tamizamos la harina, los impulsores químicos, la sal y las especias y reservamos. En otro bol batimos los huevos con el azúcar con la ayuda de unas varillas manuales.

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  Añadir el puré de calabaza batido con la leche y batir hasta integrar, luego añadir el aceite poco a poco y sin dejar de batir.

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  Aromatizar con un poco de vainilla y verter la harina removiendo con una espátula hasta que esté integrada, sin SOBREBATIR. Verter la masa equitativamente sobre las cápsulas con la ayuda de una cuchara de helado (o 2 cucharas soperas) Hornead a media altura a 180ºC unos 18 minutos o hasta que al introducir un palito en el centro de la masa salga seco.

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Sacad del horno y dejar 5 minutos en el molde. Con cuidado pasad a una rejilla con cuidado de no quemaros, para que se enfríen.

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Si queréis poder coronarlas con pipas de calabaza o girasol, o almendras laminadas.

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Y si las acompañáis de un Té Chai latte ya son la bomba.

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  En mi rincón favorito de casa, sólo unos minutos y con energías renovadas después de merendar esta delicia, si además entra el sol de Valencia. ¿Qué más puedo pedir?

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Pues un poco de frosting de queso y naranja!!!!!!!

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Smoothie de frutos rojos

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  Después de preparar la tarta de fruta de la pasión con la mezcla de frutos rojos congelados me sobraron muchos así que decidí hacer un smoothie, como un batido pero hecho con fruta congelada. Este fin de semana ha hecho calor y apetecía algo más fresquito. Hoy os traigo un smoothie antioxidante, a lo mejor mañana un chocolate caliente, el tiempo está así de loco. Así que hoy me he ido a mi rincón favorito y he merendado las sobras de ayer. Después de un duro día de trabajo, hoy ha sido más lunes que ningún otro, me he dado un homenaje. Porque yo lo valgo. Podéis añadir más o menos leche o azúcar al gusto de cada cuál.

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Smoothie de frutos rojos

INGREDIENTES para 6 personas:

– 350 g de frutos rojos variados congelados

– 1/2 yogur natural o 50 ml de crema ácida

– 500 ml de leche entera

– 3 cucharadas o TBSP de azúcar (al gusto)

  En una batidora de vaso alto picar la fruta congelada junto con el resto de ingredientes. Pasar a una jarra o botella y servir frío.

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Me está costando dejar San Valentín en modo OFF.

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Como veis es una receta deliciosa, fácil y rápida.

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¿Os apetece tomar un smoothie de merienda?

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Tarta de fruta de la pasión y frambuesas

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  Creo que con este postre le pongo fin a la semana de San Valentín. Como colofón no está mal. La delicadeza del sabor y la textura de esta tarta es refrescante y deliciosa. Cuando utilizo una receta del libro Ladurée Sucré no fallo, aunque sea la primera vez que la hago. Este pequeño pecado es uno de los que probé en la pastelería de Ladurée en París. La he hecho en tres versiones: con frambuesas, con frutos rojos variados y en forma de tartaleta con mermelada de moras casera. Pues no sé con cual quedarme. La hemos tomado el fin de semana con un vino italiano, Fragolino, con cava y con un smoothie de frutos rojos. Llevo un fin de semana de antioxidantes … que ya he llenado los depósitos al máximo. Para la versión con frambuesas he utilizado fruta fresca. Para la versión de frutos rojos variados he empleado una bolsa de congelados del Lidl con muy buen resultado. Me gustó tanto que hice un smoothie de frutos rojos con los que me sobraron.

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  Hoy he incorporado una fruta a mi repertorio de la Dulcepedia de Tarta de manzana, el maracuyá o fruta de la pasión.

  La receta incluye una cantidad de puré de esta fruta. Hace un tiempo compré esta lata para evitarme la faena de hacer el puré casero. Cuál ha sido mi sorpresa al ver que la pulpa y las semillas andaban sueltas en un almíbar. Después de colar, calentar para evaporar agua, colar, calentar, y pasar otra vez por un colador de hilo fino conseguí obtener un puré. Yo que pensé que iba ser abrir y listo, si lo sé compro la fruta y hago yo misma el puré.

  Esta fruta tropical proviene de la planta homónima, y posee una flor muy llamativa y especial: la pasionaria. Su apariencia es similar a una corona de espinas y los colonizadores españoles al verla, relacionaron sus elementos con los que se usaron en la Crucifixión de Jesús y bautizaron al maracuyá como el “fruto de la Pasión”.

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  Es una fruta originaria de Centroamérica aunque en la actualidad se cultiva en tres continentes del hemisferio sur con variedades diferentes. La fruta de la pasión amarilla (P. Edulis flavicarpa) es de color amarillo, en forma de baya y con un sabor agridulce. La fruta de la pasión morada (P. Edulis sims) es más pequeña y de color púrpura o morado. La granadilla (P. Edulis Ligularis), es otra variedad de la fruta de la pasión también conocida como granadilla dulce, de color anaranjado, dorado o amarillo pardo con pequeñas pintas blancas.

  Es una fruta dulce, refrescante y de fácil consumo, rica en sustancias de acción antioxidante, motivo por el cual su consumo es adecuado, teniendo en cuenta además sus propiedades nutritivas, para toda la población: niños y jóvenes, adultos, deportistas, mujeres embarazadas o madres lactantes y personas mayores.

  El agua es su principal componente. Contiene una alta cantidad de hidratos de carbono por lo que su valor calórico es muy elevado. Cabe destacar su contenido de provitamina A, vitamina C y respecto a los minerales, su aporte de potasio, fósforo y magnesio. La variedad amarilla es más rica en minerales y en provitamina A que la morada. Además, contiene una cantidad elevada de fibra, que mejora el tránsito intestinal y reduce el riesgo de ciertas alteraciones y enfermedades.

  Está disponible desde octubre hasta abril, si bien su mejor temporada es en invierno. La fruta de la pasión tiene una piel lisa que se arruga al poco de comprarla, lo que indica que está madura y que ha sufrido una pequeña pérdida de humedad. Las frutas arrugadas deben consumirse con la mayor brevedad.

La granadilla se debe dejar a temperatura ambiente para que madure y su sabor se suavice y dulcifique. Una vez madura puede guardarse en la nevera durante una semana o se puede congelar en piezas enteras o extrayendo la pulpa, manteniéndose así en óptimas condiciones durante meses.

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  La mayor parte de la producción de la fruta de la pasión o maracuyá se dedica a la elaboración de zumo, aunque también está ganando popularidad como postre. La pulpa gelatinosa se toma con la ayuda de una cuchara, usando la cáscara como recipiente. Resulta algo incómodo separar las semillas de la pulpa en la boca. Para obtener su jugo, se filtra la pulpa mediante un colador, y después se bate con batidora. Sirve como complemento para dar una nota de sabor exótico en zumos, sorbetes, macedonias de frutas, helados, cremas y diversos tipos de postres. La granadilla se toma con cucharilla y, a diferencia del maracuyá, las semillas resultan crujientes y deliciosas junto con la pulpa, de consistencia similar a una mermelada. Fuente.

  ¿Recordáis la tarta de mascarpone y fresas? Pues he utilizado la misma masa brisa con almendra, podéis ver en ese post el paso a paso. Esta vez he utilizado en lugar de la tartera un aro como hace Luis de My european cakes, solo que como no tengo aro pastelero he empleado el aro de mi molde de cheesecake sin la base. Así te evitas forrar el molde por abajo y desmoldar luego es más fácil porque la base va directamente sobre el papel de horno y la bandeja. Sólo hay que recortar tiras para los laterales previamente untar de mantequilla o aceite desmoldante. Si preferís podéis utilizar un molde de tarta al uso.

  El relleno es mejor prepararlo un día antes y dejarlo refrigerar toda la noche cubierto con film (mínimo 12 horas). También podemos preparar la base y guardarla en envase hermético. Al día siguiente rellenamos con la crema de maracuyá que estará firme pero manejable y decoramos con frambuesas, si la vamos a tomar más tarde la refrigeramos sino ya está lista para servir. Si os gusta cremosa pero firme le ponéis 2 hojas de gelatina, si la queréis aún más firme ponedle 3. En Ladurée le ponen además una capa gelificante cubre tartas sobre el relleno, luego las frambuesas y luego decoran con coulis de frambuesas con un pequeño y fino detalle que va de frambuesa a frambuesa tal que así:

 

  Pero como veis, al natural queda también muy bonita, quizá en la próxima tarta rice el rizo. Y ahora vamos con la receta, ingredientes a temperatura ambiente, a no ser que se especifique lo contrario.

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Tarta de fruta de la pasión y frambuesas

INGREDIENTES para 8 raciones:

RELLENO

– 250 g de mantequilla

– 2 láminas de gelatina (o 1/2 cucharada o 1/2 TBSP de gelatina en polvo)

– 2 huevos M + 1 yema de huevo

– 150 g de azúcar

– 1 cucharadita o TSP de almidón de maíz o Maizena

– 125 g de puré de fruta de la pasión o maracuyá

– 1 cucharada o TBSP de zumo de limón

BASE (pasta de almendra azucarada):

– 120 gr de mantequilla bien fría

– 70 gr de azúcar glas

– 25 gr de almendra molida

– una pizca de sal

– una pizca de vainilla en polvo (opcional)

– 1 huevo M

– 200 gr de harina de todo uso

DECORACIÓN

– 400 g de frambuesas frescas

RELLENO

  Primero preparamos el relleno: coloca las hojas de gelatina en agua fría para que se ablanden, unos 10 minutos. En un bol bate los huevos, la yema, el azúcar y la maicena. Luego añade el puré de fruta de la pasión y el zumo de limón. Escurre las láminas de gelatina y reserva. Calienta la mezcla en un cazo a fuego lento sin dejar de remover hasta que tenga un aspecto cremoso y espese un poco. Retira del fuego e incorpora las hijas de gelatina hidratadas. Deja que se tibie un poco.

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  En un bol, con la ayuda de unas varillas eléctricas o robot de cocina, bate la mantequilla pomada y añade la mezcla tibia hasta que se homogeneice, remueve la mantequilla de las paredes. Vierte en un recipiente hermético y deja refrigerar durante unas 12 h. Mientras prepara la base.

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BASE

  Esta masa es similar a la pasta brisa, pero otra versión, es frágil y quebradiza pero lo era más la masa quebrada que utilicé para la tarta de manzana. Podéis hacerla a mano o con el gancho amasador de vuestro robot de cocina. Primero preparamos el molde con mantequilla o aceite desmoldante. Luego cortamos la mantequilla en dados pequeños y la trabajamos hasta que quede homogénea. A continuación uno a uno vamos añadiendo el resto de ingredientes. Hasta que uno no esté integrado no agregaremos el siguiente. Lo haremos en este orden: azúcar glas tamizado, almendra molida, sal, vainilla, huevo y harina. No sobrebatir, cuando tenga aspecto desmigado amasar a mano hasta formar una bola. Esto le dará a la pasta su textura quebradiza. Hacer una bola y cubrir con papel film, refrigerar al menos 2 horas. Podéis prepararla la noche de antes si queréis. Sacar de la nevera y extender sobre una superficie enharinada. Ha de tener 2 ó 3 mm de grosor. Con esta cantidad os da para forrar un molde o tartera grande. Forrar el molde, cubrir con papel vegetal o de horno y colocar peso encima (por ejemplo alubias secas). Refrigerar durante una hora y luego hornear a 170º, a media altura con calor arriba y abajo, unos 25 minutos hasta que la masa esté ligeramente dorada. Una vez hecha sacar del horno y con cuidado retirar las alubias y el papel, si hace falta hornear 5 minutos tal cual. Mucho cuidado al retirar el papel y el peso, la masa es quebradiza. Esta vez hice dos tartas la primera quedo perfecta, la segunda se rompió un trozo del borde de la masa pero lo pude disimular. Y como una imagen vale más que mil palabras, cómo hacer y forrar un molde tradicional con pasta brisa o similar, paso a paso aquí.


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¿No digáis que no ha quedado una base propia de una pastelería francesa? Pues ahora toca rellenarla, una vez fría, y decorar con frambuesas.

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No sólo es bonita y vistosa sino que está realmente deliciosa, con frambuesas o con …

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frutos rojos del bosque (en versión congelada).

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En forma de tarta o de tartaleta de corazón (muy San Valentín), con arándanos…

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o con mermelada de moras casera.

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  Acompañada de un rico y saludable smoothie de frutos rojos (prometo receta para el próximo post) ya es el sumum.

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  Como veis la he disfrutado todo el fin de semana, y mi marido, mis amigos, …, les ha encantado a todos. Espero que os animéis a hacerla.

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  SI TENÉIS ALGUNA DUDA, SI OS HA GUSTADO LA RECETA, DADLE AL ME GUSTA, COMPARTID O DEJAD UN COMENTARIO. GRACIAS POR LEER MI BLOG Y HASTA LA PRÓXIMA ENTRADA. PATRI.

Galletas de mantequilla de cacahuete

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  ¿Mantequilla de cacahuete? Y éso que no me gusta. Pues sí mira me ha dado por ahí. Desde que vi la receta en el libro de Bea Roque me dieron ganas de hacer estas galletas, compré un tarro de Peanut butter en Taste of America e incluso pensé en probar los sellos para galletas que tengo desde hace meses y aún no había estrenado.

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  La crema de cacahuete (o maní) es una pasta hecha de cacahuetes que han sido tostados y molidos, se le añade sal y, algunas veces, azúcar para mejorar el sabor. También estabilizadores para evitar la separación de los aditivos aceitosos y sólidos. En las cremas de cacahuete naturales, los aceites y sólidos pueden separarse sin el uso de estabilizadores. Sería el equivalente español a la crema de avellanas en cuanto a popularidad.

  La crema de cacahuete tiene un alto contenido en calorías. Cada cucharada de esta deliciosa crema nos aporta una gran cantidad de nutrientes. La crema de cacahuetes contiene proteínas y grasas saludables monoinsaturadas, que proporcionan energía. Además, la crema de cacahuete tiene otros nutrientes como por ejemplo fibra, fósforo, la vitamina B3, B7, vitamina A, hierro, resveratrol, triptófano y manganeso.

  La crema de cacahuete se utiliza untada en pan, galletas, frutas o forma parte de recetas de comidas y postres. Los americanos se la ponen hasta a las palomitas. Sellada, la crema de cacahuete se puede guardar entre 9 a 12 meses.

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  La mantequilla de cacahuete es muy consumida en norteamérica. Siendo el cacahuate originario del territorio sudamericano, se han encontrado en vasijas, tumbas y decoraciones alusivas al maní, de hace 3.500 años como alimento para la próxima vida así como pinturas que muestras que desde aquel tiempo, ya se cosechaba. Las antiguas civilizaciones precolombinas ya utilizaban pasta de cacahuete para elaborar salsas.

  Según cuentan, fue a finales del s. XIX cuando George A. Bayle Jr., comenzó a vender pasta de cacahuetes molido como un suplemento alimenticio vegetariano y proteínico, para personas sin dentadura. La invención real de mantequilla de maní, su proceso de fabricación y la maquinaria utilizada para hacerlo, se puede acreditar a varias personas. En 1.884 Marcelo Gilmore Edson de Canadá patentó la pasta de cacahuetes, el producto final de la molienda cacahuetes tostados entre dos superficies calientes. En 1895, el Dr. John Harvey Kellogg (el de los cereales) creó una variedad de manteca de cacahuete para alimentar a sus pacientes en el Battle Creek Sanitarium de Battle Creek, Michigan. Kellogg, junto a su hermano, Will Keith Kellogg, patentaron un proceso para la elaboración de mantequilla de cacahuete, donde se usaban cacahuetes vaporizados en lugar de tostados. Otra versión dice que fueron los australianos quienes inventaron la mantequilla de cacahuete tal y como la conocemos hoy en día por Edward Halsey, el 29 de Mayo de 1.899 para la empresa Sanitarium Health Food Company, poniéndose a la venta en Junio.

  En 1.904 en Estados Unidos, se presentó el producto en “La Feria Mundial de Saint Louis”, mismo lugar donde se dio a conocer y popularizó el hotdog, la hamburguesa y el famoso cono de helado. Cuatro años después, en 1.908, la empresa estadounidense Krema Products Company de  Benton Black comenzó la producción masiva de la mantequilla de cacahuete, manteniendo su venta hasta la fecha. La marca Jif es la que más se vende en USA en la actualidad.

  Tiene hasta un día en su honor, el 24 de enero es el día nacional de la Peanut butter. Si hay un sándwich famoso en USA es el PB&J (peanut butter & jam), es decir, mantequilla de cacahuete con mermelada (la de fresa es la más popular). Pronto se convirtió en el favorito de los niños y al ser tan energético fue uno de los productos clave para la alimentación de los soldados durante la Primera Guerra Mundial. En España conocíamos de su existencia gracias a las películas americanas.

  Yo con lo que ha sobrado en el bote lo he probado con mermelada casera de moras y he de reconocer que está muy bueno. Y viendo la cantidad de propiedades que tiene … Aunque ojo porque tiene muchas calorías, como los frutos secos, buenos pero sin abusar.

  Existen dos variedades en cuanto a textura: la crunchy, con trocitos de cacahuete, y la creamy, sin ellos. En cuanto al sabor las hay saladas, dulces, con jarabe de arce, con chocolate, con canela y pasas, con chocolate blanco, …

  Ahora vamos con la receta, ingredientes a temperatura ambiente, a excepción de la mantequilla normal que ha de estar derretida pero tibia cuando la incorporemos.

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Galletas de mantequilla de cacahuete

INGREDIENTES (salen unas 25 galletas):

– 220 g de harina de todo uso

– 1/2 cucharadita o TSP de levadura química o polvo de hornear

– 1/2 cucharadita o TSP de bicarbonato sódico

– 1/2 cucharadita o TSP de sal

– 125 g de mantequilla derretida

– 315 g de mantequilla de cacahuete (yo usé la versión crunchy)

– 100 g de azúcar moreno (en concreto light brown sugar)

– 130 g de azúcar

– 1 huevo tamaño L

– 1 cucharadita o TSP de extracto de vainilla

  Primero tamizar la harina junto al resto de ingredientes secos (levadura, bicarbonato, sal) y reservar. En un bol batir ambas mantequillas hasta que queden cremosas, luego incorporar los azúcares y mezclar hasta que todo esté integrado.

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Luego añadir el huevo, batir y agregar la mezcla seca de harina y remover con una cuchara de madera o espátula.

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Obtendremos una rica pasta de galleta. Como es un poco oleosa yo primero la tapo con film tal cual y la refrigero una hora, así luego se trabaja mejor pero este paso no es imprescindible.

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Con la ayuda de una cuchara de helado de unos 5 cm de diámetro formar bolas más o menos iguales (también podéis pesar las bolas de masa).

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  Coloco un cortador redondo con bordes rizados y con la ayuda del culo de un vaso aplasto la masa. Luego si tenéis un sello con mensaje lo colocáis sobre la galleta y apretáis. Como al apretar se desparrama un poco la masa la recorto de nuevo con la ayuda del molde rizado. Este es el aspecto de las galletas antes de hornear. Para que al hornear no pierda la forma las congelo así durante 1h y luego las horneo en la parte media del horno sobre el papel sulfurizado en una bandeja a media altura a 180ºC. Lo ideal es utilizar bandejas de aluminio color claro pero yo aún no me las he comprado, me apaño con las dos que tengo del horno. Podéis hornear 2 bandejas al mismo tiempo utilizando la ventilación.

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  En mi horno a 180ºC con calor arriba y abajo están en exactamente en 14 minutos pero depende de cada horno y del grosor final de la galleta. Han de estar blandas (que no crudas) al salir del horno y fuera se endurecen. Si te pasas con el tiempo se tostaran demasiado y quedarán duras. Obtendréis unas delicias como estas. Entre dulce y salado, jugosas, por la mantequilla y si os decantáis por las crunchy, mmmmmmm, deliciosas.

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  También he estrenado cortadores de galletas, vienen en un pack de varios tamaños con dos bordes, uno liso y otro rizado, me han dado muy buen resultado.

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  Otra manera de hacer un regalo gastronómico original, horneas las galletas, las guardas en un tarro hermético con una bonita cinta, cuerda, una etiqueta que describa el producto o un mensaje.

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  Como éste que hice utilizando un sello de caucho que compré en Lidl: «Hecho con amor».

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«Precaución: el contenido de esta bolsa puede llevar a la adicción de un gran sabor».

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  Me encantan las galletas con mensaje: baked with love (horneado con amor), eat me (cómeme), home made (hecho en casa).

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  Un kit perfecto para irse de merendola con una cesta y una manta al antiguo cauce del río Turia, zona ajardinada de Valencia que tenemos muy cerquita. Un poco de zumo, leche, unos batidos e incluso una mistela (vino dulce valenciano).

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  Con un sabor entre dulce y salado y con los trocitos de cacahuete, realmente diferente y delicioso.

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Éstas son las que se hicieron mis hijas, se las llevaron al cole para almorzar.

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