Bizcocho de té, dátiles y nueces


  Bueno, pues ya estoy de vuelta. Después de un largo verano al que sólo le quedan unas pocas semanas. Esta vez mi marido y yo hemos coincidido sólo una semana para que las peques pasaran el mayor tiempo entre papá y mamá, porque las vacaciones escolares de verano se hacen muuuuyyyy largas cuando ambos trabajamos. Por eso y por la reforma que hicimos hace unos meses organizamos las vacaciones de este año en la semana fallera, en Marzo, cuando nos fuimos a Londres. Y esta semana de vacaciones familiares ha consistido básicamente en bajar a una de las piscinas del apartamento que alquilamos en Murcia y pensar qué hacíamos de comer, no había otra preocupación, elegir piscina y menú. Este collage lo define muy bien.

  Eso sí, me he llevado para hacer de los desayunos y las meriendas algo especial en vacaciones. He horneado, sííííí, en vacaciones. He preparado postres que le pirran a mis hijas: coca de llanda de chocolate, pancakes, tarta sueca de moras y almendras, muffins y smoothie de frutos rojos. Y he hecho una Mousse de requesón y limón  receta de mi sensei Belén de Cupcakes a Gogó varias veces este verano, OMG !!!! qué delicia !!!!, su receta la puedes encontrar aquí. La he tuneado aprovechando que tenía mermelada de moras casera recién hecha y crumble de canela y cardamomo. Como veis no paro, los que me seguís en Instagram sabréis que es mi RRSS favorita. Cuando tuvimos que trasladarnos de piso 2 meses por la reforma de casa no teníamos Wi-Fi y los datos me duraban un suspiro, sobreviví jugando al Apalabrados (vicios que tiene una oiga) y cotilleando en Instagram, lo único para lo que daba mi conexión, desde entonces me encanta. Precisamente hice esta receta por primera vez allí (gracias a que mi amigo Álex tenía en el piso un molde de silicona que me vino de perlas, gracias guapo). Y además me he aficionado a su formato de fotografía instantánea tipo Polaroid.

  Ahora que, al menos yo, vuelvo a la normalidad laboral a partir de mañana retomo de nuevo el blog algo olvidado este verano entre unas cosas y otras. Mañana vuelvo a mi rutina en el hospital y de trayectos en bici.

La bolsa que llevo en mi bici es de Fortnum & Mason, igual que el libro.

Lo bueno es que al tener jornada reducida por las peques la vuelta no se hace tan pesada cuando sólo trabajas unas horas por la mañana y tienes la tarde libre para seguir disfrutando de la familia. Dando los últimos coletazos al verano que en casa acaba en el momento en que empieza el nuevo curso de las peques. Porque la rutina de verdad vuelve en octubre, septiembre es un mes de transición, de comprar libros y material escolar, de decidir las actividades extraescolares del curso, si las hay, de volver en definitiva poco a poco a esa rutina escolar en otro rol muy diferente de cuando yo era pequeña. Porque cuando eres madre, aunque recuerdes tu infancia, los papeles se invierten, cambia la perspectiva. Pero mi temporada comienza ahora, empieza el nuevo curso. A ver qué tal se nos da.

  ¿Recordáis el libro Tea at Fortnum & Mason que me traje de Londres? Pues ahí va una receta. Y no lo he hecho 1 vez sino unas cuantas más !!!! Y es que en casa triunfa. Si quieres puedes encontrar el libro a la venta en Amazon. Sí, ya sé que no es muy veraniega la receta pero es que está tan rico !!!!!! ¿Por qué no tomarlo con un té bien frío? Cuando ojeo otros blogs empiezo a darme cuenta de que tienen puesto el ojo ya en otoño, en recetas de horneados, pumpkin spice, incluso Halloween. Aquí en Valencia cuesta pensar en el otoño cuando aún tenemos temperaturas de 30ºC y lo que realmente nos apetece es tomar una horchata bien fresquita o un helado. Pero me he puesto en modo British, después de aprovechar que el apartamento estaba cerca de uno de esos supermarkets que tanto me gustan, Iceland, cargados de productos ingleses que me sirven para llevarme uno de esos souvenirs que tanto me gustan.

Rellenando mi nueva despensa.

  La receta de hoy es muy sencilla y cuanto menos diferente porque utiliza té en su composición, muy británica oiga. Es simple, sencilla, deliciosa y rápida. Lo que más cuesta es cortar en trocitos los dátiles pero he encontrado en Iceland entre otras cosas una bolsa de dátiles sin hueso ya troceados, para un día de perritis aguda. La traducción literal sería Pan de dátiles y nueces. He utilizado un molde tipo loaf o plum cake, alargado, de tamaño mediano de 1 l de capacidad (para unos 900 g de masa de bizcocho). El té que he elegido es un té negro. La receta original utiliza una mezcla típica de té inglés negro malteado con un toque floral,  Fortnum & Mason Royal Blend Tea 

  El azúcar que se utiliza en esta receta es el Mascabado, apenas refinado, tiene un sabor más fuerte a melaza, a regaliz, es aromático, cremoso, de color miel caliente y de una textura quebradiza. Rico en nutrientes que no encontraréis en el azúcar blanco refinado. Es difícil de encontrar pero si no podéis usar panela o azúcar integral natural de caña. El azúcar Demerara que lleva espolvoreado por encima es un azúcar con sabor a fruta y especias dulces, con grandes cristales de ámbar vidriosos proporcionando una textura crujiente distintiva. Es más seco que húmedo, de grano grueso. Se suele utilizar para decorar cakes o cereales y para endulzar bebidas tipo té o café. También hay una presentación en terrones. Todo muy British en este loaf.

Date and Walnut loaf

INGREDIENTES (10 raciones):

– 125 g de mantequilla pomada

– 100 ml de té (yo he utilizado té negro y también Earl Grey)

– 50 g de dátiles troceados (peso sin hueso)

– 175 g de azúcar mascabado

– 2 huevos tamaño L

– 75 g de harina integral

– 125 g de harina bizcochona (con levadura incorporada)

– 1 TSP o cucharadita de levadura en polvo

– 1 pizca de sal

– Ralladura de 1 naranja

– 100 g de nueces troceadas (guarda unas cuantas para decorar la superficie)

– 1 TBSP o cucharada de azúcar Demerara

 

  Precalienta el horno a 180ºC y prepara un molde alargado tipo loaf engrasado con mantequilla o aceite desmoldante, puedes poner papel de horno para facilitar el desmoldado. Prepara el té y colócalo en un bol poniendo los dátiles troceados a remojo, mientras coge sabor y se ablandan un poco y sigue preparando el resto de ingredientes. Bate un poco la mantequilla blanda con el azúcar mascabado y añade los huevos de uno en uno. En un bol tamiza juntas las harinas, levadura y la sal. Añade los ingredientes secos a la mezcla anterior, integra sin sobrebatir y añade el té con los dátiles, las nueces y la ralladura. Vierte la mezcla en el molde, decora con unas nueces y reparte el azúcar Demerara. Hornea a media altura más o menos 1 h o hasta que al pinchar el centro con un palito este salga seco. Sácalo del horno cuando esté listo. Deja que se enfríe 10 minutos en el molde y luego deja que se enfríe sobre una rejilla. Una vez frío solo tienes que disfrutar de este aromático bizcocho. Puedes guardarlo en un contenedor hermético hasta 5 días.

Hoy voy a obviar el paso a paso, es muy sencillo, y estoy de vacaciones jejeje.

Mmmmm huele a cítricos y sabe a gloria.

¿Os animáis a prepararlo?

Si lo pruebas repetirás seguro.

 

  SI TENÉIS ALGUNA DUDA, SI OS HA GUSTADO LA RECETA, DADLE AL ME GUSTA, COMPARTID O DEJAD UN COMENTARIO. GRACIAS POR LEER MI BLOG Y HASTA LA PRÓXIMA ENTRADA. PATRI.

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